La policía digital del mundo, ¿quién vela en Bruselas por la ley de Servicios Digitales?

Fascista. Comisario europeo de la Stasi. Tiranos. Dirty Sánchez. La lista de insultos proferidos por los mandatarios de los gigantes tecnológicos, el quinto poder, a representantes europeos es interminable. Con una regulación de hierro, la Unión Europea (UE) aspira a ser el guardián del mundo virtual. Pero su soberanía digital tiene un problema estructural. Europa importa el 80% de su infraestructura digital, quedando expuesta al chantaje estadounidense, espionaje chino, sabotaje ruso o a interrupciones en la cadena de suministro.

La agresión a Ucrania precipitó el fin de la energía rusa barata. El coronavirus puso a la UE frente al espejo de depender de China para producir 1 gramo de ibuprofeno. El regreso de Donald Trump ha supuesto el despertar hacia la UE de la Seguridad y la Defensa. Y el creciente poder de los tecnoligarcas allana el camino hacia la soberanía digital europea. Pocas veces ha defendido la UE con tanta confianza y firmeza una materia tan molesta e incómoda para su aliado histórico al otro lado del Atlántico. La misión en Bruselas es clara: ser la policía digital del mundo. Más de 120 personas trabajan en el Berlaymont, sede principal de la Comisión Europea, con el único propósito de hacer cumplir la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés).

La misión en Bruselas es clara: ser la policía digital del mundo

En el último año, la Comisión Europea ha multado a Google, Apple, Meta y X por abuso de posición dominante o por falta de transparencia. En paralelo, mantiene una ofensiva regulatoria sin precedentes que examina a contrarreloj los algoritmos, sistemas de verificación, publicidad o contenido ilícito a los magnates de internet. La consigna que se impone en los pasillos de poder de la capital europea es que lo que es ilegal en el mundo físico no puede ser legal en la realidad virtual.

La batalla digital es mucho más que una batalla legal. Representa un modelo de pensamiento casi antagónico a ambos lados del Atlántico. Para Washington supone una herramienta cuyo cometido es censurar, perjudicar a las compañías estadounidenses y ejercer presión política. Para Bruselas es una marca personal imprescindible para proteger a sus ciudadanos y tapar los agujeros del mercado. Autorregulación frente a euroregulación.

Los pesos pesados de la Administración Trump han cargado con dureza llegando a amenazar con aranceles adicionales a Bruselas por toser a las grandes compañías de Silicon Valley. El pasado verano, el inquilino de la Casa Blanca aseguró en su red social Truth Social que castigaría a aquellos países con “impuestos, leyes, normas o regulaciones digitales”. Las amenazas se han plasmado en acciones reales. El ex comisario Thierry Breton, artífice de la DSA, se ha convertido en persona non grata y sobre él pesa una prohibición de pisar suelo norteamericano desde el pasado diciembre.

La presión no solo llega desde las élites políticas. Hay muchos dólares en juego. TikTok cuenta con 170 millones de usuarios en Europa. X con más de 100 millones. Las multas por incumplir su normativa podrían llegar hasta el 6% de la facturación global. Y la industria ha redoblado su ofensiva para frenar a las leyes europeas con una intensa campaña. 

El gasto del lobby tecnológico en Bruselas ha alcanzado un récord de 151 millones de euros anuales

Corporate Europe

Oenegé

Según un informe de la oenegé Corporate Europe, en la capital europea transitan cerca de mil lobistas del sector digital, cientos de los cuales poseen credenciales de acceso al Parlamento Europeo. “El gasto del lobby tecnológico en Bruselas ha alcanzado un récord de 151 millones de euros anuales, un aumento del 33,6 % desde 2023”, se desprende del documento, que alerta sobre un modelo de negocio que se sustenta en mantener la adicción hacia las pantallas.

Principios…

La sociedad europea no es ajena. Una encuesta llevada a cabo por YouGov en las grandes potencias, Alemania, Francia, España, Italia y Polonia, demuestra el apoyo del 47% de sus ciudadanos a prohibir X si persiste en su vulneración de la normativa europea.

“¿Quién representa un riesgo para las elecciones? Las plataformas. ¿Quién representa un riesgo para nuestros menores? Las plataformas. Por todo ello creamos la DSA. A las grandes compañías no les gusta, pero es que han estado por encima de la ley durante muchos años. Pero nosotros tenemos que proteger nuestra democracia y a nuestros ciudadanos”, asegura Thomas Regnier, portavoz del Ejecutivo comunitario.

… y realidad

Pero la soberanía digital es mucho más que regulación. La UE tiene la ley pero no la arquitectura, el ecosistema ni la infraestructura. Los datos de los europeos -personales, gubernamentales, de inteligencia, sanitarios, correos electrónicos- pasan por San Francisco. No por Bruselas. Sin la nube norteamericana, el sol no sale en Europa.

Comisión Europea presentará su paquete por la soberanía tecnológica

Por ello, la llamada al ‘Made in Europe’ que va penetrando en todas las esferas temáticas tras el divorcio con EE.UU., también interpela a la tecnología. En las próximas semanas, la Comisión Europea presentará su paquete por la soberanía tecnológica, que incluirá el desarrollo de una nube europea además de una ley de chips y de inteligencia artificial. Los expertos ya lo vaticinan: “La independencia de Europa comienza en la soberanía digital”.

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Publicación elaborada en el marco del proyecto ‘Europa de Vanguardia’, con el apoyo del Parlamento Europeo

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