La inflación arranca el año a la baja. El IPC, que mide la evolución de los precios, descendió en enero cinco décimas, al 2,4%, según el dato avanzado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la cifra más baja desde junio del año pasado, si bien hay que tener en cuenta que ha habido un cambio de base con la llegada del 2026.
El organismo apunta que la energía, con un coste menor este año que el pasado, explica el descenso. La electricidad sube, pero menos que en enero del año pasado, y los carburantes disminuyen, frente al incremento del año anterior, detalla el servicio estadístico.
Enero suele ser un mes difícil para los hogares españoles. Tras el gasto de las Navidades, el primer mes del año viene con una actualización de precios de la telefonía, la electricidad, el agua, las tarifas aeroportuarias o los peajes. La cifra conocida “mejora los datos que teníamos los últimos meses. Es una inflación moderada, que se mantiene en niveles contenidos pese a que la actividad económica nos podría llevar a inflaciones más elevadas”, comenta Josep Soler, consejero delegado de EFPA España. El PIB avanzó un 2,8% en el 2025 por el impulso del consumo y la inversión, se ha publicado también hoy.
La inflación subyacente, que no tiene en cuenta energía ni alimentos frescos, se mantiene estable, en el 2,6% por tercer mes consecutivo. Con el dato de enero vuelve a ser superior a la inflación general, algo que no ocurría desde abril del año pasado. Esta es una medida más seguida por entidades como el Banco Central Europeo (BCE), ya que elimina distorsiones y expone las tendencias de fondo.
“La inflación sigue moderándose en línea con el objetivo del BCE de que se mantenga estable cerca del 2% y permite a las familias seguir ganando poder adquisitivo”, aseguran desde el Ministerio de Economía. Con estas cifras, Soler cree que podría plantearse un descenso de los tipos de interés para contrarrestar la revalorización del euro sobre el dólar, que resulta perjudicial para las exportaciones europeas, que pierden competitividad.
Los aguacates o las radiografías entran en el cálculo del IPC
El inicio del año ha servido para introducir cambios en la base del cálculo del IPC, con modificaciones en la cesta de la compra que se tiene de referencia. Así, ahora se tendrán en cuenta productos como los aguacates o los arándanos en la alimentación; los refrescos de té o la cerveza con limón en las bebidas, o las radiografías en los servicios médicos. Salen del listado las corbatas o pañuelos.
El INE también introduce cambios en el peso que tiene cada grupo en el cálculo de la base. Así, alimentos y bebidas suben ligeramente, igual que la vivienda, mientras que el transporte se reduce. También se añade un grupo de restaurantes y servicios de alojamiento, y otro de hoteles, cafés y restaurantes.
El dato definitivo de la evolución de los precios se conocerá el 13 de febrero.
