La réplica demócrata al estado de la Unión de Trump: “Nos quiere enfrentados mientras se enriquece”

A diferencia de la primera intervención de Donald Trump ante una sesión conjunta del Congreso, el año pasado, los demócratas optaron anoche por quedarse mayoritariamente callados durante el discurso del estado de la Unión. En vez de protestar desde el interior de la Cámara de Representantes, una treintena de congresistas decidió boicotear el discurso programando un “estado de la Unión popular” alternativo al exterior del Capitolio, y los que sí asistieron al show de Trump guardaron silencio durante gran parte de las casi dos horas de intervención.

Según los líderes de la minoría demócrata en ambas cámaras legislativas, el objetivo era dar el protagonismo a las mentiras de Trump. Pero hubo tres congresistas que no siguieron esas instrucciones. En primer lugar, el representante Al Green fue expulsado a los pocos minutos de que Trump comenzara a hablar por sostener un cartel en el que se leía: “Los negros no son simios”, en referencia al video que compartió el presidente en su red social, y que eliminó tras las críticas bipartidistas, en el que caracterizaba al expresidente Barack Obama y la exprimera dama Michelle como monos.

Trump dice que Ilhan Omar y Rashida Tlaib deberían ser deportadas después de interrumpir repetidamente su discurso

Tampoco siguieron al liderazgo demócrata las congresistas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, que interrumpieron al presidente en repetidas ocasiones durante el discurso. Omar, representante de Minnesota y la única legisladora de origen somalí, saltó cuando Trump mencionó el despliegue de agentes migratorios en Minneapolis, que justificó por un caso de fraude en las ayudas sociales a la comunidad somalí, a la que ha tachado de “basura” y “piratas”. “Has matado a estadounidenses”, reaccionó la congresista, que lo señaló con la mano y gritó: “Debería avergonzarse”. Se refería al asesinato de los estadounidenses Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis, así como a los más de 30 muertos en custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas en el último año.

El presidente ha publicado esta mañana un mensaje en sus redes sociales denunciando que Omar y Tlaib, mujeres de “bajo coeficiente intelectual”, “gritaban sin control anoche” con “los ojos desorbitados e inyectados en sangre de gente loca, lunáticos, enfermos mentales y desequilibrados que deberían ser internados”. Trump ha echado mano de su racismo y ha añadido que “cuando la gente se comporta así, y sabiendo que son políticas tramposas y corruptas, tan perjudiciales para nuestro país, deberíamos enviarlas de vuelta de donde vinieron”, en referencia a sus origenes somalí y palestino.

Para la réplica institucional al discurso de Trump, los demócratas eligieron a la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, una estrella en ascenso en el partido, que recientemente ganó las elecciones con un amplio margen de dos cifras destronando al republicano Glenn Youngkin. Su discurso estuvo centrado, como toda su campaña electoral, en la “asequibilidad”, un término que se le ha girado en contra a Trump y en el que están tratando de insistir los demócratas.

“¿Está el presidente trabajando para hacer la vida más asequible para usted y su familia? ¿Está trabajando para mantener a los estadounidenses seguros, tanto en casa como en el exterior? ¿Está trabajando para usted?”, preguntó a su audiencia, en un discurso retransmitido desde Virginia, en el que recordó que la inflación sigue ahogando a los estadounidenses y que muchos de ellos han visto aumentado el precio de sus seguros de salud. Su discurso contrastó con la “edad de oro” que describió Trump en su intervención récord, en la que afirmó que “la inflación se desploma, los ingresos aumentan rápidamente y poderosa economía ruge como nunca antes”.

“Trump ha enviado agentes federales mal entrenados a nuestras ciudades, donde han arrestado y detenido a ciudadanos estadounidenses y a personas que aspiran a serlo”, recordó la gobernadora, añadiendo que el presidente busca “enfrentarnos unos a otros” mientras “se enriquece a sí mismo, a su familia y a sus amigos”. “Esto no es lo que nuestros fundadores imaginaron. Ni de lejos”, sentenció. “Así que lo pregunto de nuevo: ¿Está el presidente trabajando para usted? Todos sabemos que la respuesta es no”.

Javier de la Sotilla Puig

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