EE.UU. abortó en pleno vuelo el retorno a su país de Corina Machado

María Corina Machado vivió toda una aventura el pasado diciembre para, como líder de la oposición al régimen bolivariano, escapar de la clandestinidad en Venezuela y viajar hasta Oslo para recoger el premio Nobel de la Paz. Nicolás Maduro aún era el presidente y merecía la pena afrontar el riesgo en búsqueda de un impulso que hiciera caer al dictador.

Si aquella aventura se fundamentó en una promesa esperanzadora de libertad, Machado ha vivido ahora otra peripecia, esta vez degradante, al intentar regresar a Venezuela tras sufrir el impacto de un terremoto doble que ha dejado más  de 2.500 muertos, en un balance provisional y que se espera sea mucho más elevado.

El mismo presidente Donald Trump al que regaló su Nobel, le ha puesto cruz y raya. Ni hablar de regreso. Machado ya estaba de camino para volver a Venezuela cuando Estados Unidos, por orden del gobierno, abortó su viaje.

Un avión privado despegó el pasado viernes de un aeródromo de Virginia para llevar a Curaçao a la jefa de la oposición venezolana, para quien Delcy Rodríguez, ex número dos de Maduro, hoy encarcelado en Nueva York, y la elegida por Trump para gestionar el país y el petróleo, es más de lo mismo respecto a lo que había hasta enero.

En esa isla del Caribe planeaba lanzar el trayecto final para entrar de nuevo en su país por primera vez desde la huida de diciembre. Ella creía que el impacto devastador de los seísmos gemelos marcaban el momento exacto para concluir su exilio.

Pero, escasamente una hora después de despegar de suelo estadounidense, el coordinador de la empresa de vuelos chárter  ordenó de forma repentina a los pilotos del avión que dieran media vuelta con el Hawker 800 cuando sobrevolaban Carolina del Norte y regresaran a la zona de Washington, según desveló The Wall Street Journal.

Machado y sus colaboradores se quedaron atónitos. Creían que altos funcionarios de la administración Trump les habían dado garantías suficientes de que podría realizar el viaje. El plan de vuelo y los permisos de aterrizaje ya habían sido aprobados, al igual que la autorización para que Machado, cuyo pasaporte está caducado, pudiera aterrizar en Curaçao, relató el Journal.

Machado, convencida de que se trataba de un error, envió un mensaje de texto a un alto funcionario del Departamento de Estado para pedir una explicación. Siempre a partir de esta versión, ese funcionario respondió que desconocía por qué se había cancelado el viaje.

El cambio de decisión se produjo una vez que altos cargos estadounidenses concluyeran que Machado planeaba regresar a Venezuela por mar desde Curaçao, siguiendo de nuevo la arriesgada ruta que utilizó para salir del país el 9 de diciembre para ir a Noruega. Los mismos expertos privados que organizaron entonces su salida ya estaban desplegados en la isla.

En realidad, eso no era más que una excusa que escondía una realidad muy diferente. A Trump le molesta que Machado aparezca en Venezuela. Por eso se bloqueó el viaje. “Es oportunismo político y es grotesco”, dijo uno oficial del ejecutivo de Washington. “Solo quiere una sesión de fotos repartiendo nuestra ayuda”, insistió.

De una manera más correcta, un portavoz del Departamento de Estado afirmó que la presencia de Machado “introduciría cuestiones políticas controvertidas que serían contraproducentes para las labores de respuesta al terremoto”.

Francesc Peiron Arques

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