EE.UU. duplica los márgenes en sus envíos a Europa de gas natural licuado

Como ya se vio en ocasiones anteriores, detrás de las decisiones políticas de la Casa Blanca bajo el mandato de Donald Trump a menudo hay una lógica económica. Business First.

Con la guerra en Oriente Medio, quién está aprovechando la situación es justamente Estados Unidos. Porque las firmas gasistas norteamericanas están disfrutando en estos momentos, de beneficios caído del cielo.

Las gasistas estadounidenses se embolsan 760 millones extra cada semana

El estrecho de Ormuz está cerrado. Las exportaciones de Qatar se han detenido. Y la rentabilidad del gas natural licuado (GNL) estadounidense se dispara. Los precios del gas en Europa y del GNL en Asia han repuntado de forma sustancial. El TTF (la unidad de medida habitual) ha llegado a incrementarse hasta un 50%.

Y esto porque de repente, ha aparecido un agujero después de que las instalaciones qataríes de licuefacción resultaran dañadas por un ataque con drones iraní. Sin un calendario claro para las reparaciones, el mercado se apresura a reajustar los precios ante la incertidumbre sobre el futuro.

El margen de beneficio nominal de un solo cargamento de GNL estadounidense entregado en Europa aumentó de unos 25 millones de dólares la semana pasada a más de 50 millones el 2 de marzo, según cálculos de la consultora Energy Flux. Se han duplicado. “Basándose únicamente en los precios actuales, los exportadores y comerciantes de GNL estadounidense acumularán aproximadamente 870 millones de dólares (760 millones de euros) por semana en margen adicional respecto a su nivel previo a la crisis. Y esa cifra sigue aumentando”, afirmaba Seb Kennedy analista de Energy Flux. Sus datos estiman que las exportaciones de GNL estadounidense podrían generar hasta 4.000 millones de dólares (3.500 millones de eurosa) en beneficios extraordinarios si la declaración de fuerza mayor se mantiene durante un mes.

Polémica en el surtidor

Las gasolineras se sienten “víctimas”

La patronal de las empresas de estaciones de servicio en España alertaron el viernes que tras dos semanas de guerra comienzan a notar una menor de manda de producto. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) aprovechó la situación de crisis para pedir al Gobierno una rebaja del IVA del 21% al 10% para los carburantes y una reducción del impuesto especial de hidrocarburos. En los últimos días el precio de la gasolina y el gasoil se ha disparado y se acerca a los dos euros por litro. La organización en un comunicado que el Ministerio de Hacienda obtiene una recaudación extra en el IVA de 7 céntimos por litro de combustible como consecuencia del aumento del citado precio de los carburantes por la guerra en Irán. La CEES sostiene que la Administración General del Estado es “la única beneficiaria de esta crisis” por la recaudación que le genera y aseguró que si marzo acabara con los carburantes a los precios actuales, las arcas públicas recibirían una recaudación de 180 millones de euros extraordinarios solo por un mayor ingreso del IVA. La patronal desmintió “rotundamente” que las gasolineras se estén beneficiando de esta situación sino que son “unas de las principales víctimas de este ‘rally’ alcista”.

El problema es que tras la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos se ha convertido en el segundo proveedor de gas de la UE, después de Noruega, y es responsable de más de una cuarta parte de las importaciones. Si nos paramos a mirar solo el GNL, más de la mitad llega por barcos procedentes de la costa estadounidense. “Europa ha pasado de una situación de dependencia de Rusia a otra de vulnerabilidad, en manos de Estados Unidos”, explica a este diario Ana Maria Jaller-Makarewicz, analista del sector gasista del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiera (IEEFA).

Esta experta argumenta que parte de los contratos de gas natural licuado no son a largo plazo sino que se basan en el precio “spot”, es decir instantáneo, lo que permite a las empresas exportadoras estadounidenses aprovecharse de la actual situación.

En efecto, como los envíos de Qatar estaban destinados en su gran mayoría a Asia, los clientes en este continente ofrecen cada vez más dinero para convencer a los norteamericanos a desviar sus rutas, con lo que al final tiene lugar una subasta y los estadounidenses venden al mejor postor.

Europa se encuentra, en este sentido, en una posición ambivalente. De acuerdo con el IEEFA, desde que estalló la guerra de Ucrania en 2022 los europeos han conseguido reducir su demanda de gas un 18%.

Pero también es verdad que en la actualidad los depósitos y las reservas de gas se encuentran en niveles por debajo del promedio de los últimos cinco años. Están aproximadamente en torno al 27% de la capacidad total de almacenamiento. Esto supone el nivel más bajo para estas fechas desde la crisis energética de 2022. Aunque nos encaminamos hacia la primavera, en algún momento los europeos tendrán que comprar gas para llenar estos depósitos.

“España hasta hace poco compraba mucho GNL a Rusia. Pero ahora el 30% procede de Estados Unidos. Lo bueno es que por lo menos puede apoyarse en las renovables”, sintetiza Jaller-Makarewicz.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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