Un enorme puño multicolor de 10 metros de altura, esculpido en hormigón, levantado en el ahora llamado Puerto Resistencia no solo conmemora el histórico estallido social de 2021, cuyo epicentro fue Cali. Es también un recuerdo de la victoria electoral de Gustavo Petro un año después, la primera vez en la historia que la izquierda ganaba las elecciones en Colombia.

Rodeada de decenas de retratos de jóvenes de la llamada primera línea, muchas víctimas de la represión policial, la escultura es un símbolo de la ola de politización juvenil que arrasó Colombia aquel año, que fue surfeada por Petro hasta el palacio presidencial, la Casa de Nariño en Bogotá.
Un lustro después, la cuestión que recorre Cali, Bogotá, Medellín y toda Colombia es si la izquierda puede volver a ganar en las elecciones a finales de mayo sin el impulso de los miles de jóvenes que se lanzaron a la calle, allanando el camino al candidato del cambio.
Petro no habría ganado si no fuera por el estallido social
Según un estudio de politólogos de la Universidad del Rosario, Petro -que ganó por un margen apretado al populista de derechas Rodolfo Hernández- se hizo con más del 70% de los votos de votantes de entre 18 y 25 años.
Los líderes de las protestas en Cali coinciden. “Petro no habría ganado si no fuera por el estallido social”, dice María Elvira Solana Solís, líder afrocolombiana que participó en las protestas y cantó lamentos por los jóvenes de la primera línea que fueron asesinados por la policía. “Él había hecho varios intentos antes y no; él se ganó su pueblo”.
Petro canalizó las reivindicaciones de las históricas protestas contra la injusticia social y la violencia policial. “En ese momento la gente estaba cansada de tanta injusticia, de que nos habían gobernado los mismos, las mismas familias; los jóvenes estallaron, las mujeres estallaron”, explica Solana Solís, en una entrevista mantenida en su humilde apartamento en el barrio María Beltrán durante la cual canta himnos con ritmos afro colombianos por los muertos.

Seis jóvenes fueron asesinados y 790 heridos debido a la represión policial en los tres meses de protestas en 2021. Petro logró encarnar la indignación y el deseo de cambio. “Petro supo rentabilizar el uso desmedido de la policía por parte del gobierno de Iván Duque y hubo un aumento de la participación juvenil en las elecciones y sobre todo en el voto de la izquierda atribuible al estallido social”, dice Juan Manuel Pinto Hernández, uno de los autores del estudio de la Universidad de Rosario.
Ahora la cuestión que recorre Cali, Bogotá, Medellín y toda Colombia es si la izquierda puede ganar otra vez sin el impulso del estallido social. y en un momento en el que en otros países —desde Argentina a España— el voto juvenil se derechiza.
“Si Petro dice de nuevo que quiere ser presidente, vuelve a ganar”, sostiene Solana Solís. Piensa lo mismo de la vicepresidenta Francia Márquez, otra líder negra de movimientos sociales de esta región del suroeste colombiano que fue catapultada al poder por el estallido social. “Si Francia fuera candidata, muchos estaríamos con ella”, insiste.
Pero ni Petro ni Márquez son candidatos en esas elecciones
Pero ni Petro ni Márquez son candidatos en esas elecciones. Es más, tras rupturas en el seno del gobierno de Petro, ni tan siquiera se sabe si van a respaldar al mismo candidato.
Después de una serie de desencuentros con Petro, Márquez parece haber decidido apostar por un político más próximo al establishment, Roy Barreras. El partido de Márquez ha anunciado oficialmente que apoyará a Barreras, un pragmático que ha oscilado entre la derecha y la izquierda, aunque actualmente apoya a Petro,.
Petro, en cambio, apoya al candidato más popular para las bases de la izquierda y los movimientos sociales que protagonizaron las protestas del 2021: Iván Cepeda. Luchador por lo derechos humanos y la paz, tiene un fuerte apoyo en la juventud y ganó las primarias celebradas en octubre del año pasado del partido de Petro, Pacto Histórico, con 1,5 millones de votos.
