La exprimera dama surcoreana, condenada a 20 meses de cárcel por aceptar regalos de lujo

Maldito el día en que a la primera dama coreana le dio por ponerse un collar de diamantes en Madrid. Fue al hilo de la Cumbre de la OTAN de 2022 y Kim Keon Hee lo lució en una cena entre connacionales en el Ritz. La factura de aquella y otras noches le ha llegado este miércoles en forma de sentencia: Veinte meses de cárcel por aceptar sobornos, muchos de ellos de la Secta Moon, pero también de otras iglesias y empresas. 

Entre los regalos a los que sucumbió, claro está, figura aquel collar de Graff, valorado en más de 50.000 euros. Este, según dijo en su día la prensa surcoreana, fue gentileza de una constructora, cuyo patrón rogaba un cargo para su yerno. Tres meses después, el joven -a la postre fiscal de carrera- era nombrado jefe de gabinete del primer ministro Han Duck Soo. 

Cuatro años más tarde, el expresidente Yoon Suk Yeol -marido de Kim- está en la cárcel, cumpliendo una condena de cinco años, en la que no es más que la primera de las varias sentencias que tiene por delante. También está entre rejas su escudero Han, un exdiplomático hermético condenado a 23 años. Aunque ambos apuntaban maneras, no han sido procesados por corruptos, sino por golpistas. 

La primera dama, en cambio, se ha librado de las peores acusaciones que la acechaban y se contenta con haber sido condenada por corrupta. No solo por la citada joya, sino también por varios bolsos de Chanel de alta gama. Para su desgracia, el mismo pastor evangélico que le entregó uno de ellos, filmó su aceptación. 

Pero Kim no se dio por vencida. Durante mucho tiempo lo negó todo e incluso encargó una réplica de bisutería del famoso collar, para simular que era falso. Pero en eso, sus pretendientes, como la secta Moon, no engañaban. En otro giro abracadabrante, se ha probado que la Iglesia de la Unificación -nombre formal de la secta famosa por sus bodas simultáneas de miles de novios- afilió al partido a 2.500 adeptos de una tacada,  para reforzar la posición de su marido. 

Collar de diamantes Graff -inicialmente descrito genéricamente como “un Van Cleef & Arpels”- que la primera dama coreana, Kim Keon Hee, lució en el hotel Ritz de Madrid el 29 de junio de 2022 
Collar de diamantes Graff -inicialmente descrito genéricamente como “un Van Cleef & Arpels”- que la primera dama coreana, Kim Keon Hee, lució en el hotel Ritz de Madrid el 29 de junio de 2022 Yonhap

El Tribunal del Distrito Central de Seúl retransmitió en directo la sentencia de este miércoles. Esta incluye el pago de una multa equivalente a 7.500 euros, una ganga, teniendo en cuenta que el fiscal pedía más de un millón, además de quince años de cárcel. 

Una reducción debida a que los magistrados no hallaron a Kim culpable de aceptar todos los regalos enumerados por la fiscalía. Asimismo, la ex primera dama fue absuelta de la acusación de financiación política irregular, así como de la manipulación de acciones de Deutsch Motors, distribuidor de BMW.

Kim, en prisión preventiva desde agosto, podría recurrir esta sentencia en el plazo de una semana, pero de todos modos se enfrenta a otros dos procesos. De momento, su caída en desgracia ha arrastrado a la mismísima Madre Verdadera de la secta Moon, Han Hak Ja, viuda del reverendo Moon, así como al exjefe del cuartel general de dicha iglesia, Yun Yeong Ho. Ambos están en prisión preventiva desde septiembre. 

Esta iglesia tiene tanta mala prensa en Corea del Sur, que tapa la  corresponsabilidad en la corrupción de los grandes conglomerados -los chaebol- y otros agentes económicos, políticos y militares. Algo que ya ocurrió hace una década, cuando cayó en desgracia la presidenta Park Geun Hye y la culpa de todo se cargó a espaldas de su confidente, hija de su difunto chamán. 

En cualquier caso, el celo con que se persiguen los delitos de la secta Moon en su país de origen dejan en mal lugar a Japón, donde la mayoría de los diputados del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) reconocieron “contactos” con la Secta Moon, sin que la justicia actuara. 

No en vano, en Corea del Sur muchos no olvidan el apoyo de la Iglesia de la Unificación a las décadas de dictadura. Esta volvió a planear sobre Seúl el 3 de diciembre de 2024, cuando Yoon Suk Yeol proclamó una extemporánea ley marcial. Una semana antes había vetado, por tercera vez, la proposición de la Asamblea de investigar los hechos -y obsequios- por los que su esposa acaba de ser condenada. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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