La guerra elevará la inflación hasta el 3% este año, según el Banco de España

El Banco de España prevé que el impacto de la guerra en la economía se centrará especialmente en los precios y también, pero con menos fuerza, en el PIB. El incremento de los precios de la energía y una peor evolución de los mercados exteriores provocan una revisión para este año, respecto al escenario previo a la guerra, de una décima a la baja del crecimiento, que quedaría en el 2,3%; y un aumento de nueve décimas de la inflación, que llegaría al 3%, según las proyecciones económicas que ha publicado esta mañana.

Son cálculos sujetos a una gran imprevisibilidad por las incógnitas sobre la duración de la guerra, su impacto en el suministro de petróleo y gas, y el nivel de destrucción de las infraestructuras energéticas de la zona. Lo cierto es que España sale con un buen punto de partida, por los datos con que ha cerrado el 2025, pero a partir de ahora vienen curvas. De entrada, por el aumento del precio de los carburantes y su contagio al resto de productos, aunque verán su efecto en parte mitigado por el paquete de ayudas convalidado ayer por el Congreso de los Diputados, que el Banco de España valora como eficaz aunque critica su carácter generalista. Y también por un previsible aumento de tipos que llevará a condiciones de financiación más restrictivas para familias y empresas.

Por lo que se refiere al crecimiento, el Banco de España lo reduce solo una décima este año, respecto a su previsión anterior al conflicto, hasta el 2,3% citado. Considera que el impacto de la guerra queda en buena parte compensado por las ayudas, con lo cual el freno en el crecimiento es reducido. Y respecto al 2027, el crecimiento se reduce dos décimas hasta el 1,9%.

Lo curioso es que, a pesar de la guerra, este crecimiento del 2026 es una décima superior a la previsión que hizo el propio Banco de España de diciembre. Esto se justifica porque la revisión de los datos del final del año fue superior a lo calculado, con un efecto inercia sobre el actual; aunque queda moderada en parte posteriormente por el shock del conflicto.

El efecto de la guerra es más contundente con los precios, con un aumento de nueve décimas. Aquí el Banco de España calcula que una inflación previa ya más elevada en enero y febrero, el aumento de los carburantes, los alimentos y los bienes y servicios llevarán a un aumento de los precios de catorce décimas. Sin embargo, el incremento queda en parte compensado por el paquete de ayudas, que les restaría cinco décimas. El resultado sería una inflación del 3% este año.

El Banco de España considera el paquete de ayudas eficaz pero poco focalizado 

Estos son los datos del escenario central que contempla el Banco de España. Sin embargo, en el escenario más severo que contempla, un conflicto más intenso y de más duración, que mantuviera limitados los flujos de los productos energéticos hasta final del año, el PIB se quedaría en el 1,9% y la inflación se dispararía hasta el 5,9%.

El Banco de España también analiza el impacto de las ayudas de 5.000 millones de euros aprobado por el Gobierno que estarán en vigor, en principio hasta junio en líneas generales. Suponen un 0,3% del PIB, del cual una mitad corresponde a la reducción fiscal a los carburantes y la electricidad, y la otra mitad a las ayudas y transferencias más focalizados por sectores. 

La conclusión del Banco de España es que las ayudas tendrán un efecto positivo a corto plazo, al mitigar los efectos inflacionistas. En concreto, sin estas ayudas, la inflación aumentaría este año medio punto más, hasta el 3,5%, y el PIB se quedaría en el 2%. La conclusión es que las ayudas permitirán reducir medio punto la inflación y aumentar tres décimas el crecimiento.

Si el conflicto se alarga, la inflación podría llegar al 6%

Sin embargo, el informe critica su carácter generalista que, al no estar focalizado en los hogares más vulnerables, limita su eficacia redistributiva. “El real decreto aparece en un momento adecuado y está acotado en el tiempo, aunque hubiera sido deseable que se focalizara en la población más afectada”, ha afirmado José David López Salido, director general adjunto de Economía del Banco de España, al presentar las proyecciones. Es decir, una valoración positiva de la eficacia de las medidas con una crítica añadida por su carácter generalista. Algo que ya ocurrió también en la respuesta a la crisis de Ucrania.

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

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