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Con DATUM, mineros construyen su propio bloque y usan el pool para compartir la recompensa.
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El propósito de OCEAN al permitir minar con DATUM es descentralizar la minería de BTC.
Este 11 de abril, los bloques 944643 y 944644 de Bitcoin fueron procesados consecutivamente por dos mineros distintos usando plantillas descentralizadas. De acuerdo con datos del explorador mempool.space, dichos mineros operaron bajo las etiquetas «ZettaPow» y «Data Factory» y consiguieron recompensas de casi USD 230.000, considerando el subsidio de bloque (3,125 BTC) más las comisiones de los bloques, para los integrantes del Pool OCEAN.
Luke Dashjr, desarrollador principal y CTO de OCEAN, explicó, según su visión, las implicaciones de este suceso: «En lugar de dos bloques hechos por el mismo pool, obtenemos bloques hechos por dos mineros independientes, exactamente igual que si no estuvieran usando ningún pool».
En los pools de minería tradicionales, como Foundry USA, Antpool, entre otros, es el pool quien provee la plantilla que organiza el orden de las transacciones en un bloque. Por lo tanto, decide qué transacciones incluir en cada uno y cómo se construye. Los mineros individuales solo aportan poder de cómputo para calcular el hash. Eso concentra una decisión clave de la red, qué transacciones se confirman y en qué orden, en unas pocas entidades.
El protocolo DATUM, lanzado a comienzos de octubre de 2024, invierte ese modelo: cada minero construye su propia plantilla de bloque y usa el pool únicamente para compartir la recompensa con otros participantes. Conforme a una publicación de ese mismo 11 de abril del equipo de OCEAN, eso descentraliza la construcción de bloques sin eliminar los beneficios económicos de minar en pool.

Al momento de esta redacción, desde la implementación de DATUM, mineros de OCEAN procesaron 687 bloques de Bitcoin.
El modelo de OCEAN apunta a un problema concreto. Según mempool.space, los tres pools más grandes concentran una porción significativa del hashrate global de Bitcoin: Foundry USA controla el 31,5%, Antpool el 18% y F2Pool casi el 11%. Sumados, los tres superan el 60% del poder de cómputo total de la red.

Esa concentración es relevante porque un conjunto de mineros que controlara más del 50% del hashrate podría, en teoría, ejecutar lo que se conoce como un ataque del 51%: reorganizar bloques recientes, revertir transacciones o censurar pagos.
Sin embargo, ese escenario es poco probable en la práctica dado que los grandes pools y sus mineros tienen un interés directo en la estabilidad y reputación de Bitcoin, ya que un ataque de ese tipo destruiría el valor del activo del que depende su negocio. Lo que sí existe es la capacidad técnica de concentrar decisiones sobre qué transacciones se confirman, algo que ocurre independientemente de cualquier ataque.
El ataque de 51% no representa un riesgo definitivo porque los mineros, ante cualquier concentración sospechosa de poder, pueden abandonar el pool para unirse a otro, regulando la distribución de hashrate en la red Bitcoin.
