La constatación de que la escalada bélica en Irán va en aumento y de que las consecuencias económicas se empezarán pronto a notar en ciudadanos y empresas ha llevado al Gobierno a activar medidas preventivas para afrontarlas. Para ello, cuenta con las experiencia de la crisis anteriores, sea la pandemia o la guerra de Ucrania, y hay instrumentos que pueden utilizarse de nuevo.
El primer anuncio lo realizó ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el mensaje institucional en el que avanzó, de forma genérica, que estudiaban “escenarios y medidas”, para minimizar el impacto del conflicto en Oriente Medio. Partía de la base de que “España cuenta con los recursos necesarios para hacer frente a esta crisis”, en referencia a que España tiene margen fiscal para poder aprobar nuevas rebajas de impuestos o ayudas directas a sectores necesitados.
A continuación, vino el anuncio de la reunión de esta mañana de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con los líderes sindicales y patronales. Irán los primeras espadas, excepto en el caso de la CEOE, en que, por motivos de agenda, Antonio Garamendi será sustituido por el secretario general de la patronal. Sí que asistirá la presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel. Se pierde así una ocasión de ver en la misma sala a Díaz y Garamendi, algo no precisamente frecuente en los últimos tiempos, en que ha abundado el enfrentamiento entre ellos.
La Agencia Tributaria dejo de ingresar 3.800 millones por bonificar impuestos durante la crisis de inflación
Y después, apareció también en escena el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que anunció que si durante la crisis inflacionista por la guerra de Ucrania, ya se utilizó el llamado escudo energético y las rebajas del IVA en los alimentos, ahora “si es necesario, volveremos a hacerlo”. Además, Cuerpo ha convocado la próxima semana reuniones por separado con la patronal y los sindicatos, un formato que el Ministerio de Economía emplea de manera habitual. El objetivo es que los agentes sociales contribuyan en el diseño de las medidas que se podrían poner en marcha.
La Moncloa y los ministerios del área económica del Gobierno están activados desde ayer, para analizar las consecuencias en familias, empresas y autónomos del conflicto en Irán. Las primeras conclusiones de estos equipos son que al primer impacto por las subidas de los precios del petróleo y gas, se le podrían sumar en las próximas semanas los llamados efectos de segunda ronda en los costes del transporte o la cesta de la compra. Los mercados, en esta primera semana de guerra, están sufriendo importantes fluctuaciones, tras dos jornadas iniciales de fuertes subidas en los precios de precio del Brent y del gas, que dio paso a un tercer día, ayer miércoles, en el que las cotizaciones cayeron.
La referencia del Gobierno para diseñar el escudo económico y social por la guerra de Irán es el desplegado tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Entonces, la inflación llegó a alcanzar el 10% interanual y el precio del gas alcanzó los 345 euros el megavatio hora. Ayer el precio del gas en el mercado holandés de referencia se situó por debajo de 50 euros el megavatio hora.
Participarán la ministra y los líderes sindicales, pero no Garamendi, por motivos de agenda
El Gobierno, a través de varios ministros, dejó claro ayer que pondrá en marcha las medidas que sean necesarias para proteger al tejido productivo del impacto de la guerra. Existe la posibilidad de aprobar un primer paquete de medidas económicas en un próximo Consejo de Ministros. La prioridad en este momento para el Ejecutivo es monitorizar los precios de la energía, teniendo en cuenta las dificultades de los buques petroleros y mercantes para atravesar el estrecho de Ormuz, por donde circula en torno a una quinta parte del petróleo y el gas mundial. El efecto en la cesta de la compra sería secundario, de acumulación, explican fuentes del Gobierno.
Por tanto, si el Consejo de Ministros tiene que aprobar medidas extraordinarias, serían “en cascada”. Tras la crisis inflacionaria motivada por Ucrania, el Gobierno primero redujo, en el 2022 y el 2023, los tipos de la electricidad, el gas natural, la madera y los pélets. Fue una medida necesaria para hacer frente a un invierno en que los precios energéticos podían afectar a familias y empresas. En este caso, el calendario no es el mismo, ya que en la primavera y el verano, estaciones que se avecinan, el consumo de energía no es tan intenso. Tras aplicar rebajas fiscales en la energía, el Gobierno rebajó el IVA de los alimentos básicos en el 2023 y 2024.
El coste fiscal de ambas rebajas del impuesto sobre el valor añadido fue de 3.864 millones. Estas bonificaciones fiscales no impidieron a la Agencia Tributaria batir año tras año los récords de recaudación, lo que facilitó ir reduciendo la ratio de deuda sobre el PIB.
El ministro Cuerpo no descarta volver a aprobar rebajas de IVA en electricidad y alimentos básicos
Además de posibles impactos por la guerra en Irán, el Gobierno también monitoriza la situación de las empresas afectadas por los aranceles impuestos por Trump. A punto de cumplirse un año desde el llamado “día de la liberación”, el Ministerio de Economía mantiene reuniones periódicas cada dos semanas con los sectores más expuestos a las exportaciones a Estados Unidos.

