El BCE vislumbra correcciones “abruptas” en bolsa si la IA no cumple con las expectativas

Ojo con las bolsas. La posibilidad de aterrizaje brusco es real. Aunque no hay burbuja en sentido estricto, los inversores están comprando por temor a quedarse fuera del negocio de la Inteligencia Artificial (IA). Y tal vez estén descontando un escenario demasiado de color rosa. Es la alerta que ha lanzado este miércoles el Banco Central Europeo (BCE) en su informe de estabilidad financiera que ha presentado el vicepresidente de esta institución, Luis De Guindos.   

El organismo sostiene que los gastos en defensa suponen un reto para los estados

“Los mercados financieros −y, sobre todo, los mercados de valores− siguen siendo vulnerables a fuertes ajustes debido a las valoraciones persistentemente altas y a la creciente concentración del mercado de valores”. La entidad cree que los peligros proceden de la Inteligencia Artificial. Sin emplear en ningún momento la palabra “burbuja”, el BCE señala que el riesgo de contagio es concreto. Los mercados bursátiles están en máximos históricos. Pero  el ascenso no es eterno y puede haber piedras en el camino. Demasiada concentración y demasiada prisa… a perderse algo. 

“Las valoraciones ajustadas (o exigentes) en mercados de activos cada vez más concentrados aumentan el riesgo de ajustes de precios bruscos y correlacionados. El sentimiento del mercado podría cambiar abruptamente, por ejemplo, debido al deterioro de las perspectivas de crecimiento o a noticias decepcionantes sobre la adopción de la inteligencia artificial (IA). Los desajustes de liquidez en los fondos de inversión y la opacidad en los mercados privados podrían amplificar la tensión del mercado”, apunta el banco central. 

Los bancos de la eurozona son sólidos, pero las tarifas podrían afectar a su calidad crediticia

Es verdad que a diferencia del año 2000, cuando compañías que no eran rentables alcanzaron valoraciones astronómicas, esta vez el rally es liderado por corporaciones que presentan “altos márgenes de beneficio, fuerte crecimiento de las ganancias (o beneficios), poca deuda y negocios subyacentes diversificados más allá de la IA”. Sin embargo, el BCE sostiene que la subida en bolsa actual están algo “desconectadas” de la realidad. 

“La valoración actual del mercado no parece reflejar las vulnerabilidades e incertidumbres persistentemente elevadas. Una posible explicación es que esto podría basarse en el optimismo de que los riesgos extremos no se materializarán. Alternativamente, podría reflejar el miedo a perderse un repunte continuado (o FOMO, Fear of Missing Out), ya que los mercados han demostrado resiliencia a los shocks recientes, o podría estar relacionado con un entorno de riesgo cada vez más complejo y difícil de valorar”. 

Luis De Guindos quiso precisar que el mercado tal vez esté descontando un escenario “demasiado benigno”, por ejemplo, “de que la IA será adoptada en todo el mundo”, pero que “podría darse algún accidente”, teniendo en cuenta la fuerte concentración presente en los mercados. El impacto en este caso podría notarse también en Europa, ya que existe una exposición importante de fondos en el mercado estadounidense.

Después de la tormenta arancelaria del Día de la Liberación del pasado mes de abril, la economía de la eurozona parece haber encajado el golpe. “El tratado comercial con EE.UU. fue agridulce”, reconoció De Guindos. “Por un lado evitó una guerra comercial, pero por el otro las firmas europeas está sujetas a barreras arancelarias”. 

Eso sí, la tormenta de los aranceles no ha acabado todavía de desplegar sus efectos. “Las exposiciones al riesgo de crédito a corporaciones cuyos negocios son más sensibles a los aranceles podrían aún socavar el rendimiento de los préstamos bancarios. Además, las crecientes interconexiones con entidades no bancarias podrían exponer vulnerabilidades de financiación en condiciones de mercado estresadas”.

Desde el punto de vista de la estabilidad presupuestaria, el BCE considera que hay dos retos pendientes. Primero, la expansión fiscal asociada en parte al gasto necesario en defensa, y; segundo, los persistentes desafíos estructurales, incluidos la digitalización, la baja productividad, el envejecimiento de la población y el cambio climático”. 

Según De Guindos, el espacio fiscal es muy estrecho, ya que los estados están bastantes endeudados. Los inversores además se están centrando más en la deuda a corto que en la de largo plazo. Cualquier incertidumbre podría todavía tener como consecuencia un aumento de la rentabilidad de los bonos soberanos. 

El Banco Central Europeo no entra en valoraciones sobre políticas económicas a seguir, ni tampoco se extiende, en su informe, sobre las recetas más idóneas. Se limita, en todo caso a reconocer que “los bancos de la zona del euro han demostrado resiliencia ante los shocks recientes en medio de una fuerte rentabilidad y amplios colchones de capital y liquidez”. 

No hay en el texto referencias directas a España. La prima de riesgo sigue bajo control. Pero, igual que en el caso de Francia, Luis De Guindos se limita a decir que “el incumplimiento fiscal podría poner a prueba la confianza de los inversores, especialmente en países donde las mayorías políticas son frágiles”. Alguien se habrá sentido aludido. 

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