
El ex diputado del Partido Popular Marcelino Oreja Arburúa, entre 2004 y 2011 alto ejecutivo de la compañía EMTE, ha defendido esta mañana en el juicio contra la familia Pujol la “competencia” de Jordi Pujol Ferrusola en el mundo de los negocios.
“Ser hijo de una persona famosa no invalida” que alguien sea un buen profesional, ha dicho Oreja, en referencia al primogénito de la familia Pujol, y principal acusado en el caso. Oreja es hijo de Marcelino Oreja Aguirre, que entre otras cosas fue ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Adolfo Suárez durante la transición.
Oreja ha expuesto cómo Jordi Pujol Ferrusola fue clave para la introducción de la compañía en el ámbito de las telecomunicaciones en México, que era “probablemente” el país “más complejo” de Hispanoamérica en el que abrir nuevos negocios, pese a la lengua común.
Pujol Ferrusola “conocía a muchísima gente y tenía mucha información” sobre aquel país, ha añadido.
Aunque era Oreja el responsable de la expansión de EMTE en México, no fue él quien firmó el contrato de la compañía con Pujol Ferrusola, sino que lo hizo Carles Sumarroca i Claverol, entonces consejero delegado del Grupo EMTE; éste es uno de los acusados en la causa, por presuntos pagos irregulares a Pujol Ferrusola.
“Ser hijo de una persona famosa no invalida” que alguien sea un buen profesional, dice Marcelino Oreja
Según la Fiscalía Anticorrupción, EMTE pagó a Jordi Pujol Ferrusola por sus servicios en México un total de 154.046 euros. Fue en tres fracciones, entre marzo de 2008 y febrero de 2009, y a través de su compañía Project Marketing Cat (PMC).
Oreja ha explicado que posiblemente fue Sumarroca quien aportó a Pujol Ferrusola como introductor de la compañía en México y que si firmó él el contrato entre ambas partes fue porque “estaría más a mano”, o quizás en Barcelona, de manera que era más sencillo para todos.
Joan Canela, que fue director de la división eléctrica de EMTE, ha añadido en el mismo sentido que tanto Pujol como Oreja eran hijos de políticos conocidos pero que ese extremo carecía de la menor importancia en la operativa de la compañía.
Pujol “jugaba un papel, como otros operadores, en mercados que intentábamos abrir”, ha dicho, mientras que Oreja era “un tio estupendo” y con grandes aptitudes para el desempeño empresarial.
También Juan Vergés Bru defendió el papel de Pujol Ferrusola como conseguidor de negocios, en su caso en una promoción inmobiliaria de alto standing en Ibiza, y sin que hubiera demasiado papeleo de por medio.
“Fue muy persistente en que nos acabáramos decidiendo”, ha defendido. “En algún momento hasta fue molesto de lo insistente que era…”, ha añadido. “Lo digo en tono cariñoso”.
En la sesión de este lunes estaban citados a declarar la esposa de Josep Pujol Ferrusola, Laura Vila Sagnier, y Ramon Gironès, cuya hermana Mercè estuvo casada con Jordi Pujol Ferrusola.
La ley exime de ofrecer testimonio a los familiares de primer grado si ello puede perjudicarles. El artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece la dispensa a “los parientes del procesado en líneas directa ascendente y descendente, su cónyuge o persona unida por relación de hecho análoga a la matrimonial, sus hermanos consanguíneos o uterinos y los colaterales consanguíneos hasta el segundo grado civil”.
Cuando Vila ha anunciado su intención de no responder al interrogatorio se ha generado un cierto revuelo en la sala, dado que entre los acusados está el esposo de Vila, Josep, pero también sus seis hermanos (y por tanto cuñados) y Mercè Gironès, que se divorció del primogénito en 2014.
En todo caso, la intención del ministerio fiscal era la de interrogar a Vila Sagnier por su esposo, con lo que estaba claramente eximida.
Lo mismo ha ocurrido con el hermano de Mercè Gironès. Ambos han estado frente al tribunal -por videoconferencia- unos breves instantes.

