Irán cae en la trampa de la CIA

Como cualquier domingo, con guerra o sin guerra, bajo la amenaza de arrasar Irán este martes si no reabre el estrecho de Ormuz –“nunca habréis visto nada igual,…, alabado sea Alá”– y luego señalar que existe “una buena una oportunidad de llegar a un acuerdo este lunes”, el presidente estadounidense Donald Trump salió de la Casa Blanca para ir a jugar al golf.

Aunque las cosas no van del todo bien en el frente bélico, el mandatario tenía esta vez un motivo para expresar optimismo patriótico. Fue lo que calificó de “milagro de Pascua”.

El ejército de Estados Unidos y la CIA coordinaron una audaz misión, basada en subterfugios, para ganar el tiempo que permitió el rescate de forma segura del miembro de la tripulación desaparecido de un avión de combate derribado sobre Irán.

“¡Lo tenemos!” comunicó Trump la madrugada del domingo desde su red social.

En esa publicación, después reproducida por su servicio de prensa, el presidente describió la operación nocturna como una de las empresas de búsqueda y rescate más “osadas” realizadas en la historia del país. Todos los involucrados en esa operación volvieron sanos y salvos a casa, sostuvo. Trump recalcó que el aviador rescatado, coronel y oficial de sistema de armas en vuelo, “había sufrido heridas, pero estará perfectamente bien”. En otro mensaje posterior matizó que estaba “gravemente herido”.

Si bien al primer piloto del F-15E Strike Eagle lo encontraron con vida casi de inmediato, el rescate del segundo piloto requirió dos jornadas de búsqueda y tensión en un incidente que puso de relieve la capacidad de Irán para contraatacar a pesar de semanas de ataques contra su arsenal militar.

Otro avión estadounidense, un A-10 Warthog, se estrelló cerca del estrecho de Ormuz aproximadamente a la misma hora y el único piloto fue rescatado, según fuentes oficiales de EE.UU. Si bien el ejército iraní afirmó que sus sistemas de defensa aérea habían alcanzado a un A-10, las fuentes estadounidenses no precisaron qué causó la caída de ese aparato.

Dar con el coronel desaparecido el viernes se convirtió en una carrera contrarreloj entre Irán y Estados Unidos. Al final, comandos del Navy Seal Team 6 extrajeron al oficial en una operación masiva que involucró a cientos de tropas de operaciones especiales y otro personal militar, además de decenas de aviones de guerra estadounidenses, helicópteros y capacidades de inteligencia cibernética, espacial y de otro tipo.

“Alabado sea Alá” dice Trump al avisar que este martes puede atacar centrales y puentes si falla el pacto

Todos los comandos salieron ilesos y al oficial herido lo trasladaron a Kuwait para recibir tratamiento médico.

Pero la operación de rescate tuvo éxito porque previamente la CIA jugó un papel determinante en la misión de dar con el desaparecido, que, para esconderse en territorio enemigo, llegó a subir a una montaña de 2.100 metros de altura con poco más que una pistola como defensa. Su salvamento se convirtió en la máxima prioridad del ejército de EE.UU.

“Los iraníes pensaron que lo tenían, pero ni siquiera estuvieron cerca de él”, alardeó Trump en sus mensajes, en los que hacía referencia a que la agencia de espionaje les confundió.

El equipo de inteligencia lanzó primero una campaña de engaño dentro de Irán, afirmando que las fuerzas estadounidenses ya habían encontrado al tripulante con vida y lo trasladaban por tierra para sacarlo del país, señalaron fuentes oficiales.“Mientras los iraníes estaban confundidos sobre lo que ocurría, la agencia utilizó sus capacidades para dar con el paradero del militar.

“Se siguió la máxima de encontrar una ‘aguja en un pajar’, pero en este caso era un valiente estadounidense dentro de una grieta en la montaña, invisible salvo por las capacidades de la CIA”, añadieron. Los servicios de inteligencia comunicaron al Pentágono el paradero del “valiente guerrero”, según Trump.

La CIA hizo correr en Irán que EE.UU. ya había rescatado a su aviador mucho antes de lograrlo

El aviador iba equipado con un baliza y un dispositivo de comunicación para coordinarse con las fuerzas de rescate. Sin embargo, el tripulante limitó el uso de ese objeto de señales por temor a que las tropas iraníes lo pudieran detectar.

Las citadas fuentes describieron a los medios la misión de rescate del aviador como una de “las más desafiantes y complejas” en la historia de las operaciones especiales por cuanto confluyeron una serie de factores como el terreno montañoso, las heridas del aviador y la rapidez con que las fuerzas iraníes se dirigieron hacía lugar en que cayó el avión.

Durante el rescate del militar se registró todavía otro incidente peligroso. Dos aviones de transporte que debían llevar a los comandos y al aviador a un lugar seguro quedaron atrapados en una base remota en Irán. Los comandantes tuvieron que enviar otros tres aviones para extraer al personal militar y el aviador recuperado. Destruyeron los dos aviones averiados y al menos un par de helicópteros en lugar de permitir que cayeran en manos iraníes.

La versión de Teherán difiere al subrayar que en la operación de rescate “se habían destruido múltiples aeronaves enemigas”, incluidos dos aviones de transporte militar C130 Hercules y dos helicópteros Black Hawk.

En este juego propagandístico, Trump avisó de la destrucción masiva de infraestructuras en Irán: “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente”. El Régimen Islámico replicó que intensificará sus represalias si atacan sus infraestructuras civiles.

Francesc Peiron Arques

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