El FMI revisa al alza por sexta vez el crecimiento económico de España hasta el 2,3% este año

España sorprende una vez más al Fondo Monetario Internacional (FMI). Nuevo ascenso. Nueva promoción. Nueva revisión al alza. En su informe de previsiones económicas presentado este lunes en vista de la apertura del Foro Económico Mundial de Davos, la organización con sede en Washington ha vuelto a elevar sus estimaciones de crecimiento para la economía española. Parece que a la institución multilateral que dirige Kristalina Georgieva le cuesta tomar las medidas del modelo económico español: se contabilizan seis ajustes consecutivos al alza del PIB de España desde primavera del 2024, sin ninguna corrección a la baja en ese periodo.

La economía global es resiliente pero tiene un único motor: la inversión tecnológica en la IA

En concreto, España crecerá este año un 2,3% (tres décimas más de lo previsto en octubre, la mayor revalorización entre las economías avanzadas) y un 1,9% en 2027 (0,2 puntos más que en la previsión anterior). Con estos números, España se situará este año como la gran economía europea con mejor desempeño, ya que casi doblaría el ritmo de expansión de la zona euro (1,3%).

El economista jefe del FMI, el francés Pierre-Olivier Gourinchas, reiteró que en el caso del desempeño de la economía española, los dos factores destacados siguen siendo “un aumento de la fuerza laboral”, en parte asociado a la inmigración, una mejora en las tasas de empleo y “una fortaleza en los servicios”, en especial en el sector turístico.

¿Es el clásico sol y playa? Sí, pero no solo. El FMI destaca que hay “indicios de que la inversión relacionada con la tecnología contribuyó a la actividad en España, aunque no en la misma magnitud que en Estados Unidos”. Asimismo, la demanda interna es un motor económico que funciona a buen ritmo y que, en el futuro, podría subir revoluciones. La directora de Estudios de este organismo con sede en Washington, Petya Koeva, hizo hincapié en la tasa de ahorro “relativamente alta”, por lo que considera que hay margen en el consumo “para seguir apoyando la actividad económica en 2026 y también en 2027”.

“El país continúa beneficiándose de un sólido crecimiento en los servicios y el empleo al estar más aislado de las tensiones comerciales globales que la mayoría de sus pares”, afirmó Ángel Talavera, director de Macroeconomía Europea de Oxford Economics en un reciente estudio.

En cuanto a Europa, presenta unas lagunas tecnológicas que les impiden crecer igual que el resto. “El sector es demasiado pequeño. Incluso con la ejecución de la cartera de proyectos de construcción existente de centros de datos, solo se añadirían 0,2 puntos porcentuales al crecimiento anual de la UE. Es improbable que se produzca una bonanza de inversión en IA como la estadounidense, debido a la menor disponibilidad de capital de riesgo, la duración de los procesos de planificación y permisos de construcción y el acceso a electricidad y refrigeración baratas y fiables. La brecha entre la UE y EE.UU. se ampliará”, dicen en Oxford Economics.

En este sentido llama la atención el caso de Estados Unidos. Pese a las críticas feroces sobre los aranceles de Donald Trump, la verdad es que de momento el presunto colapso del imperio americano no se ha producido. El FMI ha revisado al alza sus pronósticos para 2026, al elevar tres décimas más hasta el 2,4%. Además, siempre refiriéndose a Estados Unidos, Gourinchas indicó que el impacto de los aranceles ha sido absorbido por los importadores y esto explica por qué la inflación allí no se ha disparado. Todavía.

Así las cosas, la economía mundial mantiene una notable resiliencia, dadas la circunstancias. El FMI prevé que el PIB global avance un 3,3% en 2026 y un 3,2% en 2027, en línea con 2025 y con una ligera revisión al alza respecto a octubre. Esto se explica, además del ya citado impulso de la inversión tecnológica, por unas condiciones financieras todavía acomodaticias y el apoyo de políticas fiscales y monetarias que compensan los efectos negativos de la incertidumbre comercial y las tensiones geopolíticas.

El problema, según el FMI, es que la actual expansión global depende de un motor –principalmente el sector tecnológico–, lo que hace el ciclo más vulnerable a shocks. Gourinchas subrayó como aunque muchas tecnológicas consiguen beneficios, las inversiones son colosales en comparación con el flujo de caja que generan algunas firmas, como las más pequeñas, que acumulan una deuda creciente en un marco de “opacidad”. Ojo: los datos del estudio del FMI llegan hasta diciembre del 2025. Y este año, desde Maduro hasta Groenlandia, promete.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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