Palantir, el gigante estadounidense con una capitalización bursátil de más de 400.000 millones de dólares, está creciendo en España de forma exponencial gracias a contratos que está firmando con grandes empresas, las únicas capaces de poder pagar lo que cuestan sus servicios. La compañía fundada en el 2003 por Piter Thiel y Alex Karp, los autores del polémico manifiesto “La república tecnológica”, está penetrando con fuerza en compañías de distintos sectores: seguros, aviación, movilidad o automóvil, entre otros. Con tan solo una treintena de empleados en Madrid, la tecnológica crece a ritmos interanuales superiores al 100%.
Mutua Madrileña es una de las compañías que ha contratado a Palantir. Su objetivo era ser la aseguradora de vehículos líder en España. Esa es, precisamente, la primera pregunta que hace el equipo de Palantir a sus clientes cuando les contratan: ¿Cuál es la misión de la compañía? ¿Qué buscan? Es una metodología de trabajo inspirada en comandos de élite militares, como los ‘Navy Seals’. De hecho, la compañía se organiza en equipos de ingenieros muy reducidos, de apenas tres o cuatro personas. En Palantir no existen jefes de equipo, todos hacen de todo, no hay rangos ni jerarquías. No hay que perder tiempo ni recursos en eternas estructuras de personal. Es su filosofía.
El producto estrella para empresas se llama Foundry, un sistema operativo que permite optimizar procesos
El producto estrella de Palantir para empresas se llama Foundry, una plataforma que integra datos de múltiples sistemas, tanto estructurados como no, construyendo una representación digital de la compañía (“gemelo digital”) lo cual permite analizar procesos, simular escenarios y automatizar decisiones de manera trazable y segura. Foundry convive con Palantir AIP (Artificial Intelligence Platform), que añade las capacidades de IA generativa sobre el contexto empresarial, en un único marco de seguridad y soberanía del dato. La clave es que Foundry no trabaja solo con documentos, sino con datos operativos reales, reglas de negocio y procesos, pudiendo ejecutar acciones.
Pero, ¿cuál es el secreto de la coca-cola de Palantir? La llamada ontología. Es decir, lo que ofrece es implantar un sistema operativo que haga interoperable toda la compañía y que, a su vez, disponga de una base de datos que permita optimizar procesos. Datos (lo que tiene una compañía), lógica (lo que tiene que hacer una compañía) y acción (cómo lo tiene que hacer) son su ‘abc’. Palantir cree que existe una diferencia abismal entre las compañías que impulsan sus operaciones sobre la citada ontología respecto a las que siguen haciéndolo sobre un catálogo de datos. Es cómo comparar el siglo XX con el XXI.
Para algunos consejeros delegados, Palantir ya es ‘El Dorado’. Es a lo que aspira el grupo Antolin, que se encuentra en negociaciones con la tecnológica estadounidense. La misión: reducir su deuda de 1.250 millones. Mahou San Miguel también utiliza Foundry. El objetivo de ambas es solucionar problemas que los equipos de tecnología propios o externos no consiguen resolver o tardan demasiado en hacerlo. Por ejemplo, optimizar inventarios, detectar riesgos, reducción de costes, planificación de la producción, agilización de la cadena de suministro…
El Gobierno no ha vetado a la firma de Thiel y Karp, y quiere que Indra crezca, pero aún está a años luz
Contratar a Palantir exige un cambio cultural radical en las compañías. Los planes estratégicos a años se reducen a tres meses. Se acotan tiempos y también vulnerabilidades. La máxima es: “Dejad de ser una cadena de montaje para convertiros en un sistema operativo”, indican fuentes conocedoras de los procesos.
Palantir ha ofrecido sus servicios a la casi totalidad de grandes empresas. En este momento trabaja con una veintena de compañías españolas. Ferrovial y Valoriza, propiedad de Morgan Stanley, son otros de sus clientes. En Francia ha sido contratada por Airbus para producir aviones de forma más rápida. Hay quien pide exclusividad. Y ha negociado con Telefónica, Santander, BBVA, Indra o Navantia, entre otras.
La tecnológica cree que su tecnología puede aportar soberanía estratégica a las empresas y también a los países. En España, a nivel gubernamental, se ha encontrado con un freno. No se trata de un veto, explica un alto cargo del Ejecutivo, sino más bien de una desconexión no escrita. Únicamente conserva dos contratos con el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas que datan del 2022 y 2023 por 16 millones. El objetivo es que Indra ocupa su lugar, pero la gran empresa española de defensa está aún a años luz.
Los ingresos de Palantir en España en el 2025 fueron de 23,5 millones. Este año se podrían duplicar. Esta cifra, no obstante, tiene un asterisco, ya que algunas multinacionales deciden abonar la factura final a la matriz, en EE.UU. .La tecnológica cobra una cantidad fija adaptada al tamaño y los ingresos de su cliente.
