En plena transformación de la movilidad urbana, las ciudades buscan soluciones que reduzcan emisiones, descongestionen el tráfico y limiten el impacto ambiental de los sistemas de transporte. La bicicleta eléctrica es una alternativa eficiente, aunque el uso de baterías de litio plantea nuevos retos ambientales y tecnológicos, lo que abre la puerta a la exploración de nuevas fuentes de energía limpia aplicadas a la micromovilidad.
La startup H2GO está desarrollando bicicletas impulsadas con hidrógeno verde y un sistema de botellas intercambiables, una propuesta orientada a ofrecer una alternativa limpia, eficiente y práctica a la movilidad urbana. El proyecto, presentado por Víctor Antràs y Ángel Porras, ha sido distinguida con el Premio Creatic a la mejor iniciativa empresarial con impacto, galardón por el que ha obtenido una dotación económica de 6.000 euros y acceso directo a un espacio de incubación en el TecnoCampus, con una bonificación del 50%.
La bicicleta que desarrolla H2GO
La idea es construir una bicicleta de hidrógeno con una autonomía aproximada de 150 kilómetros, sin tener que recurrir a baterías de litio. La energía se obtiene a partir de hidrógeno comprimido, almacenado en cartuchos diseñados para ser sustituidos de forma rápida y sencilla.
Uno de los elementos clave del desarrollo es precisamente este sistema de intercambio de botellas, que funciona a una presión de hasta 300 bares. “Buscamos crear un sistema de intercambio fácil y rápido, con un tiempo de recarga de uno o dos minutos”, detalla Antràs. Este planteamiento pretende dar respuesta a una de las principales limitaciones actuales del hidrógeno aplicado a la micromovilidad, que es la escasez de infraestructuras específicas de recarga.
Respecto al Premio Creatic, Antràs lo considera una doble validación: no solo por el incentivo económico, sino porque presentas el proyecto ante un jurado profesional que te selecciona”. Consideran que este respaldo refuerza la credibilidad del proyecto y facilita los siguientes pasos en su desarrollo.
Aplicar el hidrógeno a la movilidad
Los impulsores de H2GO cuentan con experiencia previa en el sector del hidrógeno a escala industrial. “Mi socio y yo llevábamos un par de años trabajando en el mundo del hidrógeno en Alemania, en proyectos más estacionarios”, explica Antràs. Con ese bagaje, decidieron trasladar el conocimiento adquirido a un nuevo ámbito. “Buscamos cómo llevar todo ese conocimiento al segmento de la micromovilidad”, añaden.
En la actualidad, el proyecto se encuentra en una fase de pruebas y desarrollo. “Estamos trabajando para pasar de una idea conceptual a un prototipo presentable”, señala. El principal reto es de carácter técnico y se concentra en el diseño del conector. “Es el punto clave, porque queremos un sistema completamente seguro que pueda ser manipulado por un usuario no profesional para realizar la carga y descarga de la botella”.
Más energía con menos espacio
Aunque se trata de bicicletas eléctricas, el sistema energético difiere del habitual. “Son bicicletas eléctricas, pero lo que sustituimos es la batería de litio, que es de donde sale la energía, por un sistema basado en hidrógeno”, explica Antràs. Esta sustitución permite mejorar la relación entre energía y espacio disponible. “La densidad energética del hidrógeno comprimido es mayor que la del litio, lo que nos permite obtener más energía ocupando menos espacio”, añade.
En cuanto al impacto ambiental, los responsables de H2GO destacan el uso de hidrógeno verde, producido mediante electrólisis a partir de energías renovables. “El litio, tanto en su manipulación como en su reciclaje, es bastante contaminante. En cambio, el hidrógeno que utilizamos se obtiene con energías renovables y se considera hidrógeno verde”, subraya.
El modelo de funcionamiento prevé la creación de estaciones de carga o, mientras no es posible, un servicio para suministrar directamente las botellas a los clientes para que puedan realizar el intercambio. Cada botella ofrece, según las estimaciones actuales, unos 150 kilómetros de autonomía, una cifra significativa en el ámbito de la bicicleta urbana.

Aunque ya existen bicicletas de hidrógeno en otros mercados, los creadores destacan el carácter diferencial de su propuesta. “Nuestro punto distintivo es el sistema de botellas intercambiables”, afirman. En algunos países, como Francia, hay experiencias con estaciones de recarga, pero “son muy pocas, especialmente en el caso de bicicletas”, precisan.
En estos momentos, H2GO se centra en la investigación y el desarrollo. En los próximos meses prevén cerrar el desarrollo técnico y de propiedad industrial del sistema. “La idea es tener bien definido el conector y, a partir de ahí, poder lanzar un producto comercial a mediados del próximo año”, concluye Antràs.
