
La Guardia Costera de Estados Unidos está esperando la llegada de fuerzas adicionales antes de intentar abordar y confiscar la carga de un petrolero vinculado a Venezuela que ha estado persiguiendo desde el domingo, afirmó a Reuters un responsable estadounidense y una fuente familiarizada con el asunto.
El buque, que los grupos marítimos han identificado como Bella 1, se ha negado a ser abordado por la Guardia Costera. Eso significa que la tarea recaerá probablemente en uno de los dos únicos equipos de especialistas -conocidos como Equipos de Respuesta de Seguridad Marítima- que pueden abordar buques en estas circunstancias, incluso haciendo rápel desde helicópteros.
La persecución, que ha durado varios días, pone de relieve el desajuste entre el deseo del Gobierno Trump de confiscar petroleros sancionados cerca de Venezuela y los limitados recursos de la agencia que principalmente está llevando a cabo las operaciones, la Guardia Costera.
A diferencia de la Armada estadounidense, la Guardia Costera puede llevar a cabo acciones de aplicación de la ley, incluido el abordaje y la intercepción de buques que están bajo sanciones estadounidenses.
Trump ordenó a principios de este mes un “bloqueo total” de todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, en una nueva medida de Washington para aumentar la presión sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro.
La Guardia Costera ha interceptado y confiscado la carga de dos petroleros cerca de Venezuela en las últimas semanas. Tras la primera operación, el 10 de diciembre, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, publicó un vídeo de 45 segundos en el que se ve a dos helicópteros acercándose a un buque y a individuos armados vestidos de camuflaje haciendo rápel sobre él.
Un responsable estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, dijo que los oficiales de la Guardia Costera en el Ford pertenecían a un Equipo de Respuesta de Seguridad Marítima y en ese momento estaban demasiado lejos del Bella 1 para llevar a cabo una operación de abordaje.
“Hay equipos limitados que están entrenados para este tipo de abordajes”, dijo Corey Ranslem, director ejecutivo del grupo de seguridad marítima Dryad Global y anteriormente con la Guardia Costera de EE.UU.
El Departamento de Seguridad Nacional no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios y Reuters no pudo determinar qué otras razones, si las hay, han llevado a la Guardia Costera a no apresar aún el buque.
El Gobierno podría optar, en última instancia, por no abordar ni confiscar el barco.
