La gran pregunta en EE.UU.: ¿qué llevó a Melania Trump a hablar del pervertido Jeffrey Epstein?

A los cronistas de tribunales les resulta más que conocida esa locución latina medieval que reza, una vez traducida, “excusa no pedida, acusación manifiesta”.

La primera dama abandona la sala de la Casa Blancal desde la que realizó el pronunciamiento, sin aceptar preguntas, en el que aseguró que ella no es una víctima del depredador sexual Jeffrey Epstein
La primera dama abandona la sala de la Casa Blancal desde la que realizó el pronunciamiento, sin aceptar preguntas, en el que aseguró que ella no es una víctima del depredador sexual Jeffrey EpsteinJacquelyn Martin / Ap-LaPresse

Ese dicho ha tomado cuerpo en Estados Unidos después de la súbita irrupción de la primera dama del país, Melania Trump, detrás del mismo atril en que su marido explicó la guerra en Irán, para realizar una declaración de seis minutos, todavía más inesperada, donde proclamó que “no soy una víctima de Jeffrey Epstein”.

Resulta cuando menos curioso que Donad Trump vaya loco por enterrar definitivamente el fantasma de ese pervertido sexual, con el que mantuvo amistad y compartió fiestas durante unos cuantos años, mientras su esposa se encarga de resucitarlo. ¿Qué está pasando aquí? Melania podría ser amiga de Epstein, pero nadie jamás dijo que ella fuera una víctima de ese depredador y especialista en abusar de menores de edad con la connivencia de políticos y clase acomodada.

Muchos observaron que la esposa echó a los pies de los caballos a su marido, quien de forma reiterada descarta que haya caso Epstein y repite que todo es un montaje de los demócratas. La intervención de Melania Trump se produjo después de que Todd Blanche, fiscal general interino, respondió la víspera que no había nada más que indagar sobre este asunto al denegar que su antecesora, Pam Bondi, tenga que ir al Capitolio a declarar. Antes de que Trump le diera el finiquito, Bondi debía comparecer la próxima semana ante los legisladores.

La primera dama leyó su pronunciamiento y se marchó, haciendo caso omiso a las preguntas que le lanzaron los periodistas. Sobre todo, los reporteros querían saber qué es lo que había motivado a la mujer del presidente estadounidense a salir en público en este momento para remarcar que “las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben acabar hoy mismo”. Y añadió que “nunca he sido amiga de Epstein, nunca he tenido ninguna relación con Epstein ni con su cómplice (Ghislaine) Maxwell”.

La pregunta continuaba vigente al día siguiente. ¿Qué motivó a Melania Trump para comparecer? “A las supervivientes no cogió completamente por sorpresa. Esperábamos escuchar a muchas voces diferentes, pero Melania no estaba en el radar”, reconoció Danielle Bensky, una de las víctimas. “Hace mucho que reclamamos una investigación. Esto solo refleja que lo único claro en esta administración es la incertidumbre. Es otra clase magistral más en el arte de la evasión”, subrayó. 

“La primera dama Melania Trump alzó la voz porque ya basta. Las mentiras deben terminar. Es hora de que el público y los medios se centren en sus increíbles logros como primera dama”, contestó en un comunicado Marc Beckman, asesor de la señora Trump.

Sin embargo, los documentos en que ella aparece citada en este sumario ya salieron a la luz el pasado enero. ¿Acaso se avecina una sorpresa?, se cuestionaron los analistas de un caso que une a los extremistas del movimiento MAGA (hacer Estados Unidos grande de nuevo) y los demócratas, una pinza que parecía inimaginable.

Melania Trump apeló en su aparición a las víctimas del financiero, muerte por suicidio (versión oficial) en la celda de una prisión de Nueva York (agosto del 2019) y pidió que se les escuche bajo juramento en el Congreso como única vía para hacer justicia.

El guante lo recogido de inmediato el legislador demócrata Robert Garcia, uno de los miembros más activos en el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes, quien solicitó que se atienda a la primera dama y se cite a las víctimas, algo que su grupo reclama hace meses y que el presidente de esa comisión, el trumpista James Comer, siempre les ha denegado.

Pero este viernes un grupo de demócratas de esa comisión fueron más lejos y reclamaron que Melania Trump también reciba la orden de comparecencia ante el Congreso para prestar declaración bajo juramento como prueba contra Epstein.

“Si la primera dama quiere limpiar su nombre, debería comparecer ante el Comité de Supervisión y testificar bajo juramento”, escribió el legislador por Virginia Suhas Subramanyam en la plataforma social X. “De lo contrario, esto no es más que una promoción descarada de un libro”, apostilló.

Esa afirmación vino a cuento porque ella recalcó que no fue Epstein quien le presentó a su actual marido. Aseguró que ya había relatado en su libro hagiográfico titulado Melania cómo se conocieron. En ese volumen cuenta que se encontró con Trump en 1998, en el Kit Kat Club de Nueva York. Sostiene que fue Paolo Zampolli, agente de modelos italianos, el que los introdujo. Zampolli, que avala la versión de la primera dama, tuvo negocios con Epstein.

La tesis de que Epstein hizo las presentaciones la divulgó el propio financiero en una entrevista que concedió en el 2017 a Michael Wollf para el libro Fuego y furia sobre Donald Trump. Esa entrevista está más que divulgada hace tiempo.

Otra cosa que ha sorprendido es que Melania califique de “correspondencia usual”, simplemente “educada”, los emails con Maxwell, la lugar teniente de Epstein que describía a la hoy primera dama como “bomboncito”. Melania Trump se expresa, en todo caso, educadamente cariñosa animando a Maxwell a verse de nuevo, lo antes posible.

Francesc Peiron Arques

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