Gastrónomo inteligente y proactivo

La gastronomía, y muy en particular la de su país, Catalunya, fue una de las grandes pasiones de Carles Vilarrubí. Y a ella le dedicó un enorme trabajo a través de la presidencia de la Acadèmia Catalana de Gastronomia i Nutrició, cargo en el que estaba a punto de cumplir una década, repleta de logros y avances. Lo hizo siempre rodeado de aquellas personas que sabía más capaces, como su vicepresidenta, la cocinera Carme Ruscalleda, o su vicepresidente, Joan Font, además de los numerosos académicos de gran nivel con los que contaba.

En el largo recorrido de la academia, fundada en 1989 por Néstor Luján, el mandato de Vilarrubí supuso un salto extraordinario para afianzar esta institución como un instrumento por fin útil para la observación, la investigación y la divulgación de la cocina y la gastronomía catalanas. Además, tuvo una capacidad enorme para convertir el acto de entrega de los premios anuales en una gran fiesta cultural que agrupaba a centenares de profesionales vinculados al sector. La fiesta que nadie quería perderse.

Trabajó con rigor, informándose, dialogando y reflexionando

La cocina, recordaba en sus palabras de bienvenida a la página de la Acadèmia Catalana, “es una parte fundamental de la historia y la cultura de un pueblo. Preservar su identidad es, por tanto, un reto tanto culinario como cultural”. También afirmaba que “comer es uno de los actos más trascendentes, humildes y humanos que la persona realiza”. Este gran gastrónomo se ganó el respeto de todos con un liderazgo natural y una gran capacidad de escuchar.

Defendía Vilarrubí que la riqueza de la cocina catalana se percibe por la profusión de su práctica y por la diversidad de su conocimiento, puso el foco en las cocinas de renombre y en las más humildes, así como en la necesidad de cuidar a los pequeños productores, algo que él hizo con empeño durante la pandemia, y en la importancia de seguir cocinando en casa.

Trabajó con rigor y siempre consultando, informándose, abierto al diálogo y la reflexión para seguir construyendo. Luchó por reivindicar a personajes relevantes, impulsó la exposición Ensenyar les cartes , debates, publicaciones, reconoció la labor periodística, entre muchas otras iniciativas, y tuvo un papel importante este 2025 en que Catalunya ha sido Región Mundial de la Gastronomía.

La academia y el sector echarán de menos a quien impulsó y acercó la institución que presidía a la sociedad y entendió la gastronomía como un factor universal. “Cada pueblo tiene una cocina y la percibe de una manera diferenciada. La evidencia de esta diversidad es una herencia que hay que preservar”. Y él, sin lugar a dudas, contribuyó a hacerlo y nos animó, con su ejemplo, a seguir haciéndolo.

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