Francisco Polo (València, 1981) fue durante años el alto comisionado para España Nación Emprendedora y secretario de Estado para el Avance Digital. Durante los dos primeros gobiernos de Pedro Sánchez, impulsó la ley de Startups y promovió por todo el país los principales hitos del ecosistema digital de España.
Fue algo temporal. En el 2023 abandonó sus cargos públicos y, después de unos años de reflexión, ha vuelto a la carga. “Siempre he tenido el gusanillo emprendedor y ahora estoy regresando al mundo digital con el lanzamiento de Movements”, comenta Polo, que está afincado en Barcelona tras su paso por Madrid. La capital catalana es una ciudad que conoce muy bien, ya que aquí es donde se formó –cursó Derecho en Esade– y empezó a trabajar.
Polo cuenta que Movements ha nacido con el objetivo de ser un lugar de encuentro para aquellos que promueven el activismo social por internet. Polo ya sabe por dónde pisa. Hace más de una década dirigió Actuable, una compañía que acabó integrándose en la plataforma global Change.org, conocida por la recogida de firmas en internet. “Movements quiere ir más allá: ser todo en uno, un sitio web que integre todos los momentos del activismo digital, desde las publicaciones, las peticiones online, la financiación…”, detalla.
Polo no ha empezado solo este proyecto. Ha convencido al emprendedor catalán Oriol Cardona, que lidera el área de la tecnología, y ha levantado capital de varios inversores a título particular. Entre ellos se encuentran Miguel Vicente, cofundador del fondo inversor Antai y presidente de la asociación Tech Barcelona; Vincent Rosso, impulsor de la plataforma BlablaCar en España; David Tomás (Cyberclick), o Marta Huidobro (Aeban), entre otros. “Dentro de pocas semanas vamos a cerrar una ronda de inversión de 300.000 euros para financiar el arranque del negocio”, asegura.
El modelo de negocio, comenta, se basará en el cobro de una suscripción mensual para los usuarios que quieran apoyar una causa concreta y hacer el seguimiento de su evolución por internet. Polo quiere dejar claro que el acceso inicial será gratuito, tanto para el ciudadano como el impulsor de la iniciativa. Asimismo, Polo clarifica que Movements no será una fintech que recaude dinero a través de microdonaciones, sino que la financiación de las iniciativas se canalizará mediante las suscripciones que paguen los usuarios por cada causa. “Mezclamos conceptos de otras plataformas como Patreon o Substack”, detalla.
De momento, la plataforma ha conseguido captar la atención de 100.000 usuarios. El servicio opera en español y en inglés, aunque Polo comenta que es necesario reforzar su proyección internacional. “Pronto vamos a traducir la plataforma al turco y al portugués brasileño: son dos idiomas de países donde la cultura del activismo está muy arraigada y donde creemos que podemos cautivar una buena base de usuarios”, apunta.
Movements es una plataforma agnóstica y, por eso, quiere dar acogida a todo tipo de causas, ya sean sociales, civiles, medioambientales, democráticas, económicas, culturales, cívicas… El único límite, comenta Polo, será que dicha causa cumpla con los derechos humanos y el marco regulatorio de cada país donde se lanza. “El hecho de estar constituidos en un país de la Unión Europea nos da más garantías frente a otras plataformas competidoras de Estados Unidos”, sostiene.
Con cuatro personas en plantilla, Movements tiene la sede en Madrid, aunque tanto Polo como Cardona trabajan en remoto desde Catalunya. Como el proyecto está en una fase inicial, los fundadores prevén empezar a facturar este mes de marzo y de momento, prefieren no compartir ningún pronóstico.
