Joan Martorell: La suma de esfuerzos multiplica resultados

En abril, la empresa Gutmar –que ocupa la sede de la antigua Delphi de Sant Cugat del Vallès desde el 2017– cumplirá 75 años. Es una firma catalana líder en ingeniería y mecánica de precisión para sectores de alto valor añadido como la aeronáutica, el espacio, la defensa, la seguridad o la fusión nuclear. Su presidente, el ingeniero industrial Joan Martorell, lleva 42 años liderando con una clara apuesta por la innovación, la investigación, el talento y un equipo con valores y ética, motores que la han propulsado a ser referente internacional.

Algunos de sus méritos son colaborar con Triton Submarines –cuya sede está en Gutmar– en construir el primer submarino que en el 2019 superó el récord mundial de James Cameron, al descender 11.000 metros en la sima Challenger, en la fosa de las Marianas. Sus piezas han volado por todo el cielo y al espacio en diferentes misiones y, recientemente, se ha consolidado como proveedor estratégico de Fusion 4 Energy y del ITER, “el proyecto más grande del mundo en llegar a producir energía de fusión y el único que ha unido a todas las potencias mundiales”, detalla Martorell.

Decidió tomar las riendas de la empresa en un momento difícil; el grupo ingresa ahora 20 millones

Desde el pasado abril, con la entrada de nuevos socios, “se abre una nueva etapa de expansión y crecimiento, manteniendo mi legado y valores de la empresa”, subraya el presidente. Un ejemplo del cambio: junto con la firma GDELS-Santa Bárbara Systems, Gutmar inauguró en diciembre el primer Centro de Excelencia de Sistemas de Uso Dual de Catalunya, una iniciativa pionera europea que impulsará sistemas lanzapuentes para defensa, catástrofes naturales y emergencias civiles. Con una previsión de más de 30 años, que incluye una inversión directa superior a 80 millones de euros y la creación de más de 1.500 puestos de trabajo directos e indirectos.

Joan Martorell

Joan Martorell

Gusi Bejer / Colaboradores

A pesar de tener un nombre aparentemente germánico, Gutmar surge de la fusión de los apellidos de los socios fundadores: Bernabé Gutiérrez y Joan Martorell, padre. La firma nació como un taller mecánico de aeronáutica, ya que ambos habían sido maestros industriales de Elizalde, la primera fábrica estatal de alta tecnología aeronáutica, centrada en motores de aviación.

Martorell hijo comenzó a trabajar desde abajo, como tornero fresador, siendo estudiante en la UPC. Una vez licenciado encontró trabajo como perito que implantaba las normas ISO –“estaba muy bien pagado”, recuerda–. Pero en Gutmar surgieron dificultades económicas, y su padre le cedió las riendas de la casa: “Tú decides; o cierras o la salvas”, recuerda. Apostó por la segunda opción con lo mejor que sabía hacer: ponerle horas –16 al día– e ingenio. La Airbus Helicopters de Marsella fue uno de sus principales clientes, con la fabricación de piezas y conjuntos mecánicos de alta precisión para helicópteros. “Apostamos por un capital humano muy especializado y ofrecíamos tecnología punta. Cuesta entrar en el sector aeronáutico porque es muy exigente, pero una vez estás, acompañas todo el ciclo de vida del aparato, que puede ser de 40 años. Se crea una fidelidad muy alta con el proveedor”, describe. En el 2000, hipotecándose hasta las cejas, compró un terreno en l’Hospitalet de Llobregat y edificó una planta nueva. La firma fue creciendo en todo el mundo –exportan más del 75% de su producción– y pasó de una plantilla de 60 empleados a los 120 actuales. Tiene una facturación de 20 millones de euros y prevé un crecimiento del 30%.

Hombre de consenso e implicado en diferentes causas, por todo su ADN circula su leitmotiv: “La suma de esfuerzos multiplica resultados”. Fue presidente del consejo de l’Hospitalet de la Cambra de Comerç, es uno de los vicepresidentes de Aeros y ha firmado un convenio con los Salesianos de Sarrià para impulsar la FP dual. Otra de sus metas ha sido la formación continuada de sus empleados, ingenieros o con FP. “Es uno de mis mayores orgullos porque, con los años, conseguimos que algunos PTT de la época –los actuales ninis– trabajasen y se sacasen el título de FP en nuestro centro de formación”. Otra de sus satisfacciones es convivir con “un equipo gutmariano , con buenos valores. Hay quien lleva 50 años trabajando aquí, y eso dice mucho de cómo somos”. Sus pilares de vida son su mujer Imma y su hija Anna, ampliados con sus nietos Pol y Marc.

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