La reivindicada variante de Olot será una realidad en 2031 y estará soterrada en un 40%

La variante de Olot y Les Preses, la infraestructura viaria que completará el eje Vic-Olot por Bracons y que reducirá entre un 30% y un 90% el tráfico rodado de los núcleos urbanos, especialmente camiones, empieza a ver la luz al final del túnel.

Desde que se redactó el primer proyecto, en 1994, han pasado más de treinta años, aunque en la década de 1980, el entonces alcalde de Olot, Pere Macias, ya urgía la necesidad de la infraestructura. 

Los trabajos costarán 471 millones de euros y eliminarán entre un 30% y un 90% el tráfico de los núcleos urbanos

Desde entonces han pasado por la Generalitat ocho presidentes del Govern, 16 consellers de Territori y Olot ha tenido seis alcaldes, que han reclamado una solución para reducir el tráfico rodado y pesado en sus núcleos.

En horas punta y los fines de semana pueden llegar a circular por algunas calles de la trama urbana de estos dos municipios entre 18.000 y 22.000 vehículos al día, de los cuales unos 2.000 son camiones de gran tonelaje, con el impacto que eso supone para los vecinos que viven cerca, en forma de contaminación y ruido. 

En horas punta y los fines de semana pueden llegar a circular  entre 18.000 y 22.000 vehículos al día, de los cuales unos 2.000 son camiones de gran tonelaje

El actual alcalde, Agustí Arbós (Junts) resumía así tantos años de espera. “Olot ya no puede esperar más, empezamos a ver la luz para que esta oportunidad histórica sea una realidad”. En la misma línea se pronunciaba el alcalde Les Preses y presidente del Consell Comarcal de la Garrotxa, Albert Danés (Junts), que recordaba que hace más de treinta años que se lucha por este proyecto.

Si los plazos se cumplen, las obras se licitarán este 2026 y podrían empezar a comienzos del 2027, con un plazo de ejecución de 55 meses o lo que es lo mismo, de unos cinco años aproximadamente.

Los camiones de gran tonelaje pasan muy cerca de las casas en la avenida Sant Jordi de Olot, cuyos vecinos hace tiempo que reclaman la construcción de la variante.
Los camiones de gran tonelaje pasan muy cerca de las casas en la avenida Sant Jordi de Olot, cuyos vecinos hace tiempo que reclaman la construcción de la variante.Imagen cedida por la plataforma ‘No és un vial, és un carrer’

Cuando la variante sea una realidad, la reducción del tráfico en Olot será de entre el 30 y 45% y en Les Preses, de entre el 60% y 90%, según cálculos de la Generalitat, que presentó este sábado en Olot el proyecto definitivo de esta carretera largamente reivindicada por una parte del territorio, pero rechazada por entidades ecologistas y el sector agrícola.

Unos colectivos que hicieron notar su malestar con una concentración frente al Ayuntamiento de Olot, convocada por el sindicato agrario Unió de Pagesos y las entidades Garrotxa Viva y Salvem les Valls. 

Entidades ecologistas y el sector agrícola denuncia que la vía afectará los campos de La Vall  d’en Bas y su acuífero

Los agricultores y los ambientalistas siempre se han quejado que la construcción de esta carretera machacará la llanura agrícola de La Vall d’en Bas y que dañará el acuífero, lo que podría suponer problemas para el suministro de agua de boca y para los agricultores y ganaderos de la zona. 

Tampoco es del agrado de la alcaldesa de La Vall d’en Bas, Magdalena Roca (Vall Plural, un partido vinculado a ERC), que este sábado no se presentó al acto de presentación de la variante por parte del Govern. 

Una victoria

Plataforma ‘No és un vial, és un carrer’

La plataforma ‘No és un vial, és un carrer’, que durante años ha batallado para eliminar el gran volumen de trafico de la avenida Sant Jordi de Olot, celebró la aprobación definitiva de un proyecto, que pone fecha de caducidad a los camiones en el centro del municipio. Una situación, que una de sus representantes, calificaba de “aberración ecológica”, teniendo en cuenta que Olot forma parte del parque natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa. Considera que la construcción de la variante es un tema de “justicia social” ya que era la única capital de comarca de más de 40.000 habitantes sin una infraestructura así.

La Generalitat quiso ayer despejar dudas con el aval de un dictamen independiente encargado a un doctor del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que mostraría que la carretera “es compatible” con el acuífero de La Vall d’en Bas.

La variante, que rodeará los núcleos habitados de Olot y Les Preses, tendrá una longitud de once kilómetros y contará con un 40% de tramo soterrado en forma de túneles o falsos túneles como el de Verntallat, de 900 metros, bajo la zona cultivable de La Vall d’en Bas. 

Ese punto es, según el director de infraestructuras y movilidad de la Generalitat, David Prat, “uno de los más delicados y donde ha costado más integrar el proyecto”. La infraestructura también contempla un túnel de 2’7 km, que cruzará el cerro de la Pinya, y dos viaductos sobre el río Fluvià y la riera de Ridaura.

La variante contará con un túnel de 207 km y se soterrarán 900 metros a la altura de la escuela Verntallat, en la Vall d’en Bas, y 230 más, en una zona urbana de Olot

Las obras costarán 447 millones de euros, cifra a la que se sumarán 24 millones más para actuaciones de integración medioambiental y de movilidad. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, apuntó que se trata de una de las inversiones más importantes del mandato e indicó que “transformará Olot, les Preses y mejorará la vialidad y conectividad de la comarca”. Por su parte, la consellera de Territori, Sílvia Paneque, afirmó que con esta infraestructura “se gana en fluidez, movilidad y salud para los vecinos”.

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