El excomisario europeo que no puede entrar en EE.UU. pide que nadie más esté en su situación

El Parlamento Europeo ha discutido este miércoles un caso paradigmático: el del excomisario europeo Thierry Breton, quien tiene prohibida la entrada en Estados Unidos. El empresario francés, junto a otras cuatro personas más implicadas en la lucha contra la desinformación en las redes sociales, fue sancionado en diciembre por la Administración de Donald Trump, acusado de promover la censura y atacar de forma injusta a los gigantes tecnológicos estadounidenses. Ahora, reclama “cautela” para que nadie más “pueda estar en su situación”.

“No solo por mi caso, por supuesto, sino porque debemos asegurarnos y aclarar a todo el mundo que nuestras reglas siguen un proceso democrático muy estricto”, ha dicho ante los eurodiputados. En la anterior legislatura, Breton fue uno de los artífices de la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea, cuyo objetivo es combatir los discursos de odio y la desinformación en internet, y que tanto enfada a la Casa Blanca y a los grandes magnates digitales.

La prohibición llegó poco después de la multa de 120 millones a X

Además de Breton, han comparecido ante la Comisión parlamentaria en Bruselas las activistas Anna-Lena von Hodenberg (que se encarga de aplicar la DSA con la organización HateAid), y Clare Melford (cofundadora del Índice Global de Desinformación), que también fueron víctimas de estas sanciones en diciembre. De momento, el Departamento de Estado que dirige Marco Rubio solamente les ha denegado visados para entrar en el país, pero ahora temen que el siguiente paso sea el que han vivido once juristas de la Corte Penal Internacional (CPI), que no pueden utilizar ningún servicio estadounidense, comenzando por las tarjetas de crédito.

El secretario de Estado de EE.UU. explicó entonces que la prohibición se debe a que los cinco afectados “han liderado esfuerzos organizados para coaccionar a las plataformas estadounidenses para censurar, desmonetizar y suprimir los puntos de vista estadounidenses a los que se oponen”.

Casualidad o no, las sanciones fueron anunciadas poco después de que Bruselas estrenara la DSA con una multa de 120 millones de euros sobre X, la red social de Elon Musk, que enfureció al Gobierno de EE.UU.. “Estamos todos afectados por esta decisión. Sé que he sido mencionado como el cerebro, pero esto fue un esfuerzo de un enorme equipo”, ha agradecido Breton ante los europarlamentarios. “El trabajo que hicimos fue colectivo, no contra ningún país —ha remarcado—, sino para proteger a nuestra democracia y no para imponer nada fuera de Europa”.

La nueva política diplomática de denegar la entrada a europeos es una nueva herida en las ya complicadas relaciones transatlánticas bajo el mandato del magnate republicano. Y cada vez parece ser la tónica más habitual.  El último individuo europeo en el punto de mira de la Administración Trump es el socialista flamenco y líder del partido neerlandés Vooruit, Conner Rousseau. El embajador de EE.UU. en el país, Bill White, amenazó durante el pasado fin de semana con sancionarle por comparar las deportaciones masivas de inmigrantes ordenadas por Donald Trump con el nazismo.

El embajador de EE.UU. en Bélgica amenaza con vetar la entrada a un líedr político

En su cuenta de X, y siguiendo el estilo de su presidente, el embajador le ordenó retractarse de sus declaraciones o le impediría la entrada en EE.UU.. Al final, ha rebajado el tono tras una intervención del ministro de Exteriores belga, Maxime Prevot, pero la tensión es ya evidente. Unos días antes, el mismo embajador había acusado al ministro de Sanidad belga de antisemita por una investigación judicial contra tres circuncidadores judíos que carecían de licencia médica. 

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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