
El gobierno estadounidense enfatizó el miércoles que no prohíbe completamente la reventa de petróleo de origen venezolano a Cuba, lo que marca un cambio en su postura hacia la isla comunista, que sufre el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la agencia responsable de las sanciones económicas dentro del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, publicó un comunicado en su sitio web en el que manifestó su disposición a considerar favorablemente las solicitudes de licencias de entidades que deseen revender petróleo venezolano a Cuba.
Afirmó que se trata de una medida de “apoyo y solidaridad con el pueblo cubano”.
La OFAC añadió el miércoles que las transacciones no deben beneficiar bajo ninguna circunstancia a “personas o empresas vinculadas al ejército, los servicios de inteligencia u otras instituciones gubernamentales cubanas”.
Venezuela había sido durante más de 25 años el principal proveedor de crudo y combustible de su aliado político Cuba mediante un acuerdo bilateral. México, que se había convertido en un proveedor alternativo, también ha suspendido los envíos a Cuba desde que un cargamento de combustible llegó a La Habana en enero, según datos de transporte marítimo.
La nueva política favorable de licencias se produce en un momento en que grandes empresas comercializadoras, como Vitol y Trafigura, gestionan la mayor parte de las exportaciones petroleras de Venezuela, con millones de barriles exportados a Estados Unidos, Europa e India, y millones más almacenados en terminales del Caribe para su reventa.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido que los aliados de Venezuela que recibían su petróleo como parte de canjes, pagos de deuda y otros acuerdos ahora deben pagar precios justos de mercado por los cargamentos. Estos aliados incluyen a China y Cuba.
La autorización se produce tras la llegada del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, al Caribe el miércoles para iniciar conversaciones con líderes que han advertido que la creciente crisis humanitaria en Cuba podría desestabilizar la región.
Incluso con la nueva política, no está claro si Cuba puede permitirse comprar petróleo sin condiciones favorables. Dado que Cuba ha tenido dificultades para pagar las importaciones de combustible en el mercado al contado en los últimos años, se espera que cualquier posible compra a los comerciantes exija condiciones comerciales regulares, como garantías bancarias y pagos en efectivo.
