Con muchísimas cautelas, los expertos empiezan a ver, por fin, una cierta recuperación en las cifras de producción de coches en Europa para el 2026 y con mucha más seguridad para el 2027 y años siguientes hasta al menos el 2030. A falta de las cifras oficiales, un informe de la consultora especializada Inovev estima que en el 2025 se habrán producido 13,5 millones de automóviles (turismos y vehículos comerciales) en la Unión Europea, frente a 14,1 millones de unidades en el año anterior, lo que representa una caída del 4,4%. Es el segundo año de caída consecutiva en las plantas europeas.
En cambio, para el 2026 estima un ascenso de la producción del 2,8%, hasta los 13,8 millones de unidades. “Esta previsión ya incluye la entrada en producción de marcas chinas en Europa”, señala Inovev. En la misma línea se sitúa un informe de Oxford Economics que proyecta que la producción de automóviles nuevos en Europa crecerá en el 2026, con un aumento aproximado del 2,4% este año y alrededor del 3,8% el próximo. El análisis apunta a una “ligera recuperación tras años de caída o estancamiento, pero los niveles no volverán a los picos de producción de los años previos a la pandemia a medio plazo”.
“Llevamos varios años de sobrecapacidad en las fábricas europeas y estamos viendo ajustes o incluso paros o cierres de plantas”, señala Ignacio Crespo, socio de Consulting Corporates de KPMG en España. “Hay una cierta recuperación para el 2026 y el 2027, pero no a los niveles precovid, y con una configuración del mercado totalmente distinta. Las cuotas de venta de los fabricantes europeos en el continente han cambiado, y su producción era de consumo doméstico, en su mayoría”, apunta Crespo.
La puesta en marcha de producción asiática en la UE tendrá un impacto positivo a medio plazo
En este cambio en el mercado y en su futuro, hay dos factores clave, los coches eléctricos y las enseñas chinas; factores que también explican las pinzas con las que los expertos cogen los datos. La electrificación de la automoción es clave. Las fábricas llevan años adaptando sus líneas de fabricación y, en cierto modo, arrastrando los pies al ver que la demanda no absorbe sus previsiones de ventas de vehículos electrificados al ritmo necesario para incrementar las producciones y justificar las inversiones.
Y entonces, llegaron China y sus vehículos eléctricos mucho más baratos, lo que resultó un revulsivo de mercado. Con una cuota aún pequeña (entre todas las enseñas presentes suman un 5% en Europa, con excepciones como España, que ya roza el 10%), ha espoleado a la fuerza la competencia europea, y este año 2026 entrarán en producción en las fábricas europeas múltiples turismos electrificados que tendrán que plantar cara a la importación china.
De su éxito o no depende en buena parte el incremento de la producción. Porque además, como bien señalan desde ACEA, los fabricantes europeos, para seguir vendiendo vehículos de combustión, que hoy son el grueso de la fabricación en Europa, tienen que vender un volumen de electrificados que les permita esquivar las sanciones por los límites máximos de emisiones de CO2permitidos por Europa a cada fabricante. Aunque estos límites se han flexibilizado, de cara a posponer las sanciones, así como la prohibición de vender combustión a partir del 2035, esa normativa sigue teniendo peso en el mercado.
La fabricación en España se mantendrá en los niveles del año pasado si Alemania y Francia no crecen
Y queda el factor chino, que además de exportar coches a Europa está instalando fábricas, como las de BYD en Hungría o Chery en España (en asociación con Ebro) para esquivar los aranceles europeos a sus vehículos. La puesta en marcha de estas plantas puede, con cautelas, sumar producción a Europa. La previsión para el 2026 de Inovev ya cuenta con esta fabricación que impactará en mayor medida “a partir del 2028 y el 2029”, destaca Crespo.
La situación en España es diferente, pues aquí las cautelas son incluso mayores. El país, segundo mayor fabricante de coches de Europa y noveno del mundo, encadena también dos ejercicios de descenso de la fabricación y no se espera crecimiento. Desde Anfac, la asociación española de fabricantes de automóviles y camiones, estiman que la producción se mantendrá en torno a los mismos volúmenes del año pasado. La razón, según explica José López-Tafall, director general de Anfac, es que las plantas españolas están recibiendo muchos modelos, electrificados en gran parte, que necesitan un tiempo de adaptación de las cadenas de montaje.
Las cuotas de venta de coches europeos en el continente son menores por la mayor competencia
Además, el mercado español de turismos creció el año pasado, y “todos los datos apuntan a que volverá a crecer”, señala Gregorio Serrano, senior advisor de movilidad en EY España. Pero es una rara avis en Europa, donde la demanda en países como Alemania o Francia, principales destinos de exportación española, está estancada. “No tenemos que olvidar que trabajamos bajo pedido y que somos una industria eminentemente exportadora. Si los mercados demandan menos, nuestros volúmenes se verán afectados”, explica López-Tafall.
El directivo es, sin embargo, optimista y añade que “estamos pasando de 22 a 32 modelos electrificados en las líneas de producción. Ahora necesitamos el impulso para que la demanda acompañe y potenciar la competitividad”.
