El Banco Central Europeo (BCE) sigue sin soltar el freno de mano. El tipo de interés en la eurozona de la facilidad de depósito permanece en el 2%. Tras la reunión del jueves en Frankfurt de política monetaria la entidad optó por unanimidad por quinta vez consecutiva mantener el statu quo.
Su presidenta, Christine Lagarde, se siente cómoda con los niveles actuales. Porque la inflación de la zona euro cayó al 1,7% en enero, su nivel más bajo desde septiembre del 2024. Además, la tasa subyacente bajó ligeramente hasta el 2,2%, lo que ofrece nuevas pruebas de que las presiones sobre los precios están disminuyendo. “La inflación debería estabilizarse en nuestro objetivo del 2% a medio plazo”, asegura la entidad en el comunicado de la decisión.
Repercusiones
Y el coste de las hipotecas… ¡sube!
Las bajadas de tipos que el BCE lleva acometiendo desde junio de 2024 provocaron una rebaja en las hipotecas, pero ese efecto se ha revertido en los últimos meses. Así, desde que el BCE cambió de paso manteniendo los tipos, las hipotecas primero frenaron su caída para después
empezar a subir, de forma más notable a partir de verano, lo que ha llevado a encarecer los préstamos a tipo fijo mientras se abaratan aquellas hipotecas referenciadas a tipo variable. “En los últimos dos meses, ha habido un cambio en la percepción de los riesgos por parte de las entidades. Eso se debe a que los actores financieros funcionan siempre con previsiones y en los últimos meses han entendido que podían enfrentarse a mayores incógnitas en el futuro, por lo que han decidido cubrirse”, explicaba Pedro Ruiz de Kelisto.es.
La gran incógnita que planeaba sobre la postura del BCE residía en las consecuencias del tipo de cambio, aspecto que formalmente no entra en el campo de competencias del banco central. La divisa europea se ha revalorizado en los últimos meses al aprovechar la debilidad del dólar, que en los mercados internacionales en el último año ha perdido casi un 15%. Hace unos días el vicepresidente Luis de Guindos (su mandato caduca en mayo) reconoció que por encima de 1,20 euros por dólar “sería complicado” para la economía de la eurozona gestionar la situación, ya que exportar sale mucho más caro. Las cotizaciones ya se encuentran cerca de estos niveles, con el euro en lo más alto de los últimos cuatro años y medio.
Hay factores desinflacionarios en marcha: China vende productos más baratos y comprar energía sale más a cuenta
Sobre este tema, Lagarde afirmó que la tasa actual se encuentra en la media histórica. “El impacto de la apreciación del euro ya está incorporado en nuestras estimaciones centrales” y “el rango actual del cambio está perfectamente alineado con la media general desde que existe el euro”. Sin embargo –admitió– un euro más fuerte “podría reducir la inflación más allá de lo esperado”. “Esta observación justifica las expectativas del mercado de que el próximo movimiento probablemente sea una reducción de tipos que una subida”, comentan desde la fintech Ebury.
Los analistas creen que el próximo movimiento de tipos tendría que ser a la baja
Pero no es algo tan obvio. Durante la rueda de prensa, Lagarde se mostró preocupada por la persistencia de la inflación en los servicios (un +3,5% en noviembre, en aumento desde septiembre) y por el alza de las compensaciones salariales por empleado (un +4%). Vincent Lagger, de Zürcher Kantonalbank, gestora de los fondos Swisscanto, explicaba así la postura de la francesa. “Teme que una relajación prematura pueda deshacer los avances logrados durante el último año. Al mantener el statu quo, está ganando tiempo para evaluar el impacto del euro fuerte y de las tensiones comerciales sobre la economía real”.
El otro elemento es China: el gigante asiático está redirigiendo sus bienes que ahora son difíciles de exportar a Estados Unidos debido a los aranceles aduaneros y opta por vender a la eurozona a precios de ganga. Este fenómeno tendrá un efecto a la baja sobre la inflación en la eurozona y podría compensar el efecto alcista del gasto en inversión pública, como en Alemania. “La fuerte apreciación del euro frente al dólar pone en peligro el crecimiento. El flujo de bienes chinos baratos redirigidos hacia Europa también podría contribuir a que la inflación caiga por debajo del objetivo. Ante tales riesgos, sería lógico que el BCE respondiera con un nuevo recorte de sus tipos de interés”, opina Éric Dor, de la IESEG School of Management de Lille.
Pero no todo son malas noticias. Un euro fuerte abarata las importaciones denominadas en dólares de bienes como el petróleo, el gas natural licuado y otras materias primas de las que Europa es muy dependiente. Otro aspecto positivo es que la economía de la zona euro creció un 0,3% en el cuarto trimestre de 2025 gracias a los servicios, especialmente en el sector de la información y comunicaciones, y en las inversiones relacionadas con la IA. Cara al futuro, como dicen en la institución, se mira dato por dato, o en metáfora futbolística, partido a partido.
