Entre los hitos que Baleària tiene por delante, el primero de la lista es culminar la compra de Armas Trasmediterránea iniciada el año pasado. Es el primero que citó ayer Adolfo Utor en la presentación de resultados de 2025 cuando enumeró los retos de una naviera que se ha “fortalecido”, según sus propias palabras, en el último año. Desde esa fortaleza –801 millones de euros de facturación, un aumento del 165% de los beneficios hasta los 63 millones, y 6,5 millones de pasajeros, afronta la operación de compra de la compañía en Canarias. Y lo hace esperando que la CNMC resuelva pronto el expediente que dejó en pausa hace unos meses al advertir de “posibles riesgos” para la competencia en los tres mercados insulares en los que se quiere implantar.
“Esperábamos que en el mes de diciembre hubiese una segunda fase, estamos expectantes y preocupados”, reconoció Utor, que dijo estar estudiando la presentación de alegaciones. El motivo, “la empresa que compramos se ha ido deteriorando y cada minuto que pasa es de peor calidad”, explicó el empresario, consciente de que “los tempos de la economía nada tienen que ver con los de Administración”.
Fue en octubre de 2025 cuando la naviera con sede en Dénia notificó a la CNMC que adquiría el control exclusivo de los activos de su competidora Armas en las zonas de Alborán, el Estrecho y Canarias. Utor trasladó también “la preocupación” de los sindicatos porque se dilate “más tiempo de lo necesario. Hay 15 ferries y 1.500 empleados pendientes con tráficos en Canarias, Alborán y parte del Estrecho”, reiteró Utor. Una operación para la que Baleària ha creado una sociedad al margen, Baleària Canarias, y en la que entrarán “aliados locales” de los que no quiso dar el nombre, pero que apuntó asumirán entre el 30 y el 40% de la sociedad y que “fortalecerán el capital y la viabilidad del proyecto”.
La empresa que compramos se ha ido deteriorando y cada minuto que pasa es de peor calidad”
Otro de los retos de futuro es la nueva terminal marítima de València. Aunque la Autoridad Portuaria de València formalizó la adjudicación de la nueva terminal en 2022, el año pasado el consejo de administración del puerto revocó la concesión otorgada a Puerto Natura Valencia SL ya que quería evaluar “una mejor solución técnica para crear una adecuada interfaz entre el puerto y la ciudad”, replanteándose la ubicación y configuración de las terminales de pasajeros. Ayer Utor reveló que ya le ha presentado a la APV un nuevo proyecto: “Hemos tomado la iniciativa”, reconoció el empresario, que sin dar más detalles sí que adelantó que su nueva propuesta será “adecuada a nuestros planes” y a los del puerto valenciano.
Otro de los retos del que la naviera espera “poder salir bien” es de la restricción de turismos en Formentera e Ibiza, territorios en los que la cuota de negocio de Baleària es muy relevante (el 43% de los pasajeros son baleares, y el 59% de las mercancías que mueve son en las islas). Utor dijo que la medida ya ha supuesto tanto en Ibiza como en Formentera “caídas de pasajeros”, y lo calificó de “una barrera” que, entre las navieras, se observa “con un sentimiento general de que el freno es al transporte marítimo”. Añadió que “el modelo turístico no puede focalizarse en que salgan o entren coches en los barcos”.
Entre sus hitos recientes también destacó la naviera la expansión en Argelia, que en verano presentó su mejor oferta comercial desde su entrada en el país hace una década; o sus nuevas rutas Tánger-Tarifa tras ganar el concurso para los próximos 15 años. En esos nuevos mercados recae buena parte del resultado de la compañía en 2025, que ha llevado un aumento de pasajeros internacionales del 68%.
El modelo turístico no puede focalizarse en que salgan o entren coches en los barcos”
El otro horizonte relevante que explora la compañía con sede en Dénia es la gestión de la sostenibilidad. “En 2025 pagamos 20 millones, en el 2024 pagamos 9 millones y en el 2026 tenemos previsto pagar 40 millones de euros. Esa es la factura del comercio de emisiones”, señaló. Cifras que dan a entender el esfuerzo que se impone la naviera por explorar el uso de otras energías, y que le ha llevado últimamente a empezar a navegar con biogás en todos los trayectos de los buques Margarita Salas, Abel Matutes y Rusadir, que conectan Barcelona, Alcúdia y Ciutadella, y Málaga con Melilla.
