
Francia y Canadá abren consulado en Nuuk, con el que buscan el reconocimiento al gobierno local. Con este movimiento pretenden frenar el proyecto de la administración estadounidense de tomar control de Groenlandia.
Aunque Trump ha renunciado a las amenazas de conquista, ha subrayado la necesidad de una mayor influencia americana en la zona. Dinamarca y Groenlandia han declarado que también comparten preocupaciones de seguridad, pero la soberanía de Groenlandia sigue siendo una “línea roja”.
El politólogo de la Universidad de Groenlandia, Jeppe Strandsbjerg afirma que “es una victoria para los groenlandeses ver a dos países aliados abrir representaciones diplomáticas en Nuuk” y recalca que sus habitantes “aprecian enormemente el apoyo frente a los comentarios de Trump”.
La reciente crisis en la isla ártica ha llevado al presidente estadounidense y al secretario general de la OTAN a la creación de un “marco” para un acuerdo sobre el futuro de Groenlandia.
La transferencia de la soberanía es la línea roja de las conversaciones
El contenido del acuerdo y el tenor de las discusiones no se han hecho públicos. Dinamarca y Groenlandia rechazan cualquier transferencia de soberanía.
La decisión de Francia de abrir el consulado es anterior a las tensiones recientes. En junio, durante una visita a Nuuk, el presidente Emmanuel Macron anunció su interés en abrir la delegación en Groenlandia criticando ya las veleidades de Donald Trump de anexionarla. El antiguo embajador de Francia en Vietnam ha sido nombrado cónsul general.
A finales de 2024, Canadá anunció que abriría un consulado general en el inmenso territorio ártico para reforzar la cooperación con los groenlandeses.
Ulrik Pram Gad, especialista en el Ártico del Instituto Danés de Estudios Internacionales subraya que la apertura de estas representaciones permite decir “a Donald Trump que su agresividad hacia Groenlandia y Dinamarca no es solo un asunto de Groenlandia y Dinamarca, sino también de los aliados europeos y de Canadá”.
“Es un problema europeo y global”
Para la experta en cuestiones de seguridad y analista del think tank “Europa”, Christine Nissen, este hecho “es un pequeño paso, forma parte de la estrategia de convertir el problema en europeo” y “sus consecuencias no son, evidentemente, solo danesas, es un problema europeo y global”.
Para la diplomacia groenlandesa, la apertura de consulados es también “una oportunidad para practicar la independencia mediante relaciones directas”, señala Strandsbjerg. Es una forma de reconocimiento de su creciente autonomía, definida en su ley de autonomía del 2009.
Pram Gad añade que este hecho permite “reducir la importancia del papel de Dinamarca al diversificar la dependencia de Groenlandia del mundo exterior, de modo que ya no todo provenga únicamente de Dinamarca, sino que haya más relaciones en los ámbitos económico, comercial, de inversiones, político, etc.”
Groenlandia tiene representaciones diplomáticas en la Unión Europea desde 1992, en Washington desde 2014 y en Reikiavik desde 2017. En Nuuk, Islandia abrió su consulado general en 2013 y Estados Unidos en 2020. Entre 1940 y 1953, los estadounidenses tuvieron un primer consulado en la tranquila capital groenlandesa. La Comisión Europea abrió una oficina en 2024.
