El mundo árabe rechaza una intervención militar de Estados Unidos en Irán

La maquinaria diplomática árabe trabaja desde hace días sin descanso. La posibilidad de un ataque estadounidense en Irán ha hecho saltar las alertas de una zona profundamente tensionada, siempre al borde de una guerra regional.

Desde los países del Golfo pérsico hasta Turquía, los principales estados de Oriente Medio se han posicionado en contra de la ofensiva, incluso los menos afines al régimen de los ayatolás, como Arabia Saudí. Todos temen una respuesta de Teherán: el gobierno iraní ha prometido tomar represalias ante cualquier agresión en forma de ataques a las diecinueve bases o posiciones estadounidenses en la zona, además de lanzar sus misiles contra Israel, con quien ya cruzó misiles el pasado junio en la guerra de los 12 días.

Entre los objetivos del régimen persa está Al Udeid, a las afueras de Doha, en Qatar, donde se encuentra el mayor contingente de soldados de Estados Unidos en la región. Desde Teherán, altos mandos del gobierno recordaron que Irán ya lanzó una andanada de misiles contra esa instalación -todos los proyectiles fueron interceptados- el verano pasado, tras el bombardeo estadounidense sobre la infraestructura nuclear persa.

Ante una posible escalada, parte del personal del complejo militar recibió la recomendación de evacuar antes de la noche del miércoles, según aseguró a la agencia Bloomberg un funcionario estadounidense y el propio Estado qatarí. La fuente describió la medida como preventiva y aseguró que se estaban adoptando disposiciones similares en otros puntos de la zona.

Represalias de Irán

Entre los eventuales objetivos del régimen persa destaca Al Udeid, en Qatar, con el mayor contingente de EE.UU. en la región

En ese sentido, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, mantuvo el martes una conversación telefónica con el primer ministro de Qatar, el jeque Mohamed bin Abdulrahman Al Thani. En un comunicado publicado en la red social X, el monarca “reafirmó el respaldo del Estado de Qatar a todos los esfuerzos de desescalada, así como a las soluciones pacíficas para reforzar la seguridad y la estabilidad en la región”.

En Kuwait, la embajada estadounidense ordenó una “suspensión temporal” de los desplazamientos de su personal a varias bases militares del pequeño país árabe del Golfo, en medio del aumento de las tensiones. Kuwait alberga el Mando Central del Ejército de Estados Unidos, responsable de las operaciones en Oriente Medio.

Estados Unidos ha reducido de forma notable su despliegue naval en Oriente Medio en los últimos meses. La administración Trump reubicó parte de sus activos en el Caribe dentro de su estrategia de presión sobre el expresidente venezolano Nicolás Maduro. En octubre, el portaaviones USS Gerald R. Ford zarpó del Mediterráneo hacia esa zona junto a varios destructores, y el USS Nimitz, que había participado en los ataques de junio contra el programa nuclear iraní, también abandonó la región. A comienzos de semana, la Marina estadounidense sólo mantenía cinco buques menores -dos destructores y tres navíos de combate litoral- en aguas próximas a Irán.

Donald Trump ha rebajado la tensión en las últimas horas, afirmando que las muertes de manifestantes han cesado, mientras que las protestas en Irán han perdido intensidad. Incluso Israel, quien considera a Irán como su máximo enemigo en la región y una amenaza existencial, considera que no es el momento de una acción militar directa.

Prioridades

Washington ha reducido de forma notable su despliegue naval en Oriente Medio en los últimos meses para incrementar su presencia militar en el Caribe

Según fuentes citadas por el diario The Times of Israel, responsables del estado hebreo comunicaron a Washington su apoyo a un cambio de régimen en la República Islámica, pero advirtieron de que un ataque prematuro podría resultar insuficiente para derribarlo y, además, provocar un efecto de cierre de filas en torno al liderazgo clerical.

Desde este enfoque, el régimen iraní aún no estaría lo bastante debilitado por las protestas como para que una intervención externa tenga un impacto decisivo. Por ello, Israel aboga por ganar tiempo y profundizar en otras vías de presión antes de recurrir a bombardeos.

Efecto boomerang

Israel ha transmitido a Estados Unidos que el régimen iraní aún no ha quedado lo bastante debilitado por las protestas como para plantearse una intervención

Entre las alternativas planteadas figuran el endurecimiento de las sanciones económicas, operaciones cibernéticas, ataques selectivos contra figuras clave del poder iraní y medidas para facilitar que los manifestantes eludan el apagón de comunicaciones. La estrategia de Tel Aviv pasa, en resumen, es atacar únicamente cuando el régimen esté al borde del colapso.

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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