El guardián del cielo del flanco sur de la OTAN

El teléfono del teniente general Juan Pablo Sánchez de Lara está operativo las 24 horas de todos los días de la semana. Este último mes, desde el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, su móvil es un hervidero. Tanto como el polvorín de Oriente Medio. Con más de 3.500 horas de vuelo, en su mayoría como piloto de aviones de caza y ataque, está al frente del contingente multinacional que protege el espacio aéreo del flanco sur de la OTAN, desde Canarias y las Azores hasta Hungría y Turquía. Un paraguas que, con una envergadura de casi 11 millones de kilómetros cuadrados, ha sido puesto a prueba por el régimen de los ayatolás con el lanzamiento de tres misiles balísticos sobre suelo turco, que fueron interceptados sin causar muertos ni heridos. “Ha sido un ejemplo bastante profesional de lo que la Alianza es capaz de hacer en defensa multidominio”, asegura el comandante del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de Torrejón de Ardoz (Madrid), encargado de detectar e identificar cualquier aeronave que sobrevuela los cielos del sur de Europa.

La OTAN cuenta con tres CAOC, dependientes del Mando Aéreo de la Alianza: el de Uedem (Alemania), que controla el espacio aéreo de la frontera este frente a las provocaciones rusas; el de Bodø (Noruega), de reciente creación tras la entrada como aliados de Suecia y Finlandia, y el de Torrejón, permanentemente bajo mando español, que ha cobrado un especial protagonismo tras convertirse Oriente Medio en la zona caliente de la geopolítica mundial. Cuando la ministra de Defensa, Margarita Robles, afirmó que España proporcionó “información” clave para derribar uno de los misiles balísticos iraníes, se refería a la batería antiaérea Patriot que las fuerzas armadas tienen desplegada en la base de Incirilik (Adana), en contacto directo con el CAOC.

El derribo, en ese caso, correspondió a un buque de Estados Unidos en el Mediterráneo Oriental, pero ahora que la OTAN se ha visto obligada a reconfigurar su defensa aérea, esa batería de misiles del Ejército de Tierra se centrará en interceptar misiles de crucero y aeronaves no tripuladas (drones). Y el botón rojo para su neutralización estará en el CAOC de Torrejón, formado por unos 180 militares de 18 nacionalidades aliadas, de los que medio centenar son españoles.

Tres CAOC de la Alianza

Para la supervisión de una media de 35.000 aeronaves diarias

El teniente general, albaceteño de 62 años, explica que la batería Patriot, operada sobre el terreno por 138 militares españoles, ha completado el proceso de “total integración” con el CAOC para realizar la nueva misión encomendada por la OTAN. Se desplegó, con la autorización del Congreso de los Diputados, hace más de una década contra el avance del yihadismo en Siria, pero ahora la amenaza proviene de Teherán –y sus proxys milicianos en Líbano, Yemen o Irak–, con un incesante lanzamiento de proyectiles que, hasta ahora, han sido interceptados con éxito. Sin embargo, el derribo, dado el momento, es uno de los últimos eslabones de la misión de policía aérea que lleva a cabo el CAOC, el único cuartel general de la estructura de mandos de la OTAN ubicado en España, integrando los medios y capacidades de la Alianza Atlántica en el área de responsabilidad del sur, en la que viven 283 millones de personas.

El teniente General durante la entrevista en el CAOC
El teniente General durante la entrevista en el CAOCJesús Hellín

El teniente coronel Jorge L. Pozo, el director de orquesta de la sala de control con un alto grado de entrenamiento, resume la labor diaria del CAOC en garantizar la defensa aérea con la resolución rápida y precisa de todo tipo de incidencias. No hay cifras exactas, pero una estimación sitúa en una media de 35.000 aeronaves las que sobrevuelan Europa. Todas ellas convertidas en puntos de colores llamativos sobre una enorme pantalla con fondo negro gracias a la información que suministran decenas de radares y centros de conducción de operaciones repartidos por varios países. Su tarea es verificar las trazas que aparecen identificadas, pero, sobre todo, estar en alerta con las que aparecen violando las reglas de los vuelos internacionales. Y ahí, como detalla el duty controller, el catálogo es enorme: de cazas de combate a helicópteros, pasando por aviones privados, drones o, incluso, globos aerostáticos.

Un gran volumen de incidencias tiene que ver con la pérdida de las comunicaciones, pero también hay casos de emergencias aéreas o amenazas terroristas. Aunque resulten finalmente falsas, como el avión de Turkish Airlines, que aterrizó de emergencia el pasado mes de enero en el aeropuerto de Barcelona-El Prat tras recibir una amenaza de explosivo a bordo. “No pasa nada en nuestro espacio aéreo que no veamos o sepamos”, añade el teniente coronel, quien avanza que “hay muchas formas de hacer” que una aeronave intrusa abandone el espacio aéreo: “No hace falta dispararle, el uso de la fuerza es el último en tiempos de paz, a no ser que quiera utilizar sus armas, que entonces sí”. “En tiempos de paz”, insiste, “la OTAN nunca va a escalar, a no ser que sea para la propia defensa de la aeronave que se sienta amenazada”.

La Vanguardia
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Ante una incursión sospechosa en el espacio aéreo OTAN, lo más común es activar una alerta “Alpha Scramble”, por la que en un máximo de 15 minutos los cazas desplegados en la zona más cercana deben estar en el aire para proceder a la interceptación e identificación visual de la aeronave intrusa. Aviones del Ejército del Aire y del Espacio, como los Eurofighters del Ala 14, suelen participar en este tipo de misiones internacionales a los países bálticos. El comandante del CAOC cuenta que este tipo de “eventos” suelen suceder en cuestión de “minutos o segundos”, por lo que la rapidez es clave para garantizar la seguridad común. Hay ocasiones en las que esa identificación es lo más complicado. Recuerda el teniente general Sánchez de Lara que la primera vez que se puso a los mandos de una caza tras sonar un Alpha Scramble “no sabía” hacia qué tipo de aeronave se aproximaba, ya que era de noche. “Podía ser un avión de transporte o un misil de crucero”, rememora el comandante, quien admite que, al margen del peligro del Kremlin, los eventos que “más han preocupado” han sido los intentos de ataque con los tres misiles iraníes. Por eso ahora “el foco de atención”, como lo llama durante la entrevista en la sede del CAOC, es Turquía.

Aunque mantenemos el mismo estándar de seguridad para todo el área: es lo mismo Portugal que Turquía, esa es la primera regla del CAOC…

Así lo sostiene el militar al mando del gran ojo que desde la base de Torrejón guarda el cielo sur de Europa.

Joaquín Vera Romero

Joaquín Vera

Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo

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Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo

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