La depuración de responsabilidades por el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023 está generando un nuevo choque institucional en Israel, con una pugna entre Gobierno y ejército.
Este domingo, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, anunció que una decena de altos mandos que estaban en activo durante el atentado serían dados de baja de la reserva, basándose en las conclusiones de una investigación realizada por un panel externo de expertos sobre los fallos cometidos el día del ataque. Sin embargo, hoy el ministro de Defensa, Israel Katz, ha dicho que quiere examinar esa investigación, y que paralizará durante 30 días los nombramientos de nuevos altos cargos en las fuerzas armadas.
Katz ha confiado a general Yair Wolansky, dependiente del Ministerio de Defensa, la tarea “de examinar a fondo” el informe del panel de expertos encargado por el ejército, y una vez esté listo ese análisis, en un plazo de 30 días, tomará “una decisión sobre los nombramientos de altos cargos de las fuerzas armadas”.
Lucha de poder
Katz y Zamir ya habían chocado en verano por la invasión total de Gaza y el nombramiento de oficiales
Esta no es la primera vez que Katz y Zamir chocan por la gestión del ejército. En verano, ambos se enfrentaron cuando el Gobierno aprobó la invasión total de Gaza, un movimiento al que el jefe del Estado Mayor se oponía ante la posibilidad de que la ofensiva pusiera en peligro la vida de los rehenes todavía retenidos en la franja. Y en agosto también hubo un conflicto cuando Zamir anunció una serie de nombramientos de altos cargos sin buscar la aprobación previa del ministro. Según algunos oficiales militares, en el fondo del asunto late la lucha por el poder: el Gobierno desea hacerse con el control de la cúpula de las fuerzas armadas, colocando a oficiales afines.
Zamir explicó el domingo que las destituciones de altos mandos anunciadas buscan fortalecer a las fuerzas armadas “durante un período volátil con amenazas en todos los ámbitos”, y recalcó que el ejército cometió un “fallo sistémico grave y rotundo” el 7 de octubre. “Las lecciones de ese día son numerosas y significativas y deben servirnos de guía para el futuro”, dijo el militar, quien no especificó qué oficiales serían retirados de la reserva.

Según el diario israelí Haaretz, algunos de los afectados son Oded Basyuk, quien se desempeñó como jefe de la Dirección de Operaciones el 7 de octubre y ya había anunciado su renuncia el pasado marzo; el exjefe del Comando Sur (el área de Gaza) Yaron Finkelman y el exjefe de Inteligencia de la división de Gaza, cuyo nombre se mantiene en el anonimato.
Estas medidas disciplinarias se producen en un momento en que las autoridades israelíes se enfrentan a una creciente presión pública para que rindan cuentas por los errores que propiciaron el ataque de Hamas. Pese a esas demandas, y mientras las pesquisas internas del ejército o los servicios de inteligencia se suceden, el Gobierno se resiste a crear una comisión estatal de investigación –tal y como exigieron el sábado miles de manifestantes en las calles de Tel Aviv–, y el primer ministro, Beniamin Netanyahu, no ha asumido su responsabilidad por el episodio.
El ataque del 7 de octubre perpetrado por Hamas causó la muerte de unas 1.200 personas en Israel y la toma de rehenes de unas 250, según los recuentos israelíes. El atentado desencadenó la ofensiva terrestre y aérea de Israel en Gaza, que ha devastado gran parte del enclave y ha causado la muerte de más de 69.000 personas, según las autoridades sanitarias locales.
