
Contaba la diputada Silvia Gómez que el director general de Inclusión, Pedro Carceller, le llamó de madrugada (a la 1:30 del mismo martes) para explicarle que no aceptarían cuatro de las cinco enmiendas que habían pactado para el debate de la renta valenciana de inclusión que se celebraría en 10 horas. Ya por la mañana, a las 10:10 horas, PP y Vox presentaban nueve acuerdos al texto normativo del Consell para su aprobación en la comisión que se iba a celebrar 20 minutos más tarde. También decepcionado por la falta de acuerdos con la izquierda, el diputado de Compromís Cesc Roig invitaba a Carceller a reflexionar sobre su continuidad en el Consell después de que las negociaciones para aceptar alguna de las propuestas de PSPV y Compromís saltaran por los aires.
“Vox no gobierna pero manda y debió decir, a estos rojos ni agua”, expresó en voz alta la diputada socialista durante la comisión. Lo cierto es que la formación de derecha radical se volvió a salir con la suya y aprobó, con ligeros retoques y algún cambio más cosmético que de fondo, sus propuestas para modificar la ley de renta valenciana impulsada por el gobierno del PP.
”Gracias a Vox se ha aumentado el tiempo mínimo que tiene que estar empadronada una persona para recibir ayudas de la Renta Valenciana de Inclusión”, presumían tras la celebración de la comisión. Y añadía, “quien fomente conductas degradantes hacia la mujer como la imposición de cárceles de tela o la mutilación genital femenina no percibirá la ayuda”. Una circunstancia que no queda muy clara en la nueva norma, que todavía debe refrendar en el pleno, pero que sí que pone en evidencia como la derecha extrema ha ido imponiendo su discurso sin que el PP se atreva a contradecirle.
En la comisión de ayer, el grupo popular optó por evitar el ruido. Mientras sus socios parlamentarios desplegaban todo su arsenal ideológico y hablaban abiertamente del burka, de la violencia intrafamiliar (en la norma no se habla de violencia de género), de la teoría del reemplazo cultural, del efecto llamada o del deseo de “primero ayudar a los nuestros”, el PP no entraba en el debate y se limitaba a señalar que sus enmiendas respondían a una mejora técnica y de seguridad jurídica.
Burka, reemplazo cultural, los españoles, primero… Vox despliega toda su agenda ideológica
Es evidente que el panorama político valenciano (y español) es poco propicio para los acuerdos entre bloques ideológicos, pero todo hacía pensar que, en una norma de tanto calado social que únicamente tiene como objeto dar una prestación económica a personas en situación o riesgo de inclusión, el debate partidista podría haberse apartado por unos segundos. De hecho, la creación de esta renta fue materializada por un Consell de izquierdas, sin que ahora los grupos que propiciaron en su elaboración hayan participado en su modificación.

