El ejército sirio toma el noreste kurdo en una acción relámpago

Tras varias semanas de combates en Alepo, el ejército sirio lanzó una ofensiva relámpago sobre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), respaldadas por Estados Unidos, en la región autónoma kurda de Siria, que representa cerca de una cuarta parte del territorio nacional. En menos de 24 horas, las tropas del ejército sirio tomaron el control de puntos estratégicos como la presa de Tabqa –la más importante del país–, así como amplias zonas de las provincias de Raqqa y Deir el Zor, hasta ahora bajo administración kurda.

El rápido avance de las fuerzas gubernamentales ha precipitado un acuerdo de alto el fuego inmediato y total entre Damasco y las FDS, anunciado el domingo en un comunicado por la presidencia siria. El pacto contempla el cese de las hostilidades en todos los frentes y se acompaña de la retirada de todas las fuerzas afiliadas a las FDS al este del río Éufrates, según el documento difundido por el Gobierno.

Estados Unidos, aliado de los kurdos, respalda la tregua y la define como un paso hacia una Siria unificada

El acuerdo establece además la integración de las FDS en los ministerios de Defensa e Interior, una vez superados los controles de seguridad pertinentes, así como el traspaso completo, tanto militar como administrativo, de Raqqa y Deir el Zor al Estado sirio. Todos los pasos fronterizos, junto con los principales campos de gas y petróleo del noreste, quedarán igualmente bajo control gubernamental. Hasta ahora, Damasco no tenía acceso a las principales fuentes de recursos naturales del país.

Otro de los puntos centrales del pacto es el compromiso de las FDS de evacuar del país a todos los mandos y combatientes no sirios vinculados al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una exigencia histórica de Turquía y una de las principales líneas rojas del Gobierno sirio. El texto de la tregua lleva las firmas del presidente sirio, Ahmed el Sharaa, y del comandante en jefe de las FDS, Mazloum Abdi. Según medios estatales sirios, Sharaa ha asegurado que “todos los expedientes pendientes con las FDS serán resueltos” y ha confirmado un encuentro con Abdi para este lunes.

La ofensiva –que recuerda a la que derrocó al régimen de Bashar el Asad en diciembre del 2024– adquirió velocidad por la coordinación entre el ejército sirio y los grupos tribales árabes locales, que se unieron a la contienda contra las FDS en varias localidades del noreste. La toma de los campos de petróleo de Al Omar, Safyan y Al Tharwa supone un golpe estratégico para los kurdos, que hasta ahora obtenían ingresos de su explotación. Asimismo, el control de las presas de Tabqa y la de la presa de la Libertad, junto con infraestructuras de riego y suministro eléctrico, serán claves para la economía de un país devastado por 14 años de guerra civil.

Miles de habitantes de Raqqa y Deir el Zor salieron a las calles a recibir a las tropa de Sharaa, celebrando la retirada de las fuerzas kurdas. El despliegue del Ejército en estas provincias incluye medidas de seguridad especiales, patrullas conjuntas con fuerzas tribales y la preparación de instituciones estatales para asumir funciones administrativas, educativas y sanitarias.

En ese sentido, el gobierno anunció esta semana el reconocimiento del idioma kurdo y de algunas de sus festividades más importantes como el Nawruz (año nuevo persa).

Por su parte, Estados Unidos, aliado histórico de las FDS, pero que también ha desarrollado buenas relaciones diplomáticas con el nuevo poder en Damasco, ha dado el visto bueno al cese de las hostilidades. El enviado especial estadounidense, Tom Barrack, celebró el acuerdo de alto el fuego como un “punto de inflexión decisivo” hacia una Siria unificada y elogió los “esfuerzos constructivos” tanto del gobierno de Damasco como de las Fuerzas Democráticas Sirias. Destacó la convergencia entre “dos grandes líderes sirios” y subrayó que los kurdos son “una parte integral de Siria”. 

Barrack reafirmó el respaldo de Washington a la integración de las FDS en el nuevo marco estatal y aseguró que EE.UU. acompañará el proceso para consolidar la derrota del Estado Islámico, avanzando en el plan de paz regional impulsado por Donald Trump

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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