El malestar del Govern con Renfe y Adif provoca el cese de dos altos cargos

El despropósito en que está sumido el servicio de Rodalies en Catalunya, con una incesante acumulación de incidencias tras el accidente mortal de Gelida (Alt Penedés) el pasado martes por la tarde, ha mutado en una crisis política en Catalunya de primer orden que ha desembocado en el cese, a petición del Govern de la Generalitat, del director ejecutivo de Rodalies, Josep Enric García Alemany, cargo de la máxima confianza del presidente de Renfe, y del director general de explotación y mantenimiento de Adif, Raúl Míguez Bailo.

La consellera de Territori, Sílvia Paneque, fue quien dio este lunes voz a la demanda de “responsabilidades” sobre ambas empresas, que tenía como destinatarios a los responsables de Renfe y Adif en Catalunya. En ningún caso la consellera pidió dimisiones, pero mientras ella el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, desde la misma sede de Territori, ofrecía una entrevista televisiva en la que anunciaba los ceses de los dos altos cargos con el conocimiento del ministro Óscar Puente.

“Somos conscientes de la situación, somos muy sensibles con el malestar de la ciudadanía catalana y, por supuesto, también del Govern, y somos conscientes de que Renfe y Adif tienen una responsabilidad que asumir”, alegó Santano.

“Nadie puede estar contento”, señalan fuentes del Govern sobre la gestión de los dirigentes en Catalunya de estas dos empresas, y que remarcaban ayer la necesidad de “actuar”. Y es que en el fondo, en el Gabinete de Illa llevan algún tiempo contrariados con los últimos cambios realizados por Puente en la dirección de ambas empresas y la rotación de sus equipos: “No ha ayudado”, confirman.

Aun así, para el Govern no ha resultado fácil elevar el tono ante el ministerio de Puente. Inicialmente, la voluntad era “no tirarse los platos en la cabeza” y, de hecho, Paneque y Santano comparecieron juntos el pasado domingo para asegurar que trabajaban en coordinación para solucionar las últimas incidencias. Pero las dificultades con las que se ha iniciado el servicio este lunes, con reiteradas suspensiones, han provocado que el Ejecutivo de Illa haya situado a Adif y a Renfe en el punto de mira.

La demanda de responsabilidades por parte del Govern llegó este lunes por la tarde, pero a primera hora de la mañana el conseller de la Presidència, Albert Dalmau –con funciones de president por la convalecencia de Illa– se limitaba a reclamar “soluciones inmediatas” a los responsables de Renfe y Adif, al tiempo que anunciaba su comparecencia en el Parlament mañana.

El Govern ha fiado el éxito o fracaso de la legislatura a la gestión, en particular a la mejora de los servicios públicos, y la imposibilidad de poder garantizar mínimamente la movilidad en tren está empezando a crearle un serio problema de credibilidad, como demuestra la creciente contestación social. Al anuncio de una gran movilización de protesta para el próximo 7 de febrero se unió ayer la preocupación expresada por múltiples organizaciones sindicales, patronales y otras entidades sociales exigiendo una solución clara e inmediata para Rodalies. De ahí que Ejecutivo de Salvador Illa diera ayer un golpe encima de la mesa exigiendo a su vez “responsabilidades” a quienes tienen la competencia más inmediata en este caos, el operador ferroviario, Renfe, y la administradora de la infraestructura, Adif.

Luis B. García García

Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL

También te puede interesar