
Los soldados italianos se están marchando de Iraq. Poco a poco, por razones logísticas y para no llamar demasiado la atención. El dron que golpeó la base italiana de Camp Singara, en Erbil, capital del Kurdistán iraquí, solo ha acelerado una decisión que parece tomada desde hace tiempo. Los 141 militares italianos presentes durante la explosión, la noche del miércoles, estaban en un búnker y, a diferencia de lo ocurrido con sus colegas franceses, no hay ningún herido.
Los traslados no son sencillos, porque no se pueden enviar aviones y, por tanto, hay que salir por tierra a través de Turquía. Camp Singara es la base principal de la misión del Ministerio de Defensa italiano llamada Prima Parthica, cuyo objetivo es entrenar y prestar asistencia a las fuerzas iraquíes y kurdas contra el ISIS. Además de las tareas de formación, los militares proporcionan apoyo logístico a otros contingentes con helicópteros NH-90.
Aún no está claro quién envió los drones, uno de los cuales logró “burlar” el sistema antiaéreo estadounidense. La hipótesis más sólida es que el ataque haya sido obra de las milicias chiíes del sur de Iraq, que responden a Irán.
En los mandos de las fuerzas occidentales desplegadas en Iraq, además, se respira irritación. Varios oficiales lamentan no haber sido avisados del ataque estadounidense e israelí contra Irán, lo que habría impedido a los contingentes aliados tomar las medidas necesarias para prepararse ante la reacción de Teherán.
“Hemos hecho regresar ya a 102 personas a Italia desde esa misión, hemos trasladado a unas cuarenta a Jordania y para los demás ya estaba en fase de programación un retorno, que no es sencillo”, explicó el ministro de Defensa, Guido Crosetto. “Serán trasladados en poco tiempo, como ya se hizo en Kuwait, porque no tiene sentido dejarlos bajo el riesgo de bombas que siguen llegando, drones, misiles”, añadió el ministro de Exteriores, Antonio Tajani.
Crosetto lleva tiempo presionando a Naciones Unidas para aclarar también el destino de la misión de la ONU en Líbano: “una cosa es una misión de paz, otra la presencia en un territorio donde la guerra está en curso”, dijo en una entrevista al Corriere della Sera.
