
El vehículo del ataque en esta ocasión no es Truth Social, la red social por la cual el Donald Trump soltó, en octubre de 2025, que Gustavo Petro era “un líder narco que apuesta fuerte por la producción masiva de drogas”.
Ahora, en plena campaña electoral, el departamento de Justicia de EE.UU. -mediante filtraciones a poderosos medios estadounidenses-, reanuda la carga contra el presidente colombiano. Al mismo tiempo, aliados de Trump en Bogotá lanzan acusaciones contra el candidato y aliado de Petro en las elecciones presidenciales, Iván Cepeda.
Tanto el New York Times como Associated Press han citado fuentes anónimas, en los últimos días, para filtrar sospechas sobre presuntos vínculos entre Petro y narcotraficantes que, según las fuentes anónimas de los medios, han emergido durante dos juicios iniciados el año passado por fiscales federales en Nueva York.
The New York Times publicó el viernes un artículo que indica que Petro se encuentra bajo investigación criminal por presuntamente recibir financiación electoral de narcotraficantes antes de su victoria en las presidenciales de 2022.
El diario neoyorquino, citando, sin contrastar, fuentes anónimas de la agencia de combate al narco tráfico (DEA) y la Secretaría del Interior estadounidense, destacó que “las investigaciones hasta la fecha jamás habían sido hechas públicas”. Esto genera obvias sospechas de que el momento elegido esté relacionado con la campaña electoral. Las fuentes del diario “hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a comentar investigaciones en curso”, añadió el diario.
En otra filtración de timing sospechoso, la agencia antidrogas estadounidense, conocida como la DEA, ha designado como “objetivo prioritario” a Petro por “supuestos vínculos con narcotraficantes”, según documentos consultados por Associated Press.
El objetivo real parece ser la reactivación de una guerra sucia contra la campaña de la izquierda tras la tregua iniciada en enero, después de una reunión entre Petro y Trump en la Casa Blanca. ”La injerencia de Estados Unidos en estas elecciones va a ser la misma que hizo en Honduras: plata (dinero), desinformación, falsas noticias”, dijo un experto en política exterior que asesora al gobierno colombiano.
A menos de tres meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la administración estadounidense y fiscales afines parecen haber decidido utilizar filtraciones a los medios para reiniciar una campaña de guerra jurídica –lawfare– contra Petro y su candidato. Según reconoce el mismo New York Times, “Trump podría usar la existencia de las investigaciones para intentar incidir en el resultado de las elecciones presidenciales colombianas.” En estos momentos, Petro, rebasa el 54% de popularidad en las encuestas, y su candidato, Cepeda, cuenta con el 34% de la intención de voto con 14 candidatos registrados, segun una nueva encuesta del Centro Nacional de Consultoría.
“Trump puede usar las investigaciones para incidir en las elecciones presidenciales”
Puede resultar sorprendente la decisión de reanudar la guerra sucia contra Petro, tres meses despuéss del ya célebre encuentro de reconciliación entre Trump y el presidente colombiano celebrado a principios de enero en Washington. Pero se ha elegido el momento idóneo para la oposición.
Tras la fragmentación de la derecha a principios de año, la candidata del ex presidente Alvaro Uribe, la senadora conservadora, Paloma Valencia, empieza a cobrar fuerza frente al más populista Abelardo de la Espriella. Valencia se coloca en segundo lugar con el 22% , según el nuevo sondeo, siete puntos por encima de Espriella. En una segunda vuelta, Valencia igualaría los votos de Cepeda.
Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, muy receptivos a los consejos de los asesores de la oposición colombiana en Miami, ya se emplean a fondo para impulsar a Valencia, vástaga de una poderosa familia oligarca de orígenes en el siglo XVIII. “Ahora que ve una derecha más organizada y, consciente de que, en la segunda vuelta, Espriella apoyará a Paloma Valencia, se vuelve a jugar a la guerra sucia con participación de EE. UU. Y eso se va a intensificar”, dijo un analista de televisión pública.
Petro respondió que, en su larga carrera política, jamás ha tenido trato directo con un narcotraficante, aunque, dada la involucración de las disidencias ex guerrilleras en el cultivo de coca, es obvio que las negociaciones vinculadas al proceso de paz suponen acercamientos a grupos que EE. UU. calificaría como narcos. Petro ha realizado una política policial dura contra el narcotráfico logrando un record en toneladas de drogas incautadas.
