Ebru Özdemir, la ingeniera del Camp Nou

Ebru Özdemir (Ankara, 1974) se ha aficionado a seguir los partidos del Barça y sin duda la victoria de ayer fue una ocasión especial al ser la primera vez que lo hacía el Spotify Camp Nou. Aunque aún defiende los colores del Fenerbahçe , asegura que ahora su corazón está con el club azulgrana. “Cuando participas en algo tan simbólico y que incluso lo llaman más que un club, entonces te acabas enamorando”, explica la presidenta y consejera delegada de Limak, la constructora que se está encargando de la faraónica obra de renovación del campo ubicado en Les Corts.

Limak no solo era una completa desconocida en España cuando ganó hace tres años el concurso convocado por el FC Barcelona, sino que también lo era para la mayor parte de Europa. La multinacional se hizo con el contrato para remodelar el estadio con una oferta de 900 millones en el que ha sido un primer paso en su estrategia en los países occidentales del continente y que ya empieza a tener recorrido: ha sido elegida para construir el estadio del Luton Town FC en Inglaterra. Sin embargo, Özdemir afirma que ella tiene el foco puesto en el presente. “Queremos que sea el mayor y mejor estadio del mundo. Si todas las partes acaban satisfechas, lo demás vendrá automáticamente”, cuenta.

Ebru Özdemir, presidenta y ceo de Limak

Ebru Özdemir, presidenta y consejera delegada de Limak

Gusi Bejer / Otras Fuentes

La directiva es la gran impulsora del crecimiento internacional de la constructora. Esta ingeniería civil asumió la presidencia del grupo en 2007 de la mano de su padre, el cofundador Nihat Özdemir, y desde entonces ha encadenado grandes proyectos en el extranjero como la terminal 2 y el aparcamiento del Aeropuerto de Kuwait, o las torres Epicon, en la ciudad futurista Neom en Arabia Saudita. En su país de origen, se mantiene como uno de los referentes del sector con obra como la remodelación del Aeropuerto de Estambul. La compañía cuenta con 50.000 trabajadores y una facturación anual de más de 4.000 millones de euros

A principios de mes, Ozdemir acudió al Congreso de la Empresa Familiar en Burgos como invitada para hablar del futuro de Limak. Si bien el grupo ha sacado a bolsa algunas filiales, como la cementera, o estudia hacerlo con la hotelera o la energética, el holding se mantiene en manos de la segunda generación, con la directiva y su hermano por una parte, y, por otra, los hijos del otro socio fundador. “Nuestro futuro es familiar pero estamos trabajando en la gobernanza. Estoy trabajando en un protocolo para la tercera generación”, dice.

Özdemir dirige la empresa desde 2007 y ha liderado una etapa de crecimiento internacional

Özdemir explica que ella nunca se sintió discriminada en su familia por ser mujer, pero, a medida que desempeñando cargos en la empresa, se dio cuenta de que el sector de la construcción era eminentemente masculino. “Si eres buena en ciencia o matemáticas, el sistema te empuja a ser médica o profesora para poder casarte fácilmente”, afirma. Por ello, la empresaria impulsó el Global Engineer Girls, una iniciativa filantrópica internacional que busca inspirar y empoderar a niñas y jóvenes mujeres en ingeniería, en Turquía, Macedonia del Norte, Kosovo, Kuwait, Arabia Saudita y otros países.

La reapertura del Camp Nou ayer se produce un año más tarde de lo inicialmente previsto, aunque Özdemir puntualiza que su contrato es hasta 2027. “Hay muchas cosas que no dependen de nosotros. Dadas las características del proyecto, se está construyendo en tiempo récord”, afirma. Por otra parte, la directiva asegura que se han corregido todas las irregularidades con las subcontratas –un hecho que ha supuesto una multa de casi dos millones de euros por parte de Inspección de Trabajo– y señala que, justo esta semana, han recibido elogios por parte del propio organismo fiscalizador. “Nuestros estándares de seguridad y salud son los más elevado. Intentamos ser lo máximo de transparentes y, si se nos piden correcciones, las hacemos”, zanja.

Limak tiene todavía trabajo por hacer. El estadio ha reabierto con un aforo limitado a 45.000 espectadores. Özdemir confía en ampliar la capacidad hasta los más 100.000 asientos sin necesidad de tener que interrumpir su día a día. “Haremos lo que el club necesite. Somos el contratista, lo que el cliente nos pide es una orden para nosotros”, afirma.

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