La desmemoria controlada de Cospedal

Faltan siete minutos para las 11:00 de la mañana. María Dolores de Cospedal entra en la sala donde desde hace tres semanas se enjuicia la llamada operación Kitchen. Instantes antes, en el habitáculo en el que aguardan los testigos como ella se ha cruzado con su exjefe Mariano Rajoy, quien acaba de negar que haya existido un dispositivo parapolicial para robar información a Luís Bárcenas, tesorero del partido que dirigió durante más de una década. Ella hará lo mismo después, sembrando dudas sobre la existencia de la operación. Pero antes de comenzar su interrogatorio, la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, que dirige con mano de hierro las sesiones del juicio le advierte de que no es un testigo al uso: el archivo de esta causa contra ella es provisional, por lo que cualquier traspiés puede terminar con su –nueva– imputación. La ex número dos del Partido Popular, alejada de la primera fila política, no duda, desafiando a los letrados: “Voy a responder a todas las preguntas”.

El pasado jueves, Cospedal cumplió su palabra, saliendo de la sala, aparentemente, airosa una hora después. Sin embargo, sus contestaciones, fruto de la supuesta desmemoria, estuvieron minadas de aparentes olvidos o versiones que contradicen otras pruebas que constan en la causa.

Cuando el instructor Manuel García Castellón, en junio del 2021, imputó a Cospedal hacía suya la tesis de la Fiscalía Anticorrupción de que la ex secretaria general del PP pudo tener “un interés personal” por el éxito de la Kitchen “desde una doble perspectiva”: directa, como afectada por documentación que la implicase; e indirecta, como secretaria general por papeles comprometedores para otros miembros del partido. A preguntas del PSOE, afirmó tener “la absoluta seguridad” de que el extesorero no guardaba “ningún tipo” de información comprometedora: “ni para el Partido Popular, ni para mi”.

Tal rotundidad choca con una conversación que mantuvo con el excomisario José Manuel Villarejo el 20 de enero del 2013, tras publicarse los llamados Papeles de Bárcenas , en la que le pide al excomisario –a quien Anticorrupción sitúa en la organización del dispositivo parapolicial– que lo de “la libretita [del extesorero] sería mejor poderlo parar”.

El exjefe de gabinete de Cospedal matiza algunas de sus afirmaciones: sí pidió hablar con Villarejo

Hay más. En otro audio, publicado por RAC1, Cospedal le revela al policía corrupto que le “había dicho el presidente” [Rajoy] que “más o menos habían limpiado a este [Bárcenas] todo lo que tenía”. La acusación popular se interesó por esa “limpieza”. “Eso jamás se ha producido”, aseveró la testigo ante el tribunal, desmintiendo sus propias palabras que se oyen en la conversación.

Cospedal tampoco fue clara, precisamente, con sus encuentros con Villarejo. Ella los limitó a “ocho o nueve”. La Vanguardia , en junio del 2023, tras analizar a fondo las agendas del excomisario, donde anotaba cada día sus encuentros y conversaciones, concluyó que desde el 2009 hasta finales del 2017, el acusado consignó 28 contactos directos con Cospedal (anotada como MD, MDC o Cospe), aunque en realidad fueron más, pues existen grabaciones de conversaciones sin rastro en las agendas. A esto se añade que ella aseguró ante el tribunal que no le consta que hablase ninguna vez por teléfono con Villarejo, por lo que cada grabación debe tratarse, por obligación, de un encuentro cara a cara.

Cabe recordar que Cospedal abandonó la política tras publicarse varias conversaciones con Villarejo en las que se hablaba de la posibilidad de investigar a compañeros del partido, como Javier Arenas, quien, por cierto, declara mañana como testigo por ser, supuestamente, uno de los dirigentes, junto a Rajoy, que Bárcenas grabó reconociendo la caja b del partido.

La exdirigente popular limitó a 8 o 9 los encuentros con Villarejo, existiendo apuntes de unos 30

La ex número dos de Génova insistió en que las reuniones siempre se hacían “a iniciativa” de Villarejo, actuando en todos los casos “como secretaria general”. En este extremo no es necesario recurrir ni a las anotaciones ni a las grabaciones del excomisario. Su propio jefe de gabinete, José Luis Ortiz, –quien aparece 29 veces en las agendas– desmintió a su antigua jefa en su declaración ese mismo día. “Alguna vez Cospedal pedía la cita [con Villarejo]”, reveló el testigo, quien también situó al menos una reunión en el Ministerio de Defensa, cuando ella era su titular. La exdirigente popular ubicó todas las reuniones en Génova 13 o en una cafetería cercana.

Una hora después, se levantó de la silla sonriente con el convencimiento de que tiene ganada la partida a “ese señor del que usted me habla”, del que no quiere pronunciar su nombre: Luis Bárcenas.

Rajoy también ha declarado esta semana ante la Audiencia Nacional 
Rajoy también ha declarado esta semana ante la Audiencia Nacional Dani Duch

El “no me consta” que sirve para todo

Los “no me consta”, “no lo recuerdo” son expresiones muy recurrentes cuando un testigo, obligado a decir la verdad, busca evitar dar una contestación. Antes de mentir, mejor recurrir a la amnesia. En este caso, además, tiene cierta justificación porque la operación Kitchen que se enjuicia en la Audiencia Nacional se produjo hace trece años. Sin embargo, ciertos agujeros negros mentales llamaron más la atención que otros.

Al expresidente del gobierno Mariano Rajoy no le constan ni recuerda los mensajes cruzados con el extesorero del PP Luis Bárcenas antes y después de que se publicaran los papeles con la caja b del partido. Solo recuerda uno, pero no por sí mismo, sino porque ha salido en la prensa multitud de veces: un “Luis, se fuerte”.

“Bueno, yo no sé si me lo mandó este señor o no pero no lo recuerdo. (…) Este es un mensaje de hace más de 13 años. Le puedo asegurar que ni me suena”, espetó.
Rajoy fue a salvar los muebles aunque el tribunal decidirá qué grado de credibilidad le otorga, cuando ya en la sentencia del caso Gürtel, juicio en el cual Rajoy también declaró como testigo, los magistrados no dieron verosimilitud a su negativa sobre la existencia de una caja b en el partido.

La operación Kitchen estaba dirigida a robar los documentos que guardaba Bárcenas sobre la contabilidad extracontable del PP y para ello se habría utilizado a varios mandos policiales, entre ellos el excomisario José Manuel Villarejo. Algunas grabaciones y apuntes indican que habría dado detalles de la operación a María Dolores de Cospedal, incluso a través de su marido Ignacio López del Hierro. Sin embargo, este, además de negar que el comisario le diese tal información, recurrió al “no me consta” para negar que su mujer se reuniera con él en más de una ocasión.

Tampoco pudo recordar el policía que fue citado en un restaurante con otro mando policial y el chófer de Bárcenas, captado supuestamente para robarle la documentación, cuándo este le entregó varios dispositivos para proceder a su volcado.

Carlota Guindal

Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos

Joaquín Vera Romero

Joaquín Vera

Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo

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Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo

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