Más de tres millones de personas votaron en esas elecciones primarias y las dos contrincantes de Cepeda, Carolina Corcho y María José Pizarro, ya se han incorporado a su campaña.
Ahora, en el complejo preámbulo de las elecciones presidenciales colombianas, Barreras participa en una consulta popular el próximo ocho de marzo, a la vez que se celebren las elecciones legislativas, que serán un barómetro político a dos meses y medio de las presidenciales. Cepeda ha sido excluido de esta consulta por el Consejo Nacional Electoral debido a su victoria en las primarias del Pacto Histórico.
Barreras —una figura clave para el acuerdo de La Habana y el proceso de paz— cree que puede construir una alianza más amplia que Cepeda, con liberales y centristas como el expresidente y artífice del proceso de paz Juan Manuel Santos. Esto a Barreras le daría más opciones para ganar en una segunda vuelta a mediados de junio.
Por el momento, sin embargo, no hay color entre los dos candidatos. Cepeda cuenta con más del 40% del apoyo en las últimas encuestas, frente al 4% de Barreras.
Para el disgusto de Cepeda, Barreras dice que si saca más de 1,5 millones de votos en consulta el próximo 8 de marzo debería ser el candidato de la izquierda. Petro se ha alineado con Cepeda al llamar a sus seguidores a boicotear la consulta, en la que tampoco participarán los dos principales candidatos de la derecha: el populista de extrema derecha Abelardo Espinella y el centrista Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín.
La candidata nombrada por el polémico expresidente Álvaro Uribe para liderar la campaña de su partido, el Centro Democrático, es Paloma Valencia, estirpe de las grandes dinastías de terratenientes que mandan desde hace siglos en el Cauca, al sur de Cali, enfrentada a los movimientos indígenas que lideraron parte del estallido social con reivindicaciones como la redistribución.
Nadie lo habría dicho el año pasado, pero el apoyo de Petro será clave para el candidato de la izquierda. Tras ser considerado un lastre hace unos meses, cuando su popularidad se había hundido tras una serie de escándalos de corrupción, el presidente ahora registra resultados muy favorables en las encuestas, por encima del 50%.
Hay muchos indicios de que el discurso agresivo de Donald Trump, al igual que en el caso de Lula en Brasil, ha dado una inyección de oxígeno a Petro, que ha jugado con destreza la carta de la soberanía nacional.
La apuesta de Petro y Cepeda será ganar en la primera vuelta aprovechando la fragmentación del voto de la derecha y del centro. Se calcula que puede haber hasta 20 candidatos en la primera vuelta, entre ellos el padre del asesinado senador, Miguel Uribe Turbay, la exdirectora de la revista de derechas Semana, Vicky Dávila, la aún más derechista senadora aliada de lobby Miami, Maria Fernanda Cabal o la exalcaldesa lesbiana de Bogotá Claudia López.
Petro ya no es el político antisistema que se reivindicaba desde la primera línea del estallido
Tras cuatro años en la presidencia, Petro ya no es el político antisistema que se reivindicaba desde la primera línea del estallido. Pero, tras el naufragio de gran parte de sus reformas sociales, tumbadas por la oposición parlamentaria, el presidente se presenta como la “voz de un pueblo” enfrentado a los poderes fácticos.
“Fuera de las grandes ciudades, Petro ha demostrado que tiene mucho apoyo, en parte gracias a cosas como la distribución de tierras,”, dice el consultor Sigifredo Quintero Contreras .
Pero, para imponerse en la primera vuelta del próximo 30 de mayo, la izquierda de Petro y Cepeda tendrá que compaginar ese apoyo rural con importantes segmentos del voto en ciudades como Cali y Bogotá. Para eso, debe recuperar el espíritu de 2021 y movilizar el voto juvenil será clave. No es de extrañar que María Solana Solís, a los 62 años de edad, lleve una camiseta con la estampada: Juventudes populares de la casa cultural El Chontaduro, que sirvió como una base de apoyo y organización durante las épicas protestas de 2021.
