La inflación se dispara al 4,2% en EE.UU., el nivel más alto en tres años, por la guerra de Trump en Irán

A pesar de controlar las estadísticas, esta vez le han dado un severo golpe al presidente Donald Trump y su visión, en contra de la opinión de los estadounidenses, de que su economía es la mejor del mundo. En medio del impacto de la guerra de Irán, la inflación subió a lo largo de mayo en Estados Unidos al 4,2% en el valor anualizado, un máximo en tres años, que se explica por la subida del coste de la energía.

Trump, que siempre dice, faltando a la realidad, que heredó un país en ruina, con el Índice de Precios al Consumo (IPC) más alto que nunca, ha recibido un correctivo factual a su retórica. Además, este nivel de aceleración hace aún menos probable que la Reserva Federal (Fed) reduzca los tipos de interés en la reunión de la próxima semana y más adelante este año.

Esa expectativa ya llevó esta semana a los operadores del mercado de bonos a prepararse para que el banco central de EE.UU. adopte una postura más restrictiva, de halcones, cuando emita sus señales a finales de este mes.

Esa nueva reunión supondrá el debut de Kevin Warsh al frente de la Fed, en sustitución de Jerome Powell, vejado y denostado por Trump al imponer el criterio de los economistas por encima de la orden del presidente de rebajar las tasas de interés. Warsh tiene una papeleta porque, con esta inflación alta, alejada de la meta de la Reserva Federal, y con un mercado laboral mucho más resistente de lo esperado, los analistas apostarían antes por una subida de los tipos que por un recorte. Pero Trump ya dejó claro en una entrevista emitida el pasado domingo que quiere un tijeretazo ya. Aseguró que da manos libres a Warsh, si bien no dejó de presionar.

El IPC, una amplia medida de los costes de bienes y servicios en la economía estadounidense, aumentó un 0,5% en términos ajustados estacionalmente durante el mes, informó este miércoles la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. El incremento anualizado del 4,2% superó incluso las previsiones, que lo dejaban en el 4%. El mes previo este porcentaje fue del 3,8%.

Así que la inflación superó la barrera del 4% por primera vez en tres años, desde abril del 2023, aunque el aumento llega en un momento de gran preocupación por el impacto que el encarecimiento de los precios de la energía podría tener sobre la economía. La conducta habitual de la Casa Blanca ha consistido en quitar importancia, alegando que esto es algo temporal que se corregirá en cuanto acabe la guerra con Irán. Muchos expertos disienten porque creen que el daño causado costará de repararse.

Se rompe la barrera del 4% tras tres años

La inflación subyacente, en la que se excluyen los precios más volátiles, como son los de la energía y los alimentos frescos, dos aspectos que atacan directamente a los bolsillos de los consumidores, aumentó un 0,2% durante el mes y un 2,9% en comparación con el mismo período del año anterior. Aunque la tasa anual coincidió con las previsiones, el incremento mensual fue inferior a la estimación del 0,3%.

El incremento de los precios en el sector de la energía llegó al 3,9%, lo que elevó el incremento interanual a un 23,5%. Los precios de los alimentos avanzaron un 0,2%, mientras que los costes de la vivienda, un componente clave para la política de la Reserva Federal, treparon un 0,3%, la mitad del incremento registrado en abril.

Por otra parte, los servicios de transporte disminuyeron un 0,6%, lo que podría ser una señal de que los elevados costes de la energía todavía no se han trasladado a otros sectores. 

Francesc Peiron Arques

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