La guerra que ha abierto Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado un incremento importante del precio que pagan los consumidores españoles cada vez que repostan en las gasolineras. Este aumento que se cifra entre el 25% y el 30% también ha tenido un efecto positivo para las arcas públicas debido a que en torno al 40% del precio que se paga por cada litro de gasolina son impuestos. ¿Se está forrando Hacienda con la subida del combustible en España? ¿Qué puede hacer el Gobierno para aliviar el bolsillo de los usuarios?
Piergiorgio Sandri, redactor de Economía de La Vanguardia, responde a esta y otras preguntas en el vídeo que precede a este texto. En conversación con Enric Sierra, vicedirector del diario, Sandri afirma que efectivamente Hacienda está recaudando más por las gasolinas, pero menos de lo que se podría pensar. Según varias estimaciones, estaríamos hablando de 100 millones de euros más en el primer mes de la guerra. “Esta cifra es pequeña si la comparamos con los 386.000 millones del presupuesto del Estado”, indica.
Sandri señala que esta situación no es buena para el Estado ni para Hacienda porque si dura en el tiempo puede haber un efecto cadena en la economía puesto que los consumidores gastarán más en gasolina pero menos en otras actividades “como ya sucede en el País Vasco”. Sin olvidar, el impacto negativo en la inflación que tampoco le interesa al Gobierno.
Entonces, ¿el Gobierno tiene margen para actuar? Piergiorgio Sandri responde en el vídeo que precede a este texto, que “hay margen”, pero que se hará de forma limitada y no se ha aplicado todavía por la incerteza sobre la duración del conflicto. Así como con la guerra de Ucrania se vio que iba a durar, en este caso nadie sabe qué puede pasar y si se puede parar cualquier día.
¿Volverá a bajar el precio de la gasolina si el conflicto se acaba? Sandri reconoce que el mercado actúa rápido subiendo precios y es más lento para bajarlos por el propio sistema de compra y venta del combustible. Finalmente, Sandri recuerda que en España se pagan menos impuestos sobre el carburante que otros países europeos como Italia.

