Indra nombra a Ángel Simón presidente no ejecutivo tras la dimisión forzosa de Escribano

Indra afronta desde este jueves una nueva etapa con Ángel Simón como presidente no ejecutivo, de momento. El empresario catalán tomará las riendas de la principal compañía de defensa del país con el objetivo de recomponer la gobernanza interna tras demasiados choques entre consejeros y accionistas, y de impulsar su papel como la sociedad tractora de un sector que se encuentra inmerso en un ciclo histórico. El nombramiento de Simón fue propuesto este miércoles por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en un consejo de administración extraordinario que arrancó con la dimisión, forzada por el Gobierno, de Ángel Escribano. La reunión se prolongó diez horas, hasta las 3 de la madrugada. El hasta entonces primer ejecutivo de la cotizada aceptó su marcha “anteponiendo el interés de la compañía a cualquier consideración personal”, según dejó por escrito.

Ángel Simón (Manresa, 1957) ha sido consejero delegado de Criteria Caixa entre el 2024 y el 2025. Antes fue presidente del grupo Agbar, además de vicepresidente de Veolia y director general adjunto y vicepresidente ejecutivo del grupo Suez, entre otros cargos.

Queda por dilucidar cuál será la actitud de Amber y los fondos extranjeros que apoyaban a Escribano

La propuesta de Ángel Simón por la SEPI desató un profundo debate en el consejo de Indra. El Gobierno valora de Simón su visión de Estado y su experiencia al frente de grandes empresas cotizadas. Su mandato se encuentra alineado, por tanto, con el accionista de referencia. Pero no todos los consejeros independientes tenían claro el relevo. Finalmente, se optó por nombrar a Simón presidente no ejecutivo y consejero con el calificativo de “otro externo”. José Vicente de los Mozos continúa como consejero delegado y primer ejecutivo de la sociedad, al menos de forma temporal. Es una solución similar a la que se adoptó cuando el Gobierno impulsó a Marc Murtra en la presidencia de Indra en el 2021. Al principio fue presidente no ejecutivo y convivió durante un tiempo con dos consejeros delegados. Las relaciones se complicaron y al cabo de tres años asumió funciones ejecutivas.

El relevo en la presidencia de Indra se produce tras varios días de tira y afloja entre el Gobierno y los hermanos Escribano. La situación era insostenible. En un momento trascendental para la industria de defensa, con miles de millones en contratos en juego y con Indra llamada a ser la compañía tractora del sector en España, resultaba inviable que el presidente de la empresa semipública no contara con el apoyo del Gobierno. Un Ejecutivo que es, a su vez, el principal cliente de la cotizada y, por tanto, tiene la decisión sobre los contratos que otorga.

Durante las últimas semanas de convulsión interna, la cotizada ha perdido 2.000 millones en bolsa

Sabedor de esta situación, Escribano llevaba toda la semana en un discreto segundo plano. Rodeado de sus principales colaboradores, como Manuel Escalante y Ángel de Álvaro, dos directivos de su máxima confianza, apenas dio pistas sobre su futuro. Hasta que este miércoles a mediodía los acontecimientos se precipitaron e Indra convocó el consejo de administración extraordinario en una tarde con Madrid semivacío. De hecho, a varios consejeros la convocatoria les sorprendió lejos de la capital y no tuvieron más remedio que participar en la reunión de forma telemática.

El Gobierno había presionado con insistencia para que Escribano tirara la toalla. Quería que la situación en Indra se solucionara esta Semana Santa. Había perdido la confianza en Escribano apenas un año y dos meses después de su designación como presidente de Indra, tras la salida de Marc Murtra rumbo a Telefónica. Es decir, el Gobierno fue a buscar a Ángel para que presidiera Indra en enero del 2025 y catorce meses después ha participado activamente en su renuncia.

El Gobierno valora la visión de Estado de Simón y su amplia experiencia al frente de grandes cotizadas

Escribano se había resistido a dimitir en un primer momento. El movimiento clave se produjo el pasado 18 de marzo. Esa noche, la SEPI remitió un comunicado a Indra que hizo extensivo al mercado, manifestando que bloqueaba la operación de integración de Escribano (EM&E). La sociedad dependiente del Ministerio de Hacienda consideró que sigue existiendo un conflicto de interés a la hora de plantear una operación de compra de la compañía familiar del presidente de Indra. O la presidencia de Escribano o la integración, pero ambas cosas no eran posibles. La decisión de los hermanos Escribano fue retirar a su sociedad de la operación, algo totalmente inesperado para la SEPI, que sigue considerando que EM&E puede aportar valor a Indra.

El miércoles Indra vivió otro día convulso, algo ya recurrente en los últimos años en una de las compañías del Ibex más importantes del momento. Con Ángel Simón se busca una paz que ha brillado por su ausencia en la historia reciente de la compañía. Queda por dilucidar cómo interpretarán los accionistas el relevo al frente de la compañía. No hay que olvidar que Escribano contaba con apoyos tanto en el consejo de administración, esencialmente el de Amber, el fondo propiedad de Joseph Oughourlian, como en el capital, con los fondos extranjeros como principales aliados. En el consejo de administración continuará Javier Escribano en representación de EM&E, propietaria del 14% del capital. También está en duda ahora la continuidad de José Vicente de los Mozos como consejero delegado. Finaliza su contrato en junio.

La acción de Indra se desplomó el miércoles más de un 9% cuando se conoció, a primera hora de la tarde, la intención de Escribano de abandonar la presidencia. No obstante, los títulos rebotaron minutos después y cerraron la jornada con una mejora del 3,1%. Durante las últimas semanas de convulsión interna, Indra ha perdido 2.000 millones de euros en capitalización bursátil.

De Criteria Caixa a pilotar la empresa tractora de la defensa

Ángel Simón Grimaldos, manresano de 68 años, es el hombre en el que el Gobierno ha depositado su confianza para pilotar la nueva Indra y convertirla en una empresa de referencia en el complejo sector de la defensa europea. Ingeniero de caminos, canales y puertos por la Universitat Politècnica de Catalunya, posee un MBA por Esade. Sus últimas responsabilidades, hasta el año pasado, fueron en Criteria Caixa, donde fue consejero delegado. Antes, durante catorce años, ejerció como presidente del grupo Agbar. También fue vicepresidente sénior para Iberia y Latinoamérica de Veolia y director general adjunto y vicepresidente ejecutivo del grupo Suez. Su experiencia en la empresa privada está más que demostrada, por tanto. Pero su carrera profesional comenzó en el sector público, ya que en los años ochenta y noventa fue gerente del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y director de la empresa pública de abastecimiento Sogemasa. Ángel Simón, directivo de confianza del Gobierno, podría iniciar ahora una nueva etapa en la sede de Indra en San Sebastián de los Reyes, donde tendría que nombrar un equipo propio y comenzar a desarrollar los grandes programas de armamento para dinamizar la industria militar nacional por todo el territorio nacional.

Fernando Hernández Valls

Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

También te puede interesar