Los inversores premiaron ayer los títulos de Puig tras filtrarse la noticia de las negociaciones para una posible fusión con el gigante norteamericano de la cosmética Estée Lauder, en una operación que daría lugar a un grupo valorado en 35.000 millones de euros. Los analistas esperan que la operación se concrete en una opa de Estée Lauder sobre Puig en efectivo y acciones con una prima elevada. En línea con este escenario, las acciones de la multinacional catalana con sede en Barcelona llegaron a dispararse un 17%, para cerrar finalmente con una subida del 12,97%. Estée Lauder, en cambio, acumulaba a media sesión una caída de casi el 10%. Hoy la cotización de Puig se ha corregido ligeramente a la baja, con una caída a media sesión del 2,27% que poco después se mitigaba a un 1%.
Más allá del sector en el que trabajan, Estée Lauder y Puig tienen un importante punto en común: ambas son empresas fundadas por una familia que años después cotizan en bolsa pero mantienen ese carácter familiar, aunque el volumen de la primera sea muy superior. El año pasado ingresó 14.326 millones de dólares (12.300 millones de euros), que se comparan con una facturación de 5.042 millones en Puig. La familia Lauder posee conjuntamente alrededor del 40% del capital de la compañía, pero tiene el control absoluto, a través de un poder de voto superior al 80%. En Puig, la familia fundadora controla un 71,7% del capital y tiene más de un 92,5% de los derechos de voto. Se trata, pues, de un acuerdo entre familias.
La familia Puig entraría en el consejo del grupo resultante pero el control quedaría en manos de los Lauder
En valoración bursátil, Estée Lauder rondaba ayer los 23.300 millones de euros, frente a los 10.115 millones de Puig. En base a esas cifras, y a falta de conocer los detalles de la negociación, fuentes del mercado apuntan que la familia Puig podría hacerse con entre un 20 y un 25% de la empresa resultante de la fusión, aunque lejos del porcentaje que quedaría en manos de la familia Lauder. Esa participación de Puig la alejaría del control, pero le daría presencia en el consejo.
Puig confirmaba a última hora del lunes la existencia de conversaciones en una nota remitida a la CNMV, y Estée Lauder lo hacía horas después. Los dos grupos han intensificado los contactos para cerrar la operación lo antes posible, esta misma semana o como máximo el lunes, según informaron fuentes del mercado.
La suma de Puig y Estée Lauder daría lugar a uno de los principales grupos del sector de la cosmética y la perfumería, valorado en unos 35.000 millones de euros. Queda claro que uno de los objetivos es ganar volumen ante el líder del sector de la belleza, L’Oréal. El gigante francés ocupa un indiscutible número uno en el podio, con un valor estimado en 186.000 millones de euros y una cartera de marcas extensa, con Garnier, Lancôme, La Roche Posay o Kerastase, entre otras. Hace unos meses, L’Oréal adquirió la división de belleza del grupo Kering por 4.000 millones, una operación en la que competía con Puig. La firma de Barcelona llegó a ofrecerles una participación del 20% en la compañía.
La complementariedad de Estée Lauder y Puig tanto en producto como en presencia geográfica juega a favor de la operación. Estée Lauder está más centrada en el cuidado de la piel y el maquillaje, que le aportan el 49% y el 29% de sus ventas, respectivamente. Puig, en cambio, es más fuerte en fragancias, el alma de la empresa desde su creación en Barcelona en 1914. Este segmento aporta el 72% de su facturación, aunque en los últimos años ha hecho una gran apuesta por la diversificación y ha integrado marcas potentes del área del maquillaje, como la británica Charlotte Tilbury, o de la cosmética de alta gama, como Dr. Barbara Sturm. Según las estimaciones del banco de inversión Jefferies, la fusión crearía un grupo en el que el segmento de cuidado de la piel representaría el 38% de las ventas, la perfumería un 34%, y el maquillaje un 26%.
La combinación de ambos negocios daría lugar a un grupo con unos ingresos de más de 17.000 millones de euros, complementario también en áreas geográficas. Puig realiza el 55% de su negocio en la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África), con unos ingresos de 2.752 millones el año pasado. América aporta el 35% de las ventas, y Asia-Pacífico el 10% restante. En Estée Lauder el reparto es algo más equilibrado que el de Puig: el 35,5% de sus ingresos provienen de EMEA, frente al 31,7% de Asia-Pacífico y el 30,8% de América.
