En los años setenta, ponerse crema solar para proteger la piel de los riesgos de la radiación ultravioleta no era el gesto cotidiano que es hoy. El objetivo en la playa era más bien el contrario: broncearse y conseguir ese tono tostado que anunciaba la llegada del verano. Invertir en una compañía que hiciera negocio con la lucha contra el sol no era una apuesta evidente. Y, aun así, en el día de Sant Jordi de 1975, dos empresas familiares catalanas decidieron crear una compañía que hoy lidera el mercado de la fotoprotección en España. Medio siglo más tarde, la alianza entre Puig y Esteve que vio nacer a Isdin llega a su fin, después de que los primeros acordaran comprar por 1.200 millones de euros el 50% que no controlaban de la firma dermocosmética.
La amistad entre ambas dinastías ayuda a explicar el origen de un negocio que hoy factura 650 millones de euros y genera 57 millones de beneficio. Los Puig aportaban su conocimiento del mundo de la belleza y la perfumería, mientras que los Esteve sumaban su experiencia científica y farmacéutica. De hecho, el primer producto de la compañía fue un medicamento antifúngico para tratar infecciones cutáneas. Poco después llegaron a las farmacias sus primeros fotoprotectores, muy alejados de los estándares actuales: tenían factores (SPF) de 6 y 11. “Los primeros años fueron terriblemente malos desde el punto de vista económico”, recuerda un histórico ex directivo de la compañía. No importaba porque el foco estaba puesto en la ciencia. En sus primeros años, la empresa se apoyó en las recomendaciones de dermatólogos de referencia en Catalunya, y sus equipos comenzaron a acudir a congresos internacionales, como los organizados por la American Academy of Dermatology. La intención era clara: entender de cerca las necesidades de los médicos especialistas para trasladarlas a sus productos. “Los dermatólogos americanos fueron los primeros en estar muy sensibilizados con los problemas del cáncer de piel y la necesidad de fotoprotectores con una capacidad importante”, defiende el ex ejecutivo.
La compañía factura hoy 650 millones de euros y genera 57 millones de beneficio con sus productos
Con el tiempo, la compañía fue elevando el factor de protección para adaptarse a condiciones de exposición más extremas y desarrollando categorías específicas, como la fotoprotección infantil. La internacionalización llegó en la década de los 2000, con la apertura de filiales en Portugal, Argentina, Chile, Italia, México y Brasil. Actualmente, cuenta con filiales propias en 14 países y presencia comercial en 65 mercados. Aunque también ha intentado diversificar el negocio –con productos de salud bucodental o para el cuidado del cabello–, uno de sus éxitos de ventas más rotundos llegó en el 2015 con el lanzamiento de Fusion Water, una gama de fotoprotectores de uso diario que buscaba cambiar el paradigma de que protegerse del sol era algo reservado al verano. En paralelo, Isdin ha mantenido su estrecha relación con la comunidad dermatológica, y en el 2021 creó junto a la Universitat de Barcelona una cátedra dedicada a investigar el envejecimiento de la piel.
La compra por parte de Puig llega en un momento de expansión para la empresa que dirige Juan Naya desde hace más de una década. En un contexto en que la emergencia climática apunta a un futuro con temperaturas cada vez más elevadas y una mayor exposición a la radiación ultravioleta, Isdin aspira a ingresar más de 1.000 millones en pocos años.
Un mercado de 11.000 millones para proteger la piel
La adquisición de la mitad de Isdin por parte de Puig llega con un mercado mundial al alza. Según datos de la consultora Grand View Research, el negocio de los productos de protección solar alcanzó los 12.440 millones de dólares en el 2024 (cerca de 10.900 millones de euros) y crecerá hasta los 15.920 millones de dólares (casi 14.000 millones de euros) en el 2030. El mercado lo impulsa principalmente por una mayor concienciación de los consumidores sobre los efectos nocivos de la exposición a la radiación ultravioleta (UV), el aumento de la incidencia del cáncer de piel y la creciente demanda de productos para el cuidado de la piel. Isdin se sumará al resto de la cartera de dermocosmética de Puig, de la cual forman parte la francesa Uriage, la griega Apivita y la alemana Dr. Barbara Sturm. Además, la cotizada cuenta con otras dos marcas de skincare, Loto del Sur y Kama Ayurveda, así como algunos productos de Charlotte Tilbury.
