Europa enseña los dientes a Trump

Un año después de que Donald Trump llegase por segunda vez a la Casa Blanca, Europa comienza a enseñarle los dientes. El anuncio del presidente de EE.UU. de imponer aranceles adicionales del 10% sobre ocho países europeos que han participado en unas maniobras defensivas en Groenlandia parece haber sido la gota que ha colmado el vaso. La situación es tan grave que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha decidido convocar una cumbre extraordinaria de líderes a finales de esta semana en Bruselas.

El primer paso fue una reunión de emergencia de los embajadores de los Veintisiete en Bruselas, donde analizaron las intenciones de Trump y posibles pasos de respuesta. Una de las cartas que ya está oficialmente encima de la mesa es suspender el pacto arancelario con EE.UU. y reintroducir las medidas de represalias valoradas en 93.000 millones de euros que estaban encerradas en un cajón.

Otra, todavía más drástica, es estrenar de una vez el poderoso instrumento anticoerción, creado por la Comisión Europea tras el primer mandato del magnate para responder a quien utiliza medidas económicas para imponer decisiones contrarias a los intereses europeos, como es la situación actual.

Los ocho países señalados replican que sus maniobras no son “ninguna amenaza para nadie”

El primero en presionar para la activación de esta herramienta –conocida en Bruselas como el bazuca– ha sido el presidente francés, Emmanuel Macron, que no es la primera vez que pide mano dura contra Washington. Este instrumento no necesita la unanimidad de los Estados miembros, sino que con solo una mayoría cualificada se podría activar para por ejemplo, congelar el acceso a los mercados públicos europeos.

Francia es uno de estos ocho países europeos y de la OTAN que, a petición de Dinamarca, enviaron el pasado jueves un pequeño grupo de militares a Groenlandia en misión de reconocimiento y preparación de futuras maniobras conjuntas, a lo que Trump reaccionó anunciando que les impondrá aranceles. Todos ellos replicaron este domingo al presidente de Estados Unidos que su misión “no representa ninguna amenaza para nadie”. Sobre los aranceles, avisaron de que “las amenazas arancelarias socavan las relaciones transatlánticas y amenazan con una peligrosa espiral descendente”.

El comunicado conjunto era muy parecido al emitido el día anterior por Costa y la presidenta de Comisión, Ursula von der Leyen. En él, Alemania, Finlandia, Francia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia, además de la propia Dinamarca, afirmaron su compromiso “como miembros de la OTAN” en “el fortalecimiento de la seguridad del Ártico como interés transatlántico compartido” y subrayaron que el “ejercicio danés Resistencia Ártica, coordinado previamente y llevado a cabo con los aliados, responde a esta necesidad. No supone ninguna amenaza para nadie”.

Los firmantes se solidarizan con el Reino de Dinamarca y el pueblo de Groenlandia, y se declaran “unidos y coordinados” en la respuesta a Washington, en su compromiso en la defensa de la soberanía, y “dispuestos a entablar un diálogo basado en los principios de soberanía e integridad territorial que defendemos firmemente”.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, manifestó su satisfacción por la coherencia de los mensajes del resto del continente y avisó que “Europa no se dejará chantajear”.

Por otra parte, este domingo inició el regreso desde Nuuk el contingente alemán, siempre según lo previsto, pues ya cuando partieron el jueves el Ministerio de Defensa alemán indicó que su presencia allí terminaría el sábado. Entre los varios países participantes, el grupo desplazado a Groenlandia rondaba los 35 militares. La misión, recuerda el Ministerio germano, no ha terminado ni ha sido cancelada.

El objetivo de Dinamarca y del grupo de aliados con esta misión en Groenlandia era demostrar a Trump que el reino escandinavo y los aliados están en condiciones de defender la vasta isla de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, una de las acusaciones que el republicano esgrime para su pretensión de hacerse con el territorio autónomo. Al tiempo, los europeos han intentado transmitir así a Washington un mensaje de disuasión contra el recurso a la intervención militar.

Un mensaje parecido dio en Corea una gran aliada de Trump en Europa, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. “Es un error, y obviamente no estoy de acuerdo con ello”, declaró Meloni, de gira asiática, a los periodistas. A su juicio, se ha producido “un problema de comprensión y comunicación” en torno a la iniciativa de los países de la UE, que no debe interpretarse desde una perspectiva “antiamericana”. También se lo comunicó al mismo Trump, con quien habló por teléfono.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, fue otro que llamó al magnate para hablar del Ártico. Este lunes, el neerlandés recibe a los ministros de defensa de Groenlandia y Dinamarca en Bruselas. Hasta la fecha, Rutte no ha criticado en público las intenciones de Trump. Pero hasta la ultraderecha europea le está diciendo basta. Alice Weidel, la líder de Alternativa para Alemania que fue apoyada por la Casa Blanca en las últimas elecciones alemanas, también ha criticado sus métodos.

Hasta la ultraderecha europea le está diciendo “basta” a Trump

Será interesante ver cómo se posicionará la extrema derecha en el Parlamento Europeo. La mayoría europeísta que sostiene a Ursula von der Leyen se está coordinando –hay contactos con la Comisión– para congelar el acuerdo comercial al que llegaron Trump y Von der Leyen en julio en Escocia.

Estaba previsto que la Eurocámara votara sobre la eliminación de muchos aranceles de importación de la UE a finales de enero, pero Manfred Weber, el líder del Partido Popular Europeo (PPE), el mayor grupo de la cámara, ya ha dicho que esto de momento no podrá suceder. Las líderes del grupo socialdemócrata, Iratxe García, y de los liberales, Valérie Hayer, van más allá y reclaman también activar el instrumento anticoerción. “La UE no cederá a la intimidación”, subrayó la eurodiputada española.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

María-Paz López Rodríguez

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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