Estados Unidos está llevando a cabo estos días el mayor despliegue militar en Oriente Medio desde la invasión de Irak, hace ya más de dos décadas. El objetivo de esta exhibición de músculo es Irán, país al que Donald Trump está presionando para llegar a un acuerdo en materia nuclear. El pasado jueves, el presidente estadounidense lanzó un ultimátum: si no se alcanzaba un pacto en “diez, quince días”, algo “desafortunado” sucedería.
Trump todavía no ha desvelado cómo piensa castigar al régimen de los ayatolás en caso de que fracasen las negociaciones, pero, vista la impresionante movilización de efectivos en la región, resulta evidente que el magnate contempla la opción de una intervención militar. Sin embargo, desde el Pentágono se están arrojando dudas al respecto.
Según han revelado medios estadounidenses como The Wall Street Journal, Axios y The New York Times, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, es una de las figuras que ha expresado su preocupación por los planes de guerra del presidente. Este alto oficial habría advertido en las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional de los riesgos que entrañaría una campaña prolongada contra Teherán. A Caine no solo le inquietan las posibles bajas estadounidenses, sino también la carestía de municiones: piensa que, hoy por hoy, su ejército solo tiene capacidad para llevar a cabo un ataque limitado.
De hecho, el Pentágono ya expresó su preocupación por el arsenal estadounidense el pasado junio, cuando Washington salió en ayuda de Israel durante la guerra de doce días contra Irán. Pese a su brevedad, aquel conflicto hizo evidentes las deficiencias de la principal potencia militar del mundo.
Ayer lunes, Trump quiso salir al paso de las informaciones en torno a Caine a través de un mensaje en Truth Social en el que aseguraba que su principal asesor militar era optimista sobre un posible ataque a gran escala contra la república islámica. “El general Caine, como todos nosotros, no querría ver una guerra, pero si se decide ir contra Irán a nivel militar, opina que será algo fácil de ganar”, afirmó el presidente.
Unas aseveraciones que parecen chocar con la realidad. Según detallaba este martes el diario Financial Times, la inteligencia israelí considera que ni siquiera la llegada del portaviones USS Gerald R. Ford a aguas de Oriente Medio puede servir para sostener una campaña bélica de largo recorrido. De acuerdo con estas fuentes, con sus actuales fuerzas, EE.UU. solo sería capaz de ejecutar un ofensiva aérea intensa de tan solo cuatro o cinco días, o una semana de ataques si estos son de menor intensidad.
Las advertencias están ahí, pero Trump será quien tenga la última palabra. “Soy yo quien toma la decisión”, recalcó el lunes el presidente.
Adquisición estratégica
Irán negocia con China la compra de misiles antibuque
Irán está a punto de cerrar un acuerdo con China para la compra de misiles antibuque, según seis personas con conocimiento de las negociaciones consultadas por la agencia Reuters. Las negociaciones, que coinciden con el despliegue militar de EE.UU. en Oriente Medio, están a punto de cerrarse, aunque aún no se ha acordado la fecha de entrega. Los misiles que quiere adquirir el régimen de Teherán son los CM-302, que tienen un alcance de unos 290 kilómetros y están diseñados para evadir las defensas de los buques volando a baja altura y gran velocidad. De acuerdo con las fuentes entrevistadas por Reuters, las negociaciones para la compra de estos proyectiles comenzaron hace al menos dos años, y se aceleraron considerablemente tras la guerra de doce días entre Israel e Irán del pasado junio.
