Mayorista y fabricante, la compañía alicantina International Lovecherry, con sede en Callosa de Segura, nació en 2018 sin que su fundador, Gonzalo Zaragoza, conociese a fondo el negocio. “Cuando empecé en este sector, el 1 de enero del 2018, no tenía ni un solo cliente. Hoy vendemos a más de 60 países”, explica el empresario, curtido en otros sectores y de larga trayectoria en su Alicante natal, una provincia empresarialmente ecléctica, donde igual triunfa una especialista en cohetes (PLD Space) que otra de mobiliario de diseño (ACTIU). Centrado en su negocio, Zaragoza explica que el suyo nació en el sector de los “juguetes eróticos” pero se ha consolidado en el del “bienestar íntimo” porque, cuenta, en los últimos años el sector ha dado “un gran cambio” y con él, también la forma de definirlo. “Ahora la persona no busca solo el placer, sino también productos para estar bien, para encontrarse consigo mismo, para relajarse antes de acostarse o para conectarse con su pareja que está de viaje, ¿no?”, pregunta a modo de reflexión.
Con 20 marcas propias, un catálogo de más de 20.000 referencias y fuerte penetración en mercados clave como Europa, los Estados Unidos, Australia o Rusia, la firma vende vibradores, pero también lubricantes o lencería, una amplia oferta que en España firmas como la suya comercializaban casi “en pañales” cuando empezó esta apuesta mientras en el norte de Europa “ya tenían escaparates en las calles donde vendían juguetes de este tipo al lado de carnicerías, por ejemplo”.
Cuando empezábamos aquí íbamos en pañales mientras en el norte de Europa ya tenían escaparates en las calles donde vendían juguetes de este tipo al lado de carnicerías”
Antes de esta aventura lo intentó una vez, hace 25 años, pero aquella aventura no le convenció. “A los españoles nos cuesta salir del armario en este tema y aunque no soy persona de tener prejuicios, es cierto que entonces hice un estudio de mercado de este sector y no me gustó nada lo que vi. Estos productos se vendían en tiendas oscuras, en cabinas… mal. Ahora todo ha cambiado”, resume el empresario, con más de 30 años de experiencia en otros sectores tan diversos como la alimentación animal, los accesorios para la automoción o el comercio internacional. Su empresa alicantina desarrolla en la Vega Baja -y distribuye, con sistemas de almacenamiento automatizados y almacenes verticales inteligentes robotizados- y produce en China.
Desde su nacimiento en 2018 la empresa ha vendido más de 4 millones de juguetes y artículos, primero con un modelo inicialmente más vinculado a la distribución y posteriormente con otro en el que las marcas y desarrollos propios tienen cada vez mayor protagonismo. Por ejemplo, una de sus últimas novedades es el desarrollo de ActiveJoy, una app móvil propia diseñada para controlar dispositivos conectados mediante smartphone y establecer conexiones a distancia entre usuarios, integrando hardware, software, conectividad y experiencia de usuario en un mismo ecosistema.

Entre sus productos estrella, Zaragoza pone como ejemplo el calendario de adviento que desarrollan cada año y que muchas compañías acaban eligiendo para regalar a sus empleados. “Este sector ha mutado… y eso que la gente cuando no entiende se ríe incluso, pero aquí estamos todo el día trabajando”, explica el empresario espolsando prejuicios. Entre sus últimas novedades, un juguete masturbador para hombres que actúa por vídeo y ya trabajan en incorporar la IA a sus aplicaciones.
International Lovecherry emplea a 11 personas, cuenta con una amplia red de colaboradores y se focaliza en la distribución y cada vez más en el desarrollo pensando en el mercado exterior, sobre todo, pues actualmente, aproximadamente el 61% de la facturación procede de mercados internacionales, mientras que el 39% corresponde al mercado español. ¿Hay mucho tabú todavía con estos productos en España?, preguntamos. “El problema de España no es el tabú, es el dinero. El precio de estos productos está en una media de 50 euros. Pero prejuicios ninguno, este es un país moderno. El más moderno del mundo”, apunta. Pronto sus productos llegarán al centro de València, donde la firma Belover, cuenta, abrirá tienda próximamente.

