La segunda generación de inmigrantes sigue anclada en empleos de sectores precarios

El ascensor social está estropeado en España. Al menos para los inmigrantes. La segunda generación de los inmigrantes que llegaron a España sigue sin poder escapar de los sectores y empleos más precarios. El 56,7% de los descendientes está trabajando en empleos del sector servicios como los relacionados con la restauración, los servicios personales de cuidado, vendedores y trabajos elementales. Es un porcentaje incluso superior al de sus padres, del 52%.

Los datos corresponden a un informe del Real Instituto Elcano del año pasado basado en microdatos del INE que puso este martes encima de la mesa el colectivo Economistes pel Benestar, vinculado al Col·legi d’Economistes de Catalunya, en un monográfico sobre inmigración. Por ejemplo, el 29,3% de los hijos de inmigrantes trabajan en la hostelería frente al 16,3% de sus padres. Son datos de personas originarias de países con una renta menor a la española.

“En la educación hay elementos preocupantes que indican que no estamos consiguiendo que la situación vaya a mejor para próximas generaciones”, reflexiona Josep Reyner, president de la Comissió d’Economia Catalana del Col·legi d’Economistes de Catalunya y miembro del colectivo Economistes pel Benestar. El informe –presentado ayer en Barcelona– da toda una serie de datos sobre el peor desempeño académico y el menor acceso a formación superior de los hijos de los inmigrantes de fuera de la Unión Europea. La tasa de abandono escolar prematuro de los alumnos con nacionalidad de fuera de la UE (32,5%) triplica la de los alumnos de nacionalidad española (10,1%). Y los últimos datos de medición de calidad de la educación (informe PISA) muestran que los alumnos de origen inmigrante presentan peores cifras: “Representa 1,5 años de retraso académico”. En cuanto al acceso a la universidad, los autores recuerdan que “existe un importante gap (brecha)” entre los autóctonos y los hijos de dos progenitores inmigrantes.

Reyner aseguró que el trabajo que han elaborado tiene algunos puntos de conexión con el Informe Fènix de otro grupo de economistas, en el que se critica el modelo actual de crecimiento de la economía catalana, basado en la preeminencia de sectores de bajo valor añadido y que ocupan fundamentalmente los inmigrantes. Para el grupo Economistes pel Benestar, está en peligro el mantenimiento del Estado de bienestar en Catalunya y la mejora de la “cohesión social” por “el modelo económico actual, con una fuerte presencia de actividades de baja productividad y bajos salarios, que ha absorbido mayoritariamente mano de obra inmigrante en empleos precarios”. Es un mensaje similar al que se lanzó desde el Informe Fènix, que fue rebatido por la patronal Foment la semana pasada con otro estudio.

Los riesgos superan a los beneficios
“sin una política migratoria ordenada y coherente”

Quizás la cifra más preocupante del estudio hecho público ayer es que el riesgo de pobreza (tasa AROPE) en los inmigrantes de fuera de la UE multiplica por cuatro el de los nativos.

Por todo ello, el grupo de trabajo del Col.legi d’Economistes opina que “la desconexión existente entre los flujos migratorios y las necesidades reales del modelo productivo” debe ser corregida a través de un cambio en la política pública. Además de inadecuados flujos migratorios, el informe culpa de la situación a “la inadecuación del modelo de financiación” de la comunidad autónoma.

El documento concluye que la inmigración tiene que ser gestionada como “una política pública troncal, y no como un fenómeno reactivo”. Eso implica integrarla dentro de una estrategia más amplia de potenciación del modelo productivo, basada en la innovación, el aumento de la productividad y la mejora del capital humano. “La inmigración puede ser una gran oportunidad. Sin una política migratoria ordenada y coherente, los riesgos en términos de desigualdad, fragmentación social y debilidad económica pueden superar los beneficios”.

Eduardo Magallón Lecina

Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).

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