
De no hallarse una salida en apenas dos semanas, antes del pleno del Parlament que se iniciará el 10 de marzo, el bloqueo que pesa sobre los presupuestos catalanes de este año se consumará, con las imprevisibles consecuencias que puede acarrear tanto en la esfera política, en la relación entre los dos principales aliados que sustentan la legislatura (PSC y ERC), como para las finanzas de la Generalitat. De momento, aunque ambas partes se tienden la mano, los ofrecimientos se presentan sazonados de reproches.
Una vez que el Govern apruebe el viernes, en Consell Executiu extraordinario, su anteproyecto de ley de presupuestos, quedarán apenas 11 días para encontrar una salida, de lo contrario, tal y como señaló ayer el líder de ERC, Oriol Junqueras, en una entrevista radiofónica, su partido presentará una enmienda a la totalidad y las cuentas del Govern caerán.
La respuesta de Junqueras a la decisión de Illa de “no esperar más” evidencia la distancia que les separa: los republicanos, obcecados en arrancar al Gobierno central un compromiso sobre la recaudación del IRPF, y el Govern en la misión de tratar de convencer a Junqueras de que, aunque no reciba ese aval ahora, su demanda se cumplirá más adelante, una vez que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, haya dado el salto para la contienda electoral de Andalucía.
El líder de ERC aconseja al president que “no escale conflictos que no pueda ganar” y rechaza un adelanto electoral
ERC “tiene la palabra del president” de que así será, pero también “una trayectoria demostrada de año y medio de cumplimiento de los compromisos de investidura” con algunos hitos, “no menores y no fáciles”, como la financiación singular, que recibirá un nuevo impulso en el Consejo de Política Fiscal y Financiera del mes que viene, y el traspaso de Rodalies, según recordó ayer la consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque.
La dirigente señaló que “no hacen falta más gestos”, rehusando así que Illa interceda para arrancar al Gobierno el compromiso que pide Junqueras, y reclamó a ERC un voto de confianza porque “hay cosas que no pueden ser de un día para otro y que requieren de tiempo, como el IRPF”.
“Hay cosas que no pueden ser de un día para otro y que requieren de tiempo, como el IRPF”, alega el Govern
Junqueras se ha tomado la decisión de Illa de iniciar la tramitación de las cuentas como una afrenta, sobre la que se mostró impasible. “Si hemos aguantado cuatro años de cárcel, ¿alguien cree que no aguantaremos cuatro semanas de presión?”, avisó, para aconsejarle que “no escale conflictos que no pueda ganar”.
Situándose en el peor de los escenarios, el líder de ERC rechazó un adelanto electoral, pero no por las consecuencias que pueda tener para su formación política sino para Illa, al mostrarse convencido de que “perderá el Govern”.
El Ejecutivo catalán no está en este escenario, de hecho el president siempre ha afirmado, en público y en privado, que no habrá elecciones en Catalunya aunque no haya presupuestos, y recientemente se ha mostrado muy crítico con la forma de actuar del PP en Extremadura y Aragón ante circunstancias parecidas. Claro que siempre confió en aprobar los presupuestos con ERC.
Paneque cerró la puerta a cambiar de aliados para esta empresa y reiteró que “el Govern no contempla otro escenario que no sea aprobar los presupuestos”. La consellera también echó manos de este alegato ante los escenarios más pesimistas y para aparcar la alternativa en la que insiste Junqueras: volver a aprobar suplementos de crédito, como el año pasado. El Ejecutivo reniega de esta vía porque no permite una planificación integral de ingresos y gastos y solo permite corregir desviaciones específicas.
La consellera de Economia, Alícia Romero, apuntó en esta dirección al indicar que los presupuestos incluyen un incremento del gasto de 9.100 millones de euros respecto a los del 2023 y apeló a ERC para no perder “recursos, capacidad de gestión y eficacia”.