Hay otros elementos en la nueva guerra sucia estadounidense contra Petro y Cepeda. Además del uso de guerra jurídica para “crear una narrativa falsa” sobre Petro y Cepeda, “se está usando Ecuador para desestabilizar la economía colombiana y fabricar una crisis fronteriza”, explica el exministro ecuatoriano Guillaume Long. El presidente ecuatoriano, Gustavo Noboa, es un estrecho aliado de Trump y de la oposición de derecha colombiana.
“Se usa Ecuador para desestabilizar Colo,bia y fabricar una crisis fronteriza”
En las últimas semanas, Noboa ha levantado aranceles contra exportaciones colombianas y las operaciones militares contra el crimen organizado, realizadas con apoyo estadounidense, han afectado territorio colombiano.
Noboa, que participó en una cumbre de líderes de derecha latinoamericanos el mes pasado, de la que fueron excluidos Petro y sus homólogos mexicana y brasileño, Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva, acusa a Petro de no estar volcados en la luchar contra el narcotráfico. Pero hay bastantes indicios de que se exporta cocaina en los envases de plátanos de la empresa del mismo presidente ecuatoriano.
Petro, ha negado hasta la saciedad, cualquier relación con actividades criminales, acusaciones lanzadas repetidamente desde la oposición conservadora en los últimos meses y años. El gobierno colombiano respondió en un comunicado que las acusaciones “carecen de fundamento”.
Valencia instó a las autoridades estadounidenses a “llegar al fondo y encontrar al mundo si son, o no, ciertos los presuntos nexos del presidente Petro con el narcotráfico”.
El auge de Cepeda, filósofo de largo recorrido en la defensa de l paz e impulsor de las luchas jurídicas contra la violencia y terrorismo del estado, asusta a poderes empresariales y políticos, como el ex presidente Álvaro Uribe. Investigado por sus vínculos con grupos paramilitares de extrema derecha, Uribe fue responsable de sabotear el proceso de paz mediante un plebiscito manipulado en 2016.
El padre de Cepeda fue asesinado en 1994 por pistoleros a sueldo de grupos de poder conservadores, durante el exterminio del partido progresista, Unión Popular del que fue miembro. Esto a Cepeda le ha dotado de un arma potente en la batalla contra Uribe y sus aliados en Miami. “Cepeda, no como político sino como víctima, iniciaó, organiza un equipo con víctimas, el juicio contra Álvaro Uribe, fue el primero en derrotar a Uribe en los tribunales”, dijo Manuel Rozental, veterano activista por la paz en el Cauca, en el sur occidental colombiano durante una entrevista en Cali. “Ivan es un político de principios y de la paz que cree en el estado de derecho,” añadió.
No es de extrañar, pues, que la nueva campaña sucia apunta directamente contra Cepeda también. Tras la circulación de un video de Uribe, emitido por la emisora Caracol, Uribe lanzó el viernes una acusación aún más explosiva que la del New York Times: que Petro y Cepeda hubieran instigado el asesinato el año pasado del precandidato presidencial Miguel Uribe, asesinado a tiros.
Sin dar ninguna prueba, Uribe acusó a Cepeda de haber “sacado a asesinos del país para a que gozaran de inmpunidad en Venezuela” en referencia a los líderes de los grupos guerrilleros que se alejaron del acuerdo de paz y que ùeeden estar involucrados en el asesinato de Miguel Uribe. “El país no puede seguir siendo entregado al terror”, añadió Uribe.
Cepeda pidió, en redes sociales que Álvaro Uribe “presente, ante la justicia, las pruebas que sustenten la acusación que ha formulado en mi contra, en relación con el asesinato del senador y candidato presidencial Miguel Uribe”
Al margen del daño que puede hacer a Petro y Cepeda, la guerra sucia made in Miami tiene un inconveniente para la oposición de derecha. Puede dificultar el ya complicado intento de la conservadora alumna de Uribe, Valencia, para presentarse como la candidata moderada, del consenso y la tolerancia. “¿En serio ya vamos en que Iván Cepeda es el responsable del infame asesinato de Miguel Uribe? ¿Están tan desesperados?”, se preguntó en Twitter Juan Fernando Cristo, aliado liberal de Cepeda cuyo padre fue asesinado en 1994 por el grupo guerrillero, Ejército de Liberación Nacional. “Si seguimos en la descalificación con la ofensa y la calumnia, vendrán años difíciles para Colombia”.
