
Los estudiantes iraníes tienen derecho a manifestarse, pero no deben cruzar “líneas rojas”, advirtió el martes el Gobierno en su primera reacción desde la reanudación el sábado de un movimiento de protesta en algunas universidades. “Tienen naturalmente derecho a manifestarse”, declaró la portavoz Fatemeh Mohajerani.
Pero existen “líneas rojas que hay que proteger y no cruzar, incluso en el momento de mayor ira”, añadió durante una rueda de prensa semanal, citando como ejemplos “los lugares sagrados y la bandera” de la República Islámica. Desde la reanudación de las clases el sábado se han producido concentraciones estudiantiles tanto a favor como en contra del Gobierno en varias universidades, especialmente en Teherán.
Los medios locales han difundido imágenes que muestran a estudiantes quemando la bandera de la República Islámica, adoptada tras la revolución de 1979 que derrocó a la monarquía. Estas concentraciones, algunas de las cuales han derivado en enfrentamientos, se inscriben en la continuidad de un amplio movimiento que comenzó en diciembre con reivindicaciones inicialmente económicas, pero que a principios de enero tomó un cariz anti-gubernamental sin precedentes. El balance oficial de las autoridades iraníes supera los 3.000 muertos.
Afirman que la gran mayoría de las víctimas son miembros de las fuerzas de seguridad o transeúntes asesinados por “terroristas” al servicio de Israel y Estados Unidos. ONG con sede en el extranjero acusan a las fuerzas de seguridad de haber disparado deliberadamente contra los manifestantes.
La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, sostiene que más de 7.000 personas han muerto.
