Cualquiera que intentara circular este jueves por el centro de València escucharía los bocinazos de los coches VTC, rotulados por Uber mayoritariamente, en una protesta que contestaba, en parte, a la que el miércoles también colapsó el centro de la ciudad protagonizada por el colectivo de taxistas venidos de toda la Comunidad Valenciana. Ambas movilizaciones son previas a la publicación de un nuevo decreto de movilidad, que anunció el gobierno valenciano hace unas semanas, y que intenta poner paz en el sector con desigual suerte hasta el momento.
Pero antes debe llegar el pacto entre ambos colectivos, el que esperan se alcance esta próxima semana en la reunión que anunció ayer el vicepresidente Vicente Martínez Mus, tras dos días de jaleo en las calles. “Tienen toda la legitimidad del mundo, pero no sé si es la mejor manera de ganarse a la población”, valoró sobre las protestas el también conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación.

“Lo que nos preocupa es encontrar esa cohabitación más razonable que sirva para que los ciudadanos tengan el mejor servicio posible”, dijo Martínez Mus, que sentará en una misma mesa a las dos partes enfrentadas. Desde la Generalitat Valenciana se reitera que la mano está tendida de cara a perfilar un decreto que, insisten, busca crear un “marco normativo estable” para regular el transporte y hacer posible la convivencia del sector del taxi y las VTC.
El punto de partida no es fácil. Para las VTC, el próximo decreto “pone en riesgo” la estabilidad de alrededor de 5.000 empleos en la Comunidad Valenciana y consideran que afectará “gravemente” a la oferta. “Se está hablando de una norma que afecta al 80% de la actividad de los VTC, que son trayectos dentro de las ciudades, sobre todo València y Alicante, por lo que, si no nos permiten este tipo de servicios, muchos conductores dejarían de trabajar”, señaló ayer el secretario de Organización del Sindicato Libre de Transporte (SLT), José María Cazallas.
Mientras, el taxi clama contra el “intrusismo de las VTC” y reclama a la Generalitat Valenciana que, en el nuevo decreto que está preparando, “decida si quiere un taxi regulado con unas tarifas limitadas o un servicio totalmente desregulado que va a multiplicar el precio a los usuarios”.
Martínez Mus avanzó que el nuevo decreto protegería el taxi y ordenaría el sistema de transporte, “asegurando su viabilidad como servicio público esencial”
Fuentes del Consell explican que el nuevo decreto, que ha agitado las movilizaciones de las últimas semanas, no viene a beneficiar a un colectivo sobre otro, sino a ordenar y a dar respuesta a esa demanda de más servicio de movilidad en València que han afeado a las administraciones en reiteradas ocasiones desde el sector de la restauración o el ocio, entre otros.
De hecho, en su asamblea del pasado mayo, en el apartado de llamadas de atención a las administraciones públicas, el presidente de la patronal hotelera Hosbec, Fede Fuster, ya reclamó una administración aún más ágil y sumergida también en la IA, y volvió a reivindicar la modernización y actualización del sistema de transporte, afirmando que para las licencias de taxis, VTCs, autobuses, trenes, etc., “aunque no nos hagan caso, no cesaremos cada vez que tengamos ocasión para reivindicar esta modernidad y alejarnos de monopolios ineficaces”.
Un ambiente de convivencia pacífica entre servicios de movilidad es la primera y mejor carta de presentación para nosotros”
Ayer, en vista de los últimos acontecimientos, dijo que para el sector turístico, “el sector del taxi y las empresas VTC no deben ser enemigos, sino piezas de un mismo puzle. Ambos son necesarios para nuestra sociedad y estamos seguros de que hay escenarios en los que todos los implicados puedan trabajar con comodidad y seguridad. Así ocurre en cientos de ciudades en todo el mundo y no entendemos como no se puede llegar al acuerdo entre todas las partes para la Comunitat Valenciana”. Y señaló que para los empresarios turísticos valencianos es necesario “evitar este tipo de conflictos como valor propio”, apelando a la imagen que se da fuera: “Un ambiente de convivencia pacífica entre servicios de movilidad es la primera y mejor carta de presentación para nosotros”.
Un estudio de la UPV certifica que en la zona sureste de València los vecinos no tienen “ninguna accesibilidad” al taxi

Asimismo, un reciente estudio de la Universitat Politècnica de València advierte que el 99,98% de la población de València tiene acceso a al menos un servicio de movilidad en menos de cinco minutos a pie y muestra como el acceso al taxi es diferente según donde se viva.
El informe, elaborado por la Cátedra de Governança de la Ciutat de València y el Instituto ITACA de la UPV, establece que el acceso al servicio de taxi en València es del 81,97% (605.511 habitantes) de la población total. Es “el tercer servicio de movilidad más accesible de la ciudad” debido al número de paradas distribuidas por toda el área de estudio, y apunta que los residentes del centro de la ciudad tienen “mayor accesibilidad que los residentes en las afueras”, mientras que la zona sureste no tiene “ninguna accesibilidad”.